Posteado por: alejandrolodi | 25 marzo, 2010

Claroscuro: Libertad creativa en máxima exigencia

Alejandro Lodi

(Año 2003)

Previo a la lectura de la carta natal de personaje real en el cual está basada la historia de la película, hagamos algunas consideraciones acerca de qué juego energético podría mostrar su mandala, para luego corroborar nuestra percepción. Hagamos el juego de deducir su carta a partir de su historia.

El contexto propone una estructura, por un lado, muy uraniana –con mucha vibración de creatividad, innovación, de corte con la pertenencia para introducir una variable novedosa en el sistema, anhelo de libertad- y, al mismo tiempo, una presencia saturnina plutonizada. En esta estructura está muy presente la necesidad de respetar un modelo de la realidad (mejor, un modelo que dice saber cómo es la realidad), un modelo de deber ser, que exige un absoluto ajuste a sus normas, sin posibilidad alguna de objeción.

Desde la vivencia humana, esta estructura absoluta es casi la negación misma de lo uraniano: un modelo absoluto de la realidad que no necesita ningún tipo de rectificación o desarrollo creativo. Hay un orden establecido de acuerdo a algunas verdades absolutas, al cual sólo corresponde obedecer y someterse.

Por cierto, lo uraniano tiende a polarizar el resto de la distribución planetaria. Al ser una energía transpersonal, lo personal tiende a organizarse de un modo polarizado, desbalanceado, respecto a alta cantidad de vibración de creatividad. Este modo polar tiene un extremo de pura libertad, renovación creativa y discriminación, con mínima estructura de pertenencia (máximo Urano y mínimo Saturno-Luna), y otro de mínima discriminación creativa y máxima sujeción a modelos de pertenencia (máximo Saturno-Luna y mínimo Urano). Esto es lo que en CASA XI hemos aprendido a reconocer como polaridad uraniana.

En lo humano, la estructura Saturno-Luna es, por excelencia, la estructura familiar. Desde este punto de vista, este extremo (Saturno-Luna) de la polaridad uraniana representa la anulación de la singularidad individual, mientras que el otro extremo (Urano) sería máxima singularidad y mínimo contacto y reproducción de la pertenencia.

Sin duda que la trama de la película gira en torno a esta tensión, sólo que a la presión saturnina se le suma la carga plutoniana. En principio, es el padre (Saturno) el que aparece encarnando el personaje plutoniano, de modo que la estructura de modelo y autoridad resulta Saturno-Plutón.

Ahora bien, podríamos preguntarnos por la Luna. ¿Qué pasa con esa madre? Hay una madre que, desde un silencio sufriente, adhiere, corrobora y sostiene esta estructura familiar. Dentro de ese Saturno plutonizado, el padre juega el polo directo de la polaridad y la madre el inverso. Respecto a lo plutoniano –la potencia y el poder-, el padre es un extremo de omnipotencia, de autoridad (padre) de poder absoluto (“yo sé hacer todo, yo sé qué es mejor para vós, nadie te va a querer como yo, y por eso se hace lo que yo digo…”); el otro extremo de la polaridad es la impotencia, y es lo que parece jugar la madre. Ambos son componentes necesarios para consolidar una estructura plutoniana.

Es interesante registrar que David no se muestra condicionado a encarnar el polo impotente, sino que parece atrapado “en cumplir con lo corresponde”. Su polaridad tiene más que ver con la obediencia o la trasgresión, y vive las circunstancias de un arquetipo uraniano antes que plutoniano. Lejos de jugar un rol de víctima, su conflicto es respecto al acatamiento o trasgresión de la ley del padre. Por eso, cumple un destino arquetípico uraniano: la fuga. En cambio, la víctima sostendría la estructura de poder desde el sometimiento, y por eso aparece encarnado en el personaje de la madre.

David cumple con el arquetipo uraniano huyendo de la estructura limitante del padre. Por eso (y esta es la magia de la astrología), sabemos que si encarna una polarización uraniana, encarnará entonces los arquetipos uranianos: el loco, el rebelde, el trasgresor y también el genio. También es el exiliado, el sin-patria (sin padre).

Desconectado…

La desconexión es el mecanismo psicológico uraniano, pero el arquetipo tiene que ver con aquel al que se le niega pertenencia, al que su padre le niega el apellido, el desheredado, el despatriado.

El que no tiene pertenencia…

No tiene patria, no tiene pertenencia… En este sentido, recordemos cuál es el castigo del padre por optar por su autodeterminación.

Serás hijo de nadie…

“Si te discriminás, serás hijo de nadie…”.; esto es, “si jugás Urano, no tendrás Saturno nunca…”. Claro que este padre tiene un agregado plutoniano: “la vida te castigará…”. En esta sentencia, este es el exceso que delata lo plutoniano.

 La historia de David tiene este punto de partida. El relato de la película cuenta una historia mítica: la relación entre Saturno y Urano. Así como Saturno es estructura, sostén, modelo correcto de cómo hacer las cosas, el peso de la tradición, Urano es energía de renovación, de creatividad, de libertad, de no estar sujeto a pertenencia ni a modelo preestablecido sino introducir una pauta nueva y distinta en el proceso del desarrollo de la realidad.

La tensión entre Saturno y Urano es la tensión arquetípica entre padre e hijo. En general, las películas tratan sobre tensiones arquetípicas. Y la historia de David y su padre es casi el mismo relato que encontramos en la mitología griega referido a Urano, Saturno (Cronos) y Júpiter (Zeus), un relato en el que se juega el miedo a que lo nuevo modifique la forma en que son hechas las cosas, un miedo que no permite incluir que esa pauta de renovación es un enriquecimiento de lo heredado antes que una trasgresión. El relato mítico es una historia de castración, una disputa de creatividad entre padre e hijo varón, un hijo que sólo puede tener existencia si corta la creatividad de su padre, pero que, a su vez, él mismo cómo padre sólo puede asegurar su existencia engullendo a sus hijos antes que desarrollen su potencia.

Esta tensión es la que lleva el relato de la película. Las posibilidades que se le abren a David para ir más allá del marco preestablecido, la rigidez cada vez mayor de ese padre que siente en esa apertura a la creatividad de su hijo una amenaza de malograr su propia idea de cómo debe desarrollarse la carrera de su hijo. El modelo de este padre está ligado a la pertenencia, de modo que la posibilidad de ampliar, de incluir el mundo, es vivida como peligro.

Cuando en la estructura energética de un grupo familiar hay excesiva presencia uraniana este malentendido arquetípico tiende a expresarse en una distancia máxima. Un extremo sería Saturno y Luna sin Urano, pura pertenencia sin posibilidades de renovación creativa ni libertad para desarrollar la propia autonomía, mera repetición y continuidad, reproducir lo que ya fue hecho. Y otro extremo sería Urano sin Saturno ni Luna, genialidad sin concreción, creatividad que no se manifiesta en lo concreto, pura fuga y escape, y que en su modo más polarizado anhela no pertenecer, exilarse.

 Como astrólogos, resulta importante corroborar cómo determinada trama energética ya tiene prefigurada una serie de patrones psíquicos colectivos y humanos, posiciones arquetípicas, roles culturales. Esto permite que sepamos que, actuando de cierta manera esas energías, en principio, vamos a encajar en alguna de esas ubicaciones, vamos a identificarnos con alguno de estos moldes arquetípicos; luego, la conciencia habrá de desandar esta identificación para permitir que se revele el propósito que tiene esa combinación energética en mi estructura natal, y expresarlo conscientemente. Seguramente el sentido de lo uraniano no es condenarnos a que nos sea negada la pertenencia, sino que habrá una intención energética que nuestra psicología humana traduce en forma distorsionada. En este sentido, luego haremos algunas hipótesis respecto a cuál sería el propósito esencial, la cualidad energética que potencialmente puede revelarse más allá de la interpretación que haga el psiquismo.

Hay una polaridad retentiva. Ese padre tiene un grado de psicosis notable. Está condicionado a defender a su familia para que nadie la destruya, porque él mismo viene de una familia destruida. Cuando la madre dice que David “es muy chico” y que “todavía no se puede ir”, colabora con esa estructura familiar retentiva…

El padre está encerrado en la trampa plutoniana. Por haber sido víctima del poder tiránico, opera ahora un poder tiránico.

Es el mismo nazi que le grabó un número en su brazo en el campo de concentración…

Una persona atrapada en la polaridad plutoniana debe reconocer que ambos polos forman un mismo juego. Hasta que no se reconoce que el polo directo omnipotente y el inverso impotente forman parte del mismo juego, la persona queda encerrada en una oscilación permanente y no es capaz de acortar distancias, queda atrapada entre “el bien” y “el mal”. Mientras no se cuestione esa lectura moral de la realidad, no se destraba el juego plutoniano.

Ahora bien, David no tiene conflicto con la potencia, no oscila entre la omnipotencia y la impotencia, sino entre “hacer lo debido” o “no hacer lo debido”. Podríamos suponer que en su carta, entonces, no habría necesariamente polaridad plutoniana. Pero sí un vínculo Saturno-Plutón que refleje los rasgos plutonianos de su padre. Plutón llega a David a través de su padre (Saturno); no por una presencia masiva que condicione la expresión de su estructura, haciendo que la conciencia oscile en su identificación entre los polos omnipotente e impotente.

Y también un vínculo de Plutón con la Luna…

Sí. La madre, desde su silenciosa sumisión, también forma parte del juego plutoniano que vive David, de modo que también suponemos algún contacto entre Luna y Plutón.

El padre si quedó en lugar de víctima ante su propio padre…

Y por eso intenta victimizar a su hijo. Saturno-Plutón intenta anular la discriminación singular: no habrá diferenciación singular, sino reproducción de la misma forma de pertenencia. Si resuena con lo que conocemos de la estructura mafiosa es porque la mafia es la forma Saturno-Luna-Plutón por excelencia: no hay posibilidad de salir de la estructura de pertenencia una vez que se ingresó en ella.

Ese padre juega el lado masculino y femenino de lo plutoniano, reproduce tanto a Saturno como a la Luna. Es un padre que dice “nadie te va a querer más que yo…”.

Lo cual permite hacer la hipótesis de que en el masculino atrapado en un juego omnipotente existe un poder femenino al cual responde casi devocionalmente. Detrás del nazi alemán de la década del 30 había el sentimiento por una “madre Alemania” que, siendo poderosa, se encontraba sometida y que necesitaba ser redimida.

El juego plutoniano refiere a Escorpio, y Escorpio es un signo de Agua. Es receptivo, de reabsorción, de repliegue, femenino. Cuando un masculino lo encarna es probable que, sombriamente, exista el culto a alguna entidad femenina, bajo la forma nación, religión o lo que fuera.

En el colapso que sufre David hay una expresión masiva de lo uraniano. Tendría que haber algún tránsito que lo active…

Podemos hacer esa hipótesis. También creo interesante “tirar de la cuerda” y detectar de donde proviene esa crisis. ¿Qué provoca esa crisis? En este punto, el padre tiene poco que ver, porque se trata de una respuesta que David da a su propia energía.

Hay una estructura psíquica que intenta encarnar la genialidad, demostrándola “haciendo lo que ningún sujeto en el mundo puede hacer”. Y esta pretensión no es realmente uraniana. Urano es expresar la singularidad. “Hacer lo que nadie puede hacer” es, en verdad, una genialidad al servicio de la exigencia tiránica. Aquí el polo inverso de la polaridad uraniana se plutoniza, se exige llegar a ser lo que nadie puede ser, y esto es lo que provoca que Urano colapse.

En este sentido, es muy significativo que cuando David logra su propósito consciente –ejecutar el concierto Nro 3 de Rachmaninov y ser reconocido por esto- deviene la crisis.

¿Colapsa Urano o colpasa Saturno..?

Colapsa la relación Saturno-Urano. La singularidad está puesta al servicio de una exigencia que no es propia de la creatividad.

Ahora, es interesante prestar atención a lo siguiente: ¿de dónde surge la idea de interpretar ese concierto? Es el propio David quien, más o menos a los diez años, le pide a su padre que se lo enseñe. Podríamos decir que la propia estructura energética de David estimula Saturno-Plutón en el padre.

Y encuentra un profesor…

Podríamos decir que se encuentra con dos tipos de profesores:

.- El jupiteriano-saturnino. El maestro Rosen reconoce el talento del chico, reconoce que podría tocar ese concierto, pero no en este momento, porque necesita primero empezar con Mozart. Es un Júpiter que habilita, pero alejado de la exigencia.

Y le dice que tocar ese concierto requiere una maduración emocional que no tiene…

No es un concierto que pueda tocar un chico. Por otro lado, tenemos el otro maestro:

.- El jupiteriano-plutoniano. El maestro que había tocado el concierto Nro 3 ante el mismísimo Rachmaninov. Ante la propuesta de su discípulo, se excita con reproducir esa exigencia que él mismo atravesó.

En el momento del colapso, también hace crisis su emocionalidad…

Es interesante analizar ese punto. En la estructura de este personaje, la sensibilidad emocional está instalada al servicio de la exigencia y la tensión. Una persona con mucho agua es poco probable que se someta a una exigencia tan tiránica, o por lo menos no podría resistirla tanto tiempo.  De modo que podemos hacer la hipótesis de que aquí habrá una dimensión de extrema sensibilidad y otra de extrema rigidez.

Hay poco registro de la sensibilidad…

Pero el agua está todo el tiempo presente…

Tomemos nota de esta aparente contradicción, porque tendrá que formar parte de la estructura de la carta natal: mucha sensibilidad, pero poca naturalidad en su expresión.

¿Una máscara de Agua..?

Por ejemplo.

O una Casa XII muy activa…

También podría hacer… O mucho Neptuno y poco agua. Lo que lo calmaba en sus momentos de tensión era llenar la bañadera y sumergirse.

Y también tocar tetas…

Y meterse en el mar desnudo.

Tomemos en cuenta otro detalle. Es clara la presencia de dos tipos de maestro. Uno es un habilitador con sentido de realidad y de tiempo de maduración. El otro es un habilitador de la apetencia desmedida. Por lo tanto, éstas serán dos formas jupiterianas que tendrán que estar presentes en la carta.

El segundo maestro le pasa el legado de ser ejecutante de ese concierto exigente…

Le pasa la posta de intentar algo que nadie puede hacer.

Fíjense cómo habiendo tanto Neptuno en el relato de la película, la línea argumental la lleva la exigencia, el esfuerzo. Hay poca sensibilidad, o hay un tipo de sensibilidad artística al servicio de ganar medallas, honores. Un arte competitivo, que se expresa en función de ganarle a otro. En verdad, estas características son la negación de la sensibilidad artística. De hecho, premiar al que mejor toque una pieza es casi una contradicción. Sabemos lo conflictivo que resulta premiar el arte. Existen casos famosos de artistas célebres que en su momento perdieron concursos a expensas de segundones intrascendentes. De modo que el tema de la competencia, el éxito, el honor, la excelencia, ligado al arte no resulta propio de la sensibilidad neptuniana.

Entonces, aparece en esta historia una trama subyacente neptuniana, pero cargada de acontecimientos ligados al logro, a la conquista, a vencer en certámenes.

Y a lo absoluto, porque es lograrlo o morir.

Y también lograrlo y morir.

Podríamos suponer que tiene polaridad neptuniana…

Como sabemos, el exceso de registro sensible en una estructura natal tiende a desorganizar lo personal y a que el psiquismo se polarice entre una sensibilidad sin registro de la realidad objetiva (polo directo) y una adaptación rígida a la realidad objetiva que anula la sensibilidad (polo inverso).

Neptuno representa la energía de mayor resonancia sensible, de mayor eco con lo universal y colectivo, donde el borde de las estructuras rígidas (identidad, pertenencia) se disuelven. Esta es una energía de carácter transpersonal ante la cual, por lo tanto, lo personal tiende a polarizarse y extremarse. Uno de los polos representa el anhelo de vivir en la realidad material más pura, en el reino de la lógica racional, de la técnica, de la pura actividad sin contacto con lo sensible. El otro polo, por su parte, sería pura sensibilidad, capacidad resonante, pura percepción sensible sin contacto con el mundo de lo real.

Sería interesante analizar cuál es la luz y la sombra de esta carta…

Sí. De hecho, podríamos decir que David está identificado con la polaridad uraniana inversa, de modo que Saturno y Luna -modelo y pertenencia- están en luz y Urano –libertad creativa- está en sombra. Esta polarización hace que esa luz se exprese de modo rígido, como la identificación con un mandato que le exige ser un destacadísimo pianista, y que luego esos polos se reviertan en una conversión extrema. David quiere cumplir el sueño de su padre, y al cumplirlo lo trasgrede, convirtiéndose en “el loco”.

Esto es así porque el extremo de la polaridad no es la expresión madura del planeta transpersonal. Uno no es auténticamente uraniano sin está instalado en el polo inverso o en el polo directo. El loco no es auténticamente uraniano, es un desequilibrio de lo uraniano.

Es importante que discriminemos esto, porque es muy habitual cometer el error de identificar al polo inverso de la polaridad transpersonal con el desequilibrio de esa energía, con “lo que no debe hacerse” con ella, y terminar considerando al polo directo como su expresión genuina. Y esto no es cierto.

Del mismo modo, en la primera parte de la vida de David está muy activa la polaridad inversa neptuniana. Si bien toca piano, casi no existe contacto sensible con lo que está haciendo, sino que acomete contra su piano como en una prueba donde será juzgada su destreza técnica. Su propósito es ser un impecable ejecutante de partituras, no un compositor inspirado.

¿Cuál es el rol de la escritora..?

Creo que está asociada a la dimensión lunar de la estructura de David. La complementariedad con lo femenino casi no reconoce a lo venusino: aparecen todas madres. Incluimos, por supuesto, a la astróloga, que representa un vínculo que aparece como complemento afectivo, pero que parece (valga el juego de palabras) muy poco complementario.

Cuando la vi subir la escalera, levantando la ropa que estaba en el piso, me pareció ver llegar a la mamá…

Es cierto. Podemos hacer la hipótesis de que esta carta mostrará una tendencia a fusionar lo venusino con lo lunar, a entender como complementaria a la energía de protección, cuidado y resguardo.

El único vínculo venusino es con esa chica que se le acerca a hablar en la biblioteca…

Ese habría sido un vínculo complementario auténticamente venusino, un vínculo con un par, pero es frustrado por el padre. Los vínculos complementarios que aparecen luego son lunares. Son vínculos venusino-lunares, y representan un modo de complementarse. Si a un varón le seducen las mujeres mucho mayores o mucho menores, es muy probable que haya un nexo Venus-Luna en su estructura, porque significa que en las relaciones de complementariedad se manifiestan cualidades ligadas a la protección, al cuidado, a la seguridad afectiva. Son vínculos en los que uno de sus integrantes “sabe y conoce” y el otro es “inocente e ignora”.

Ahora, ¿cuál es la verdadera trampa en la que está encerrado David?¿Es ese padre que impone tiránicamente su voluntad? ¿Sin ese padre su vida estaría resuelta? ¿En qué juego está encerrado respecto a la creatividad y la exigencia esforzada?

Tiene demasiada sensibilidad y eso lo hace no saber lo que quiere…

David sabe qué quiere: quiere tocar el concierto para piano más difícil del mundo. Elige la exigencia académica, elige desarrollar su sensibilidad musical en ámbitos ligados al honor, a la excelencia.

Quiero decir, luego del encuentro con la astróloga, encuentro que provoca un giro trascendente en su vida, ¿es deseable que vuelva a proponerse tocar el concierto Nro 3 de Rachmaninov? ¿o resultaría más integrador de sus energías que se dedicara a tocar informalmente en bares, obteniendo el reconocimiento y contención inmediata de los concurrentes?

Creo que lo que le haría bien es tocar en cualquier parte…

Allí obtendría realmente afecto…

En verdad, la estructura de David no necesita acceder a lugares de reconocimiento académico e institucional para expresar su sensibilidad. David simplemente necesita ser músico. Si queda capturado en el anhelo de ejecutante impecable que logra interpretar lo que ningún otro músico, entonces queda capturado en la polarización Saturno-Plutón.

Pero, él es Saturno-Plutón. Uno no puede dejar de ser lo que es…

Sí, pero proyecta Saturno-Plutón en una institución de cuyo reconocimiento luego se vuelve absolutamente dependiente para considerarse potente o no. Eso no es ser Saturno-Plutón sino proyectar Saturno-Plutón. Allí quedo atrapado en el juego de satisfacer a una autoridad que nunca me va a terminar de reconocer.

El último concierto parece ser el único que no era competitivo…

Aunque no sea competitivo, si sigue viva la aspiración de ser el más destacado pianista clásico, entonces sigo atrapado en un juego de exigencia tiránica.

¿Qué pasaba en el bar? David actuaba su Saturno-Plutón y lo expresa. Quizás no lo hacía de un modo muy consciente, pero desplegando su creatividad desarrollaba una estructura con la que generaba recursos. Si el bar se llena de gente que viene a escucharlo tocar el piano, eso es jugar Saturno-Plutón, tenga o no tenga el reconocimiento de la Royal Academy. En el bar desarrollaba una estructura potente, con la cual generaba sustancia, al mismo tiempo que expresaba su singularidad creativa, sin ninguna proyección de autoridad. Es de hecho: porque tocaba David el piano, el bar ganaba más plata. Eso es magia: toco el piano y aparece plata. Ese pase mágico es Plutón.

Pero tocaba y luego se encerraba en su cuarto a recordar al competidor que le había ganado…

Sí, todavía no es consciente del movimiento que está haciendo.

Además tocaba feliz, fluía con la gente, no le importaba las partituras…

Por eso, nuestra hipótesis es que si el vuelve al circuito académico-institucional de conciertos, entonces David y la astróloga habrán “pisado el palito” Saturno-Plutón. O acaso ese hecho confirmaría que en esta estructura también hay Luna-Plutón. Si David creyera que gracias a haber conocido a la astróloga su vida tiene sentido, entonces todo el poder pasa a ser proyectado en esa persona.

Y la convierte en su salvadora…

En la entrega de los premios Oscar, cuando premian como mejor actor a quien interpreta a David, el mismo David toco en la ceremonia y fue aplaudido de pié por el público…

Es una paradoja de esta carta: se hace una película sobre su vida y el actor que encarna su vida gana un Oscar… Es como haber ganado la medalla de oro por haber interpretado el concierto Nro 3 de Rachmaninov.

La carta natal de David Helfgott

19 mayo 1947

08.28 hs.

Melbourne, Austrália

Ascendente 10°56´ Géminis

Medio Cielo 27°31´ Piscis

Repasemos nuestras hipótesis. Suponíamos una carta con presencia de algún vínculo entre Saturno y Plutón, y nos encontramos con:

  • Saturno conjunción Plutón en Leo en Casa II.
  • Cúspide Casa VIII en Capricornio.

Saturno-Plutón en Leo me hace acordar la imagen del padre quemando los artículos y las notas sobre su hijo…

Y el fuego reflejándose en sus anteojos…

Además, esa conjunción tiene otros aspectos que la vinculan con el resto de la carta:

  • Saturno-Plutón cuadratura Luna.

Este era otro vínculo que había previsto.

Otro dato interesante es que, excepto Júpiter en Escorpio, no hay Agua. No obstante, hay mucho Neptuno y mucha actividad de Casa XII. Habíamos supuesto mucha sensibilidad, pero escasos puentes de contacto y expresión con ella.

  • Déficit de Agua.
  • Neptuno en IV.
  • Sol, Mercurio y Nodo Norte en Casa XII.

Aquí hay mucha percepción sensible, pero escaso canal o vehículo para expresarlo. Y aunque encuentre el piano, voy a expresarlo de un modo tiránico: como un medio para logros antes que como una expresión artística.

Además, el regente de la IV y del Ascendente va a XII…

Es cierto. La importante presencia neptuniana en su estructura, pero la falta de canales de expresión del elemento Agua, se traduce en esta personalidad que se dedica a lo neptuniano de modo inverso: vive en el mundo de la música, pero identificado con la exigencia de los modelos más rígidos.

Respecto a la hiperactividad que muestra el personaje,¿puede darla Marte en Aries? ¿cómo podría distinguirse lo marciano de lo uraniano..?

Cuando decimos que la energía transpersonal masiva condiciona la expresión de lo personal quiere decir, tomando este ejemplo, que cuando hay una presencia uraniana (lo transpersonal) tan importante, la expresión marciana (lo personal) va a estar en relación a esa impronta energética. Además, en este caso, Marte está en cuadratura a Saturno en conjunción a Plutón, de modo que hay un Marte muy activo por su cualidad ariana, pero frenado por ese aspecto.

Ahora, es muy interesante considerar lo siguiente

  • Marte conjunción Venus-Luna.
  • Venus cuadratura Saturno-Plutón.

El contacto Marte-Venus lleva a que la persona se active al complementarse. La expresión del deseo resulta simultánea a la apertura complementaria. Por eso, si bien es Marte en Aries, su acción está condicionada por una actitud receptiva.

Además, está en Casa XI…

Sí, una casa significativa.

  • Marte-Venus-Luna en Casa XI.

Aquí, la Casa XI es el bar.

Que es su casa…

Tiene la Luna allí, genera respuesta afectiva instantánea.

Y allí él se mueve con absoluta naturalidad…

Incluso en la Academia no está aislado, sino que tiene un montón de amigos…

Otro dato notable es la presencia de Urano en el Ascendente. Tiene que ver con uno de los polos del título de nuestra convocatoria: libertad creativa en máxima exigencia tiránica. ¿Cómo se es Urano en el Ascendente y Saturno conjunción Plutón? ¿Cómo se es esa configuración Saturno-Plutón en cuadratura a la Luna y ambos extremos en semicuadratura a Urano? Estas relaciones de planetas son el eje de la polaridad uraniana de la hablábamos antes, la sintetizan.

Observemos que técnicamente hay polaridad uraniana (Urano en I) y polaridad neptuniana (Neptuno en IV y Sol en XII), pero no polaridad plutoniana. Esto confirma nuestra percepción de que, en verdad, David no está atrapado en un juego omnipotencia-impotencia o victimario-víctima (juego plutoniano), sino que lo está en el juego obediencia-rebeldía, pertenencia-trasgresión (juego uraniano). Lo plutoniano no está instalado como polaridad, sino que, siendo Saturno-Plutón y Luna-Plutón, lo juega la relación con su padre y su madre.

Pero de chico es víctima del castigo físico del padre…

Sí, pero no se instala en ese rol. El arquetipo de víctima hace identidad en algo más sufriente. Ese rol parece jugarlo la madre. David busca satisfacer, cumplir, con el mandato del padre.

¿No es víctima del padre cuando le quema la carta de invitación a EEUU..?

Una cosa es ocupar circunstancialmente la posición víctima en una situación específica, y otra cosa muy distinta es estar articulado vincularmente desde la identificación con el arquetipo de víctima.

Respecto a los maestros, ¿qué muestra esta estructura?

  • Sol oposición Júpiter.
  • Urano en I, siendo regente de Casa IX en Acuario.

Esto representa una asociación de su sentido de identidad y la abundancia, la apertura con confianza, la expansión, al mismo tiempo que un anhelo de libertad y diferenciación creativa.

  • Júpiter en Escorpio.

Este rasgo jupiteriano va a estar al servicio de Saturno-Plutón.

Aquí se ven dos características de la energía jupiteriana en esta estructura, características que parecen reflejar a esos dos tipos de maestros que percibimos en la historia.

El maestro que golpea la puerta desesperado pidiéndole al padre que no frustre la creatividad de David claramente aparece asociado a lo jupiteriano-uraniano…

Y el que se pliega a la exigencia es la dimensión jupiteriana asociada a Saturno-Plutón…

Sí, es muy explícito.

Ahora, que el síntoma de su desequilibrio sea esa verborragia incontrolable, aparece muy bien reflejado en ese Mercurio en Géminis en XII.

¿Cómo puede interpretarse el quincuncio Urano-Júpiter..?

Desde la matriz zodiacal, el aspecto de quincuncio se asocia al vínculo Aries-Virgo y Aries-Escorpio, de allí que la naturaleza del quincuncio tiene que ver con una purificación y/o transformación de las energías que estén vinculadas. En este caso lo uraniano desarrolla un vínculo con lo jupiteriano purificándolo, transformándolo. Aquí hay un servicio que lo jupiteriano brinda a lo uraniano transformándolo; la cualidad de maestría, guía y habilitación al servicio de la creatividad.

¿Cuál es su creatividad y singularidad si tiene Sol en XII? Creo que David no desarrolla el  Sol necesario para luego expresar Urano…

Sí. Está atrapado en ser un intérprete de excelencia, por lo que su solaridad está al servicio de reproducir formas de otros, antes que desarrollar el propio centro. Creo que la experiencia en el bar sí tiene algo fresco, espontáneo, natural, y ese quizás sea un ámbito apropiado para el desarrollo de su centro. Además, en el bar tiene absoluta seguridad. Pensemos que llega a ese bar sin que se lo conozca, todo el mundo le hace bromas, y se sienta el piano y toca, y lo hace espléndido. No se siente exigido, las burlas no lo ponen nervioso. Domina la situación porque allí está en su centro. Creo que ahí David es realmente solar. Cuando interpreta para un maestro que lo juzga no es auténticamente solar, sino que está atrapado en un arquetipo de lo solar: niño prodigio, genio excéntrico.

Por otro lado, es un Sol en Tauro: la obstinación, durante años, por un único concierto. Si fuese un Sol en Géminis, a la primera contrariedad se sentiría seducido por otras piezas.

Con su padre era ganar o perder, no había alternativa. En el bar él toca conectado con él mismo, sin importar si estaba ganando o perdiendo…

Creo que cuando su padre lo va a ver al bar aparece una incipiente conciencia de su falla, una aceptación de la diferencia de su hijo; por cierto, hasta donde puede y con toda su contradicción a cuestas. Hay algo de despedida en esa escena, de irse a morir, de dar espacio a su hijo del único modo que encuentra para hacerlo teniendo con su hijo un vínculo tan polarizado en lo arquetípico. El lazo padre-hijo arquetipizado es un vínculo “a muerte” por la creatividad. En ese nivel de conflicto no puede haber dos creatividades confluyentes, no hay integración de creatividades, o es una o es otra.

Parece que Plutón fuera el abuelo de ese Saturno…

Sí, el padre de David también es presa de una forzosa continuidad, tampoco él es libre.

Sería clave saber qué hizo David luego. Saber si volvió a ingresar en el circuito de conciertos, de modo que el Saturno-Plutón que representaba su padre pasó a ser la Luna-Plutón de su mujer astróloga. Lo que sabemos es que su historia fue hecha película, que su vida fue conocida en todo el mundo, y que aquí estamos hablando de él. Sin duda, su vida tiene una dimensión arquetípica que resuena en cada uno de nosotros. Es una historia transpersonal. No es una vida “personal”, propia y particular, sino que es una vida que se comparte en resonancia colectiva.

¿Aparece algo religioso cuando coladora con esa iglesia..?

Y antes también lo ideológico con su amiga escritora, con su propio padre. Esto puede estar relacionado con Neptuno en Casa IV: en la trama familiar arquetípica de esa estructura hay ciertos supuestos, ciertas cosmovisiones, que resultan constitutivos y condicionantes. En realidad, remite a una disposición a la apertura sensible universal, pero generalmente se traduce en cierto culto a una forma de ver el mundo absoluta antes que universal, una visión de la realidad que, siendo sensible y abarcante, tiende a dividir entre “bien” y “mal”.

Y es algo que dificulta la discriminación individual de ese marco familiar…

Aquí lo neptuniano y lo plutoniano establecen una alianza contra lo uraniano-jupiteriano.

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Responses

  1. excelente relato astrologico


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