Posteado por: alejandrolodi | 11 marzo, 2010

2002: El Colapso de lo que creemos ser

Alejandro Lodi

(marzo 2010)

(Transcripción de charla desarrollada en abril de 2002 en CASA XI  bajo este mismo título).

 

Algunos puntos estructurales sensibles.

Por supuesto, abordar la carta de un país, que además es el propio, no resulta sencillo. Es materia de una investigación mucho más profunda, y por eso voy a tomar un recorte de la carta de Argentina. Creo que este es nuestro punto de partida: estamos particularmente afectados y en medio de la tormenta. Lo que propongo es un encuadre de nuestra crisis asociándola con puntos muy sensibles de nuestra estructura astrológica natal.

En una primera mirada global de la carta, lo que quizás más llame la atención es nuestra condición de Luna Llena: Sol en Cáncer en Medio Cielo en oposición a Luna en Capricornio en casa IV. Por cierto, al considerar la carta de un país resulta necesario resignificar el simbolismo de los diferentes indicadores astrológicos. Si bien hay una analogía con el significado que les damos habitualmente al analizar cartas de personas, es más adecuado considerar un contexto específico al investigar en astrología mundana (esto es la astrología que trata sobre destinos nacionales y sucesos mundiales).

.- La casa X. En la carta de un país refiere al poder ejecutivo, al gobierno en función de la toma de decisiones, y al grupo o partido que ejerce esa acción ejecutiva.

.- La casa IV. Además de representar las características de la matriz nacional, de aquello que nos da base como identidad nacional, y del patrimonio de su suelo, es el ámbito de “lo que se opone al gobierno”, es el partido político de oposición.

.- El Sol. Representa la figura gobernante y está en casa X. Las cualidades parecen potenciarse sugiriendo una tendencia a figuras ejecutivas fuertes. Pero es un Sol en Cáncer, esto es una figura ejecutiva con mucha presencia -casi un rey, diríamos- pero con un marcado tono afectivo. Resulta obvia la proximidad con una imagen de líder protector, paternalista, pero también habla de un condicionamiento emocional en el vínculo con esa figura gobernante.

.- La Luna. Es significador de la masa popular, del espíritu democrático y de las mujeres del país. La Luna en casa IV y en Capricornio haciendo oposición al Sol revela un pueblo predispuesto a verse enfrentado con la figura gobernante.

La sensación es que esta figura paternalista y protectora, carismática y de fuerte ejecutividad, finalmente termina por no reconocer ni satisfacer las necesidades del pueblo. Esto confirma el hábito lunar capricorniano ligado a la carencia, desprotección y falta de calidez afectiva. Esta sensación popular es análoga a cierto atributo de la oposición política (el partido opositor). Es una oposición política que demanda al ejecutivo desde la sensación de defraudación, de frustración afectiva.

Históricamente, es recurrente la búsqueda de figuras protectoras, paternalistas, de líderes carismáticos, como así también la inevitable defraudación de las expectativas populares. Resulta un sino del país. Tengamos en cuenta esta característica estructural, porque sobre ella vamos a centrar la parte final de nuestro debate, atento a sucesos astrológicos próximos.

Esa oposición Sol-Luna tan destacada le da un tono libriano a la estructura.

Sí, y revela una necesidad estructural de relación. La oposición, la Luna Llena, remite a la cualidad de enfrentar y polarizar y, a partir de eso, desarrollar un vínculo. Esta característica aparece subrayada por nuestro Ascendente en Libra y sugerida por (detalle que no solemos atender) la Parte de la Fortuna en casa VII, como ocurre con toda estructura que tenga Luna Llena. No vamos a abordar el tema de los puntos arábigos, pero la Parte de la Fortuna indica una zona de relevancia en dirección a la resolución de la estructura global en tanto sintetiza las energías básicas de Sol, Luna y Ascendente.

En definitiva, el tema vincular, el establecimiento de relaciones, resulta fundamental en esta estructura que, además, tiene un déficit de Aire. Si consideramos que el Aire forma un par -en principio- antagónico con el Agua, y que lo que prevalece como identificación nacional es la percepción de Agua, la capacidad aérea aparece menguada. La empatía sensible, sentimental, antes que la capacidad de verse con cierta objetividad a sí mismo.

Por otra parte, sabemos que en el 2001 Saturno natal de Argentina en Acuario ha recibido el tránsito de conjunción de Urano, pero antes de analizar su significado veamos cual es la situación de Saturno en la estructura natal.

Al igual que en la carta de un individuo, Saturno habla de la capacidad de darse sostén, de estructurarse y de vincularse con la autoridad. Si bien esta vivencia de lo saturnino dependerá de cómo se viva el Sol en Medio Cielo, de por sí Saturno en Acuario habla de una capacidad de estructurarse de un modo muy creativo, innovador, de avanzada, tanto como de una modalidad de enfrentamiento con las figuras de autoridad o cierto complejo con la autonomía respecto a lo que proporciona sostén.

Además, en la estructura natal Saturno está enfrentado a Marte, lo cual indica una tensión entre la toma de decisiones y la capacidad de sostener procesos. Como oposición podríamos prever una oscilación entre dos polos: o permanezco cristalizado en una posición dura de sostenimiento rechazando toda posibilidad de tomar decisiones activas, o adoptó una actitud de máxima impulsividad sin registro de límites.

En realidad, Saturno-Marte es un muy buen vínculo: representa la posibilidad de regular la acción y maximizar su efectividad. Sin embargo, en nuestra historia nacional han quedado grabadas ciertas frases que aluden a este aspecto en un modo de expresión polarizado. Refieren a situaciones en las que se han demorado decisiones hasta llegar a un punto en que se cree necesario tomarlas “de una vez por todas, cueste lo que cueste y caiga quien caiga…”. Por ejemplo, la frase “cirugía mayor sin anestesia…”. Podríamos convenir que hay ciertas instancias históricas que requieren “cirugía mayor”, pero ¿por qué habría que hacerlas “sin anestesia”?

De todos modos, creo que en estos momentos lo más manifiesto es nuestra cualidad acuariana asociada a la función saturnina. Esta combinación, pudiendo indicar un modo de estructurarse con creatividad y de acuerdo a innovaciones de vanguardia, puede demorarse en una forma de constante rebeldía contra aquello que aparezca delineado como principio de realidad.

 

Haciendo foco en nuestro eje II-VIII.

Ahora, existe un punto que está siendo muy activado en nuestro presente: el eje II-VIII.

La astrología mundana tradicional entiende:

.- La casa II como la economía del país, los recursos y su explotación, la generación de riqueza a partir de lo que la naturaleza del territorio ofrece, los recursos fiscales, el equilibrio entre ingresos y gastos, el capital circulante, el sistema bancario.

.- La casa VIII como las relaciones financieras con el extranjero, la relación con recursos de otros, la interacción con otros en la explotación de las riquezas, el capital invertido (no circulante), las deudas contraídas.

La casa II de Argentina tiene su cúspide en Escorpio, lo cual, de hecho, vincula –como corresponde mandálicamente a todo Ascendente en Libra- el tema de los propios recursos con la energía de intensidad fusionante con otros. Y además tiene dos planetas, Urano y Neptuno. En principio, no es lo que uno elegiría para la carta de un país… (risas). Indica una capacidad de materializar con mucha intuición y creatividad, con criterios de avanzada, y en forma puntual, por ejemplo, la posibilidad de explotar recursos aéreos (Urano) y marítimos (Neptuno). No parece un detalle menor, sobre todo considerando un país de gran extensión y alejado del mundo, lo importante que sería desarrollar medios de navegación (incluyo la navegación vía Internet)  que lo comuniquen con el resto del planeta.

Sin embargo, Urano y Neptuno en la casa II también introducen una pauta de imprevisibilidad en el manejo de los recursos y falta de precisión respecto a una apreciación realista de los mismos, de confusión respecto a cuánto ingresa y cuánto egresa, cuál es mi deuda y cuál es mi ahorro.

Sin duda que la casa II de Argentina no sugiere una entidad nacional muy celosa de su capital. Es una casa II de actividad transpersonal. Lo convencional no resulta propio de esta estructura en el manejo de la economía.

Hay una relación entre la casa II y la casa IV. La tierra, el suelo, la geografía, la base territorial se relaciona a la casa IV, pero el valor de esa tierra y la forma de explotarla tiene que ver con la casa II. En una carta personal esta es la diferencia entre la casa como hogar (casa IV) y el valor fiscal de esa propiedad (casa II).

Ahora bien, animándonos a darle un sentido un poco más profundo y que no figura generalmente en las descripciones tradicionales, la casa II de un país habla de cómo una comunidad organiza la explotación de sus recursos, de sus riquezas, y desarrolla un sistema, un aparato institucional -el Estado- que determina la regulación del dominio y de las relaciones sociales con el objeto de un racional aprovechamiento de esos recursos, de un efectivo beneficio productivo de ese patrimonio. De modo que la casa II simbolizaría tanto los recursos de un país como los instrumentos que esa comunidad se da para explotarlos. La estructura del estado representa esa compleja red de instituciones que habilita una explotación organizada de los recursos y el ejercicio mismo de la vida social; este complejo resultaría análogo a lo que en las ciencias sociales conceptualmente se reconoce como capital social.

Podemos estar de acuerdo en que este país es naturalmente muy rico, pero también que históricamente nunca supimos acordar como administrar ese potencial. En este punto resulta importante considerar los Nodos Lunares presentes en este eje.

Ahora ¿cómo se interpretan los Nodos Lunares en la carta de un país? De por sí los Nodos en la carta de una persona aluden a una dimensión interna muy sutil y no resultan accesibles a la interpretación de un modo inmediato. Analicemos qué ocurre considerando el caso de un país.

Vinculados a una persona, sabemos que los Nodos refieren a algo que va más allá de lo psicológico y que nos introducen en una dimensión esotérica. De hecho, la bibliografía astrológica tradicional los relaciona a “vidas pasadas”. Pero vamos a intentar resistir ese reduccionismo un tanto confuso. Podríamos decir que la dirección del eje nodal refiere, desde el Nodo Sur, a un cierto hábito inercial no histórico (es decir, no construido a partir de experiencias de la historia personal o, en este caso, nacional), hábito que es sostenido a partir de supuestos muy capciosos, difíciles de clarificar, y que condicionan la circulación energética global de esa estructura atándola a una forma del pasado (negativa), indicando el Nodo Norte aquellas cualidades que deben ser aprendidas y desarrolladas para liberarse de tal condicionamiento y manifestar una dimensión energética nueva, una expresión vital renovada y orientada al futuro (positiva).

El Nodo Norte se liga a una dirección de destino, resulta una especie de “supra-Ascendente”, en el sentido que indica una energía aún no reconocida pero de inexorable aprendizaje, la posibilidad de concientizar una energía que está mucho más allá del rédito personal o beneficio del ego. Los Nodos representan una posibilidad de aprovechamiento humano, no de “mejoramiento personal”. Y podemos hacer esta misma apreciación en analogía con la carta de un país.

En la carta de Argentina el Nodo Sur está en 15 grados de Sagitario en la casa II. Este hábito inercial que heredamos como país se relaciona al vínculo con los recursos, con las riquezas (casa II), y a supuestos, creencias e ideologías, a concepciones ideales de la realidad (Sagitario).

En este punto introduzco lo que está ocurriendo en el cielo: Plutón está transitando los 15 grados de Sagitario, es decir que está oscilando sobre el Nodo Sur de Argentina desde hace aproximadamente un año y por primera vez en nuestra historia. Ese tránsito simboliza un momento de muerte, destrucción, colapso de aquellos supuestos y creencias que inconscientemente sostenemos respecto a como manejar nuestros recursos. El colapso de nuestros hábitos respecto a cómo administrar nuestra economía.

Los recursos, el Estado y el supuesto de inagotabilidad.                           

En el afiche con el que convocamos a este encuentro simbolizábamos este colapso con la carta de tarot llamada La Torre. Se trata de una imagen muy resonante con el momento que estamos viviendo como país: el colapso de esos supuestos que históricamente nos repetimos respecto a nuestras riquezas. Los invito a hacer el ejercicio de recordar algunas de nuestras creencias más comunes respecto nuestro potencial. Creo que la principal es aquella que afirma que “este es un país rico, un país en el que no puede haber gente que se muera de hambre, tirás una semilla al suelo y crece la planta…”.

Y que tenemos cosas únicas: la avenida más ancha del mundo…

Ciertos supuestos que dan pié a la fanfarronería.

Dios es argentino…

Y nos ha dado un suelo de infinita abundancia.

Un suelo que no se agota…

Riquezas inagotables.

El granero del mundo…

Ese es el supuesto que está siendo cuestionado hoy, y es quizás lo que todavía no podemos ver. Creo que lo que hoy aún no podemos creer es la imagen de personas hambrientas asaltando camiones de ganado y faenando las vacas en la banquina de una ruta.

Creo que el tema del hambre como imagen cotidiana de la realidad del país es algo que golpea, que parece que no fuera posible. En el país en el que sobran los recursos y las posibilidades hoy hay hambre, no hay trabajo; es algo que nos cuesta creer. Siempre creímos estar abiertos a que todo habitante del mundo que quisiera pudiera abastecerse de este granero, y es un supuesto vivo desde los días de nuestra independencia. Por eso, que estas creencias estén quebrándose nos habilita a sentirnos contemporáneos de una bisagra histórica.

Pero las riquezas existen. No es cierto que los recursos se hayan agotado…

Lo que se agotó es el hábito sagitariano de creer que esos recursos son dados por providencia divina, sin que tengamos que hacer nada. En verdad, debe ser instrumentada la explotación y administración de los recursos. Es necesario que la sociedad se organice para un efectivo aprovechamiento de los recursos. El modo capcioso propio del Nodo Sur es suponer que los recursos se obtienen sin ningún esfuerzo o costo. Por supuesto que el país es rico, de hecho resulta muy apetecible para algunos observadores externos.

En realidad, ser ricos es un compromiso. En un momento planetario en el que no sobran recursos, desaprovechar o despilfarrar riquezas naturales es un grave pecado. Podríamos percibir la existencia de una ley por la cual todo patrimonio, toda energía condensada en dinero, que esté siendo retenido o mal administrado, será aprovechado por algún otro. Creo que, superada la bronca y la sensación de despojo, este es un aprendizaje profundo para muchos de los que fuimos confiscados en nuestros ahorros: los recursos deben ser puestos en acción, el dinero es energía y la energía necesita entrar circulación, generar nuevas manifestaciones vitales. Con todo lo que hemos visto de la estructura natal argentina, con lo que hemos analizado de la casa II, este no es un país para sentirse seguro con el dinero en el banco… Supongo que Suiza no tendrá esta casa II.

Y Plutón transitando por el Nodo Sur viene a terminar con esto…

A transformar esta modalidad inconsciente de displicencia y despilfarro. Sagitario es abundancia, pero también, por abundante, el riesgo de un registro pobre del propio potencial.

Este momento nos obliga a “dar por terminada la fiesta”…

Y obliga a reconocer cómo estamos organizados respecto a la explotación de los recursos. Y se los propongo como tema.

Casa II en Sagitario favorece la creencia en que el otorgamiento de recursos resulta providencial, y esto es una ilusión. No es cierto que la cualidad sagitariana asociada a los recursos implique que éstos serán dados por gracia celestial. Asumir este hábito nos fuerza a reflexionar acerca de cómo estamos organizados como unidad nacional respecto a la administración de nuestro potencial material.

En este sentido, la pregunta sería: ¿alguna vez hemos estado eficazmente organizados en nuestra economía? Vamos a hacer aquí una interpretación. Como tal resulta subjetiva, pero se trata de una hipótesis.

Creo que existe una antinomia constitutiva de nuestra nación respecto a cuál es el sentido de la economía. Somos una nación desarrollada a partir de un puerto –activo, predispuesto a comerciar y abierto a ultramar- y un extensísimo campo –casi 4.000.000 de km²- con el que no se sabe muy bien qué hacer. No lo sabemos nosotros ni lo sabían los españoles, que llegaban al Río de la Plata a buscar justamente eso: plata (argentina). Los alentaba la ilusión de acceder a grandes riquezas en oro y plata, no tanto desarrollar una explotación racional de los recursos.

Aún hoy experimentamos esta contradicción. Si queremos desarrollar el potencial económico del territorio sentimos que debemos cerrarnos al mercado internacional, generándose una dinámica regresiva. Si queremos abrirnos al mundo sentimos que no podemos ser competitivos, no debemos producir, con lo cual se desarrolla el centro financiero (el puerto) pero el interior (el campo) termina resultando inviable. Para proteger lo regional debemos aislarnos del mundo, si nos abrimos al mundo no podemos desarrollar producción.

Sin duda, estoy realizando un reduccionismo. La situación actual cuenta con la complejidad propia de los tiempos de la globalización y las referencias a “puerto” e “interior” aluden a categorías más amplias. No obstante, más allá de la forma en que se la expresa,  revela el diseño de un patrón que vincula conceptos que parecen excluirse mutuamente: “economía estructural” vs. “economía real”, “economía financiera” vs. “economía productiva”. Esta lógica de antagonismo guía las grandes decisiones de nuestra historia, en el pasado y en el presente. Cuando el FMI nos reclama “un plan económico en el que resulten viables las provincias” no nos está presentando una novedad. Este fue el motivo para que durante casi una década en el siglo XIX las provincias y Buenos Aires se escindieran tanto en lo económico como en lo político: el período de la Confederación Argentina y el Estado Autónomo de Buenos Aires. El intento de las provincias por desarrollarse como nación sin Buenos Aires terminó en un fracaso, y tuvieron que aceptar la integración con Buenos Aires de un modo muy asimétrico.

En realidad, la relación entre las provincias y Buenos Aires es muy parecida al complejo que tenemos como nación respecto al exterior. El sentimiento de las provincias hacia Buenos Aires es análogo al que tenemos como nación hacia el centro de poder internacional: el poder se quiere aprovechar de nuestra debilidad y nos impide desarrollarnos.

Es el mismo patrón de la oposición natal gobierno-pueblo…

Exacto. Sin querer afectar identificaciones políticas particulares, podemos decir que el movimiento que integró grandes masas populares en la década del 40, el peronismo, en su intento de desarrollo económico produjo una concentración industrial alrededor de las grandes ciudades y con esto una migración interna de las provincias principalmente hacia la ciudad de Buenos Aires. El sentimiento fue que eran los grandes centros urbanos (en especial Buenos Aires) los que ofrecían posibilidades de desarrollarse, no los respectivos lugares de origen.

Dios atiende en Buenos Aires…

Otra frase que hemos escuchado. Este país tan rico sólo ofrece posibilidad de disfrutar de esas riquezas en el centro portuario. Más allá de discutir si estuvo bien o mal, creo que la pregunta es: ¿es posible que una nación se desarrolle económicamente a partir de este antagonismo constitutivo?

¿No se vincula al destino del Ascendente en Libra ligado a la dependencia?

Libra asociado a “dependencia” es equivalente a Sagitario asociado a “comodidad”. En realidad, Libra es vincularse complementariamente. Nuestro Ascendente en Libra está revelando la necesidad de que esta nación aprenda a vincularse para desarrollar su destino. En dirección a esto, nuestro Nodo Norte en VIII refiere a la necesidad de relacionarse maduramente, sin complejos, con aquellos que desde el extranjero quieren aprovechar (no necesariamente “aprovecharse”) nuestras riquezas. La tendencia aislacionista se vería peligrosamente asociada a nuestro hábito de Nodo Sur en casa II. Esta dirección nodal (y que la cúspide de II esté en Escorpio) revela que aislados nos estamos refugiando en una ilusión, porque lo que debemos aprender a desarrollar es nuestra capacidad de vincularnos, nuestra capacidad –en todo caso- de negociar en forma inteligente y madura con los otros, sean éstos más o menos poderosos que nosotros.

El modo de vincularnos entre nosotros tiene mucho que ver con cómo proyectamos nuestros vínculos hacia fuera. El vínculo que proyectamos es de expropiación. Creo que nuestra crisis actual revela el colapso de nuestra organización estatal, un estado con el cual nos vinculamos desde ese supuesto apropiativo.

Hemos proyectado históricamente en el aparato estatal las mismas cualidades de inagotabilidad que le adjudicamos a nuestras riquezas naturales. “Vivir del estado” es una aspiración que no sólo han desarrollado los políticos, sino que somos los argentinos en diferentes funciones (funcionarios, empleados, profesionales, contratistas, etc.) los que a lo largo del tiempo hemos edificado este supuesto que ve, en aquella estructura institucional que nos organiza, una posibilidad de “recibir sin producir”, de “satisfacer necesidades sin hacer nada”, de apropiarse en forma personal de aquello que representa un capital público.

 

Los cuatro elementos y las condiciones de ser de una nación.

La casa II tiene que ver entonces con el aparato institucional que se configura respecto a la explotación de los recursos, con esa red de instituciones –el estado- que emerge en una comunidad que se define a sí misma como una unidad nacional.

¿Por qué una comunidad es nación o no lo es? Para ser nación se debe cumplir con ciertas condiciones. Para que un estado se constituya no puede depender de circunstancias azarosas o de la voluntad de un líder que disponga que “a partir de ahora esto es un país…”.

Les propongo el ejercicio de considerar cuatro niveles, asociados a las cualidades de los cuatro elementos, que deben desarrollarse como requisitos para la constitución de un estado nacional:

.- Nivel de Fuego: Ser una comunidad que comparta una visión de destino común. Basado en lo geográfico, lo racial, lo económico, u otras características, sentir que como grupo humano se comparte una visión de destino, y que la suerte de cada uno de los integrantes se desarrolla en el contexto de esa visión, no desde la especulación y el beneficio estrictamente personal.

Que en una crisis como la que vivimos muchos argentinos sientan que no pueden vivir aquí y emigren a otras sociedades está definiendo la ausencia de una visión común de nación que los convoque. Si esta visión común falta, falta entonces el Fuego de la entidad nacional. Y creo que la nuestra es una crisis de Fuego. De hecho, nuestro Nodo Sur está en el punto medio de Sagitario, y Sagitario representa la cualidad básica asociada al sentido, a la dirección, a una intuitiva búsqueda de futuro vital.

¿Cómo podría desarrollarse un país sin la confianza en esa visión de un destino común? Es necesaria una confianza básica que resulte aglutinante, convocante, a efectos de desarrollar vida social. Confianza en el aporte de energía al interior del sistema, sentir que la propia expansión se facilita a favor de la expansión de la comunidad. Dolorosamente, hoy experimentamos la contracción en lo individual, el repliegue en la salida estrictamente personal. La absoluta pérdida de confianza en el sistema bancario, perder crédito (esto es, perder capacidad de creer) y sólo sentirnos seguros operando en el exterior, son reflejos, ecos de esta crisis de Fuego hacia el interior de nuestra entidad colectiva.

¿Venus no nos hace mirar siempre para afuera?

Sí. Estructuralmente, la mirada del afuera resulta muy constitutiva. Deja explícito cierto complejo de inferioridad. Nos vinculamos con el afuera intentando demostrarles que somos más que ellos, o intentando que nos aprueben si creemos que ellos son más. Esta es una contradicción.

¿Sol en Medio Cielo aporta arrogancia?

Júpiter en I y Sol en Medio Cielo alude a una nación que aspira a un lugar destacado en el mundo. Y esta quizás sea una aspiración legítima a protagonizar una guía, a iluminar otras naciones. Tradicionalmente, Argentina resultó un ámbito de ilustración para otros pueblos de América.

Quizás esta crisis nos haga sentir partícipes de un destino común. En la experiencia de las Asambleas Barriales se percibe ese espíritu.

Estamos muy condicionados a generalizar a partir de lo que ocurre en Buenos Aires. Habrá que estar atentos a si nuestra reacción a la crisis en Buenos Aires refleja cómo se la vive en las provincias.

.- Nivel de Tierra: Definir un territorio que representará los recursos que podemos explotar, organizando distintos intereses con acuerdo a una administración orientada al bien común. Representaría una organización racional de la explotación de la riqueza, una forma de administración territorial superadora de los intereses particulares. Sin una definición de este tipo, sin una organización material como un todo coherente, no hay país.

¿Nuestro actual sistema de “provincialización” resulta coherente? ¿Está organizado en beneficio del conjunto? ¿Se ajusta a racionalidad esa red de aparatos institucionales que se reproduce en cada provincia? ¿O sólo genera burocracia y sirve para satisfacer nuestra necesidad de “que haya un estado del cual vivir” sin comprometerse con la producción?

En general, las naciones resuelven primero sus controversias acerca de cómo administrar las riquezas y organizar los intereses sectoriales -si es necesario con una guerra civil- y de allí surgen los acuerdos estructurales que permiten la existencia de la nación. Y en relación a estos acuerdos surge la tercera condición:

.- Nivel de Aire: Acuerdos vinculares que nos hagan funcionar como un todo organizado y coherente. La racionalidad y objetividad en el modo de asociarnos en nuestras diferencias con arreglo al desarrollo del bien común.

Argentina tuvo su período de guerras civiles. Fue un largo proceso de ajuste de fuerzas de diferentes sectores económicos regionales que se disputaban la hegemonía, pero que se resolvió de un modo particular. En 1860, la integración de Buenos Aires a la Confederación Argentina, luego de una década de secesión, se define de un modo paradójico: la Batalla de Pavón. En aquel evento, quien iba ganando, Urquiza y los ejércitos de la Confederación, se retira inexplicablemente del campo de batalla, dejando así el triunfo para quien iba perdiendo, Mitre con los ejércitos de Buenos Aires. Urquiza, aún triunfando militarmente, opta por perjudicar a un adversario interno, beneficiando a quien lo enfrentaba en la batalla. Mitre llega a ser así el primer presidente de la unidad nacional.

Y esto es algo que pasa hoy.

Y ocurrió a lo largo de la historia. Es este modo oscuro, ligado a negociaciones ocultas, de llegar a acuerdos respecto a nuestra estructuración y legitimización de la autoridad. Una cosa es la ley escrita y otra la ley que se cumple en la realidad.

Pensemos en nuestro Saturno en Acuario en casa V. Tiene mucho que ver con la actitud de darnos una ley sabiendo de antemano cómo vamos a hacer para no cumplirla.

Hecha la ley, hecha la trampa.

Supongo que intentar eludir la ley es algo que ocurrirá en todos los países, pero en nosotros parece constitutivo.

La trasgresión acuariana.

Estructurarnos trasgrediendo la ley. Y esto no es patrimonio exclusivo de los políticos. Considero que perderíamos la oportunidad de un aprendizaje muy profundo si creyéramos que “el problema son los políticos y si no estuvieran ellos todo sería diferente…”.

Quizás con una nueva estructura, renovada y más creativa, no estuvieran “estos” políticos.

En dirección a eso, ¿qué propuesta podríamos sacar como aprendizaje del tránsito de Urano a Saturno natal de Argentina? Creo que lo innovador respecto a nuestro vínculo con la autoridad y la ley sería considerar que para nosotros lo realmente revolucionario es darnos un marco legal que estuviéramos dispuestos a cumplir. Lo revolucionario en nuestro país sería cumplir con la ley.

Nuestra estructura Sol en Cáncer-Luna en Capricornio nos da una subjetividad muy infantil.

Y la subjetividad va en contra del respeto y la objetividad de las normas.

Respecto a este punto, creo que estamos demasiado acostumbrados a “decir una cosa y hacer otra”, a filtrar qué es lo que nos queremos decir cuando nos comunicamos. Es un filtrado subjetivo allí donde tendría que haber objetividad. Tenemos una dificultad en nuestra comunicación, una notoria falla que resulta constitutiva y muy acorde a la carencia de Aire en nuestra estructura.

.- Nivel de Agua: Compartir símbolos y mitos que nos proporcionen un impacto emocional de pertenencia unívoca, de identidad colectiva.

Sólo nos pasa en los Mundiales de Fútbol… (risas).

Y lo que nos pasa con el fútbol quizás no nos pase con la bandera, el himno u otros símbolos. Los símbolos patrios muchas veces aparecen sospechados; desconfiamos de aquellos que los invocan porque creemos que con ellos esconden intenciones personales, intereses subjetivos.

Hoy Saturno y Plutón en el cielo están haciendo oposición, la fase VII de un ciclo que se inició en la conjunción de 1982, sobre la cúspide del Ascendente de la Argentina. ¿Qué intereses oscuros había detrás de la convocatoria patriótica de la Guerra de Malvinas? ¿Qué había detrás de todo eso?

Whisky…

Un whisky que no sólo emborrachaba al general en ejercicio de la presidencia, sino que emborrachó a la comunidad. Nuestro nacionalismo es un poco infantil, primitivo, poco desarrollado, de muy baja objetividad.

Nadie parecía estar de acuerdo con la guerra.

Y sin embargo ocurrió. Esta es una contradicción que va mucho más allá de la Guerra de Malvinas. Son muchos los acontecimientos de nuestra historia sobre los que nadie parecía estar de acuerdo y que sin embargo ocurrieron. Ante la objetividad del hecho consumado, a posteriori, se los niega y rechaza, pero cuando están sucediendo reciben un apoyo de hecho, una silenciosa e inconsciente adhesión emocional, subjetiva. Nadie estuvo de acuerdo con que se secuestrara, torturara e hiciera desaparecer gente, pero sin embargo mientras esto ocurría se elegía creer otra cosa.

Y esto sigue pasando ahora, se sigue negando la realidad de lo que sucede.

Sí, pero la situación es tan grave que cada vez hay menos posibilidades de mirar al costado.

No hace falta mirar tanto el pasado. Hoy los políticos siguen en lo suyo y son incapaces de actuar en lo que pasa.

La dimensión histórica nos da un poco de perspectiva, nos despega de lo más emocional, y esto siempre resulta importante para un análisis. Por cierto, la distancia objetiva es algo que como país nos cuesta.

 

La crisis de nuestras condiciones constitutivas.

Creo que, tal como los hemos definido, podemos coincidir en que los cuatro niveles constitutivos están en crisis hoy. No estamos en crisis como nación por haber sido víctimas de una fatalidad, sino que parece el resultado de todo un proceso. Parece inevitable que, dadas las formas históricas con las que hemos desarrollado nuestras condiciones de ser, esta forma de nación no pueda seguir subsistiendo. Esta es nuestra crisis hoy: nuestra estructura como nación corre riesgo de subsistencia, el aparato institucional del estado se encuentra colapsado, sus condiciones constitutivas necesitan ser satisfechas con una forma que renueve su sentido de ser y su dirección vital.

Como nunca antes, hoy estamos planteándonos la necesidad de refundar la nación. Tenemos la sensación colectiva de estar completando un círculo, lo que nos enfrenta a la alternativa de reconstituirnos e iniciar un proceso nuevo que capitalice toda la experiencia anterior… o sostener la fantasía de continuar una forma agotada.

La imagen de La Torre refiere a una construcción que desarrolla un sentido, que cumple una funcionalidad, pero que llega a un momento en el que ya no puede sostener la tensión de las contradicciones y los antagonismos que contiene, y entonces colapsa. Ese colapso se simboliza con un rayo, con una irrupción de potencial creatividad. La Torre simboliza una estructura Saturno-Plutón que colapsa de hecho, no es necesario “hacer nada” para destruirla.

 

Una perspectiva histórica del ciclo saturnino.

Abordemos ahora las configuraciones del cielo a futuro. ¿Cuál es el movimiento de Saturno sobre la carta de Argentina al que nos aproximamos?

  • Ingreso a Cáncer: 4 de junio de 2003.
  • Conjunción a Mercurio: 25 de julio de 2003.
  • Conjunción a Venus: 6 de septiembre de 2003.
  • Conjunción al Sol e ingreso al Medio Cielo: 11 de julio de 2004.

Saturno ingresa a Cáncer y esto representa un clima que afecta a toda la humanidad. Tiene que ver con la posibilidad de estructurar formas. El paso de Saturno por Géminis tuvo para la humanidad el efecto de un momento en el que las estructuras experimentaron su capacidad de vinculación y asociación. Esto está ocurriendo aún a nivel mundial: un momento en el que no hay definición, sino experimentación, movimiento y actividad respecto a qué estructura darse. El momento canceriano será la posibilidad de tomar forma, de cerrar una forma. Por cierto, para las urgencias que los argentinos estamos teniendo, junio de 2003 suena demasiado lejano.

El Sol de Argentina recibirá el tránsito de Saturno recién en julio de 2004, pero antes tocará a Mercurio y a Venus. Saturno llegando al Sol y al Medio Cielo de la Argentina permite suponer la posibilidad de estructurar una definición de autoridad gobernante, una línea directriz ejecutiva que baja desde el nivel de gobierno. Y creo que aquí nos es útil la perspectiva histórica.

Este tránsito se repite aproximadamente cada 29 años y puede resultar ilustrativo considerar lo ocurrido en anteriores pasajes de Saturno por esta posición para entender qué puede pasar ahora. Veamos cuándo se produjo este tránsito durante el siglo XX:

1916 – Primeras elecciones con sufragio universal. Presidencia de Yrigoyen.

1945 – Surge el peronismo.

1974 – Regreso y muerte de Perón.

2004 – …..

A primera vista resulta bastante evidente que estas fechas coinciden con ciertos momentos claves de nuestra dinámica histórica. La correlación resulta bastante objetiva (y esto suele ocurrir con los tránsitos de Saturno). Profundicemos en los acontecimientos contemporáneos a estas fechas.

Hasta 1916, el sistema político que traducía un modo de organización económica estaba basado en el dominio de una clase oligárquica bajo una forma de apariencia democrática que, en verdad, se sostenía en el fraude. No existía el voto libre, obligatorio y secreto, de manera que en las elecciones ganaban “los que debían ganar”. El país se desarrolló bajo este sistema que encerraba una contradicción cada vez más difícil de sostener. La apertura democrática se transformó en una necesidad inevitable, porque sólo esa ampliación de la participación podía asegurar la reproducción de la vida social.

Las primeras elecciones con sufragio universal, obligatorio y secreto se celebraron en 1916. Por primera vez las masas populares (en especial la clase media) sintieron que tenían la posibilidad de elegir un líder que las interpretara. Yrigoyen fue el primer líder democrático, con una alta imagen de caudillo protector y popular. Fue la primera experiencia del pueblo eligiendo a un presidente con el que se sentía representado.

Entonces, podríamos registrar una secuencia, de hecho, que se inicia con la amenaza de vacío de poder, con la imposibilidad de mantener la forma de dominio político que hasta ese momento resultaba eficaz, con la sensación del peligro de anarquía  (pensemos que se trata de la época de los primeros movimientos obreros encabezados por inmigrantes anarquistas y socialistas), y de esta crisis política surge la figura de un líder carismático, de una autoridad con características protectoras. Por supuesto, años después este mismo líder termina defraudando las expectativas populares y resulta desalojado del poder: nuestro destino Sol en Cáncer en Medio Cielo en oposición a la Luna en Capricornio en casa IV. Yrigoyen queda estigmatizado como líder popular, carismático y protector, y como una figura que termina fracasando.

El siguiente paso de Saturno por esa posición se da en 1945. En 1943 había entrado en crisis el sistema político reconocido por sus mentores como “fraude patriótico” y que quedó en la historia como la “década infame”. Luego del golpe a Yrigoyen de 1930 se instaura una apariencia democrática sostenida en el fraude, con el objeto de impedir el acceso al poder del “radicalismo personalista”. Nuevamente, hacia 1943 las contradicciones del sistema terminan por manifestar una situación de vacío de poder, una sensación de falta de autoridad representativa, y de esta crisis surge un líder carismático, emblemático, con capacidad de trascendencia internacional: Perón. En las masas populares se genera la convicción de que se trata de una figura redentora y providencial, alguien que encarna al protector de los desposeídos.

Tanto en 1916 como en 1945 surgen líderes a los que se les proyecta la condición de únicos, paternalistas, y que generan un vínculo de dependencia personal. El pueblo depende de la benéfica voluntad de una sola persona, y se siente resguardado por esa figura antes que por el sistema institucional. Y en ambos casos, luego de manifestarse profundas contradicciones que no logran ser contenidas, esa figura de liderazgo termina siendo desalojada del gobierno.

En el próximo regreso de Saturno a esa posición, aquel líder surgido en 1945 muere luego de haber retornado de su exilio convocado como la única figura capaz poner orden al caos. Muere el emblema mismo de la figura de líder salvador. Su muerte acentúa el vacío de poder, vacío que se llena con la última experiencia de irrupción de la casta militar como “reserva moral de la nación”. El supuesto de que los militares representaban tal reaseguro de orden y moralidad fue una creencia viva en nuestro inconsciente hasta hace poco más de 20 años. Acaso debió ocurrir la tragedia de aquellos años para que tal supuesto cayera.

 

Una nueva oportunidad de madurar nuestra capacidad de estructurarnos.

Un momento análogo a los que hemos analizado será el 2003-2004. Estamos hoy participando de episodios que evidencian una crisis de representatividad, un vacío de poder político, y que reflejan aquellas crisis del pasado que precedieron la aparición de líderes personalistas y providenciales. Hoy ya escuchamos voces que reclaman la aparición de una figura redentora como solución a los problemas que vivimos.

Creo que luego de reflexionar sobre nuestra historia cabe preguntarnos: ¿la salida a través de la providencial aparición de un líder salvador, paternalista y benefactor, es una experiencia que vale la pena repetir? Parecería poco recomendable. De hecho, aún no ha surgido, aún se demora.

Si bien la necesidad de orden es cada vez más apremiante, identificar el orden con una persona es una tentación que valdría la pena resistir, entre otras cosas, porque aborta una salida creativa. Repetir en la dependencia de una personalidad nos confirmaría en un lugar de inmadurez que ya resultaría crónica, y sellaría dramáticamente nuestra incapacidad de ser creativos.

Pensemos en la sincronicidad de este próximo tránsito de Saturno sobre el Sol y Medio Cielo luego de haberse producido el de Urano sobre Saturno. Son años en los que resulta inevitable madurar acerca de nuestra capacidad para autosostenernos. Nuestra capacidad de darnos sostén y estructura estuvo hasta ahora siempre muy condicionada por una dicotomía polar:

  • Ser sostenidos. Es una posición que se alinea con la voluntad del líder carismático y providencial, con la necesidad de que nos ayuden desde afuera o de ser lo que creemos que organismos externos quieren que seamos. Sea la autoridad del líder o del poder externo, resultan imágenes absolutas que monopolizan la visión de “lo que tenemos que hacer”.
  • Ser aislados. Aislarse satisface la ilusión de ser autosuficientes, de no necesitar de ningún   “esfuerzo vincular” para sentirnos seguros, y proyectar en el exterior la causa de nuestras dificultades.

Esta dicotomía es de extrema actualidad, porque creo que representa las dos posiciones en las que habitualmente quedamos atrapados cuando pensamos en el FMI: “hagamos lo que ellos quieren y listo…” o “cortemos relaciones y hagamos lo que nosotros queremos…”.

Ahora, bien, nuestro Nodo Norte en Géminis en casa VIII nos indica que es necesario que aprendamos a vincularnos y negociar maduramente –inteligentemente- con el poder de los otros. Esto es lo que históricamente no supimos hacer: insertarnos en el mundo con madurez.

Nuestra historia habla de la recurrente polarización entre ser sostenidos o aislarnos. Creo que esta es hoy la tensión a resistir. Diría que más trascendente que las medidas políticas y económicas que se tomen resulta la conciencia desde donde surjan y con la que se las lleve adelante. Si es una conciencia capturada por alguno de esos extremos polares es probable que, aunque se trate de un plan correctísimo, esté condenado al fracaso.

Negociar madura e inteligentemente, del mismo modo que negociamos con alguien que nos presta el dinero que necesitamos. No es maduro exigir que el prestamista sea “bueno” o creer que uno no debe dar señales de estar dispuesto a la devolución de ese capital.

La tendencia al asilamiento tiene el supuesto de que “nos va como nos va porque la culpa la tiene el FMI…”. Quizás el FMI deba reflexionar acerca de cómo asiste financieramente a los países y reformular sus políticas y recetas, pero es un problema del FMI. ¿Por qué tendríamos que educar al FMI? Nuestra crisis y nuestro colapso no es producto de lo que quiso el FMI, sino de un modo de vincularnos con otros respecto a cómo negociar nuestros recursos.

El problema es cómo nos vinculamos entre nosotros y con los demás.

Es falso que sostenerse implique ser sostenido o aislarse. Esto no es cierto. Esta es la crisis de un adolescente frente al padre: todavía no sabe qué es sostenerse y cree que su sostén pasa por rechazar lo que hasta ahora lo sostuvo.

 

La Luna, los movimientos de masas y su relación con el líder.

Respecto a la aparición de líderes carismáticos en el siglo XX, es interesante apreciar que el ciclo de Saturno sobre el Sol coincidió con el de la Luna progresando sobre el Ascendente. Simbolizando la Luna a las masas populares, esta progresión se relaciona con la aparición de un protagonismo de la masa.

Comparemos las fechas de ambos ciclos:

  • Saturno en tránsito al Sol-Medio Cielo         1916    1945    1974    2004
  • Luna progresando sobre el Ascendente        1919    1947    1974    2001

Resulta muy visible que en 1945-1947 primero se produjo la aparición del líder y luego se generó un movimiento de masas.

Y aparece una mujer.

Por cierto, y una mujer con gran impacto popular y una enorme incidencia sobre el líder. A partir de la acción del líder se genera un espacio que es ocupado por la masa popular, espacio que nunca antes había ocupado. El movimiento popular es estimulado por el líder, un líder paternalista.

Perón es el papá y Evita la mamá.

Y es interesante que la Luna también representa a “las mujeres del país”, es indicador del femenino nacional.

Y  Evita nació en 1919.

En el anterior paso de la Luna Progresada sobre el Ascendente. Y en la siguiente progresión, en 1974, el retorno del líder es sincrónico a un notable estado de movilización popular –excitado en sus contradicciones hasta un extremo fraticida- y su muerte coincide con la inédita instalación de una mujer –Isabel Perón- en la presidencia.

Ahora está ocurriendo lo inverso: se produce el movimiento de masas y aún no apareció el líder. En el 2001 la Luna progresa sobre el Ascendente y recién en el 2004 se dará el tránsito de Saturno al Sol-Medio Cielo.

En 1916 aparece la clase media, en 1945 la clase popular, en 1974 ambas comparten las expectativas de cambio, y hoy parece que también están unidas en las necesidades.

Es cierto. No parece la crisis de una clase, sino que es una crisis más integral, pluriclasista.

Lo que quería señalar es la correlación entre el orden de los movimientos cíclicos y la característica de nuestra crisis actual: la masa popular se encuentra ya movilizada, pero aún no ha surgido el líder. Ocurrió ya la progresión lunar sobre el Ascendente, pero no aún el tránsito de Saturno a Sol-Medio Cielo. Esto quizás nos da un tiempo que nos permite deliberar acerca de si realmente necesitamos un líder con las ya conocidas cualidades de carisma personal, providencial, paternalista, protector, salvador… y demagógico.

Sería bueno que no apareciera.

Quizás el rechazo a una figura de ese estilo se sintetice en la consigna “Que se vayan todos…”.

Creo que esa consigna revela la conciencia de que no importa “quien” esté, no importa la “persona” que esté allí, sino cómo es ejercido ese rol ejecutivo representativo. No se trata de que nuestra suerte dependa de “alguien” en particular, sino que se manifieste un liderazgo ajustado a un plan racional y que quien desempeñe el ejercicio de esa función sea controlado. Necesitamos asegurarnos que nuestro éxito no depende del carisma personal del líder.

Sin dudas, esta sensación de espera en la que estamos, de estar “en vísperas de aquello que va a ocurrir”, es una sensación muy incómoda y angustiante. Más aún si, como astrólogos, estamos observando que la posibilidad de ordenar la situación a partir de la acción de un líder o quizás de un plan que nos estructure, es una expectativa que se demora más de un año.

Viajando por el país es notable el cambio en la mirada desde la perspectiva del interior. Hay un cambio en el sentido de la pertenencia, un cambio que opera en escala regional. Se está escuchando a muchos que opinan sobre la necesidad de rediseñar el país, de regionalizarlo de un modo más racional.

Creo que muchos de nosotros estamos pensando en eso. Tiene que ver con lo que definíamos como la condición constitutiva de Tierra: establecer un territorio y organizar una explotación racional de sus recursos, definir una administración territorial orientada al bien común, no a los intereses de caudillos regionales.

Parece necesario correr el punto de observación, actualizar la perspectiva del país tan centrada en Buenos Aires. En cierta forma sería sincerar esa dicotomía que definíamos como estructural entre puerto y campo, entre Buenos Aires y provincias. Es de absoluta necesidad definir el punto de observación desde el cual se tracen estrategias de desarrollo económico. Si no somos capaces de darnos esa definición, entonces dejaremos de ser “este” país y seremos otra cosa u “otras cosas”. Lo que no podemos es seguir reproduciendo esta irracionalidad constitutiva.

¿Todos estos tránsitos no nos llevan a hacer este cambio?

Un cierto clima cíclico siempre representa, o bien la posibilidad de desarrollar niveles más maduros de la función planetaria representada por el planeta transitado, o bien regresar o mantenernos en el hábito de los niveles más básicos de esa función. Sin dudas deseamos que esta crisis se resuelva en dirección a la madurez, pero eso dependerá de la conciencia colectiva que seamos capaces de reflejar. Quizás aún debamos agotar experiencias en dirección a la ilusión de ser aislados, romper con el FMI y experimentar qué pasa si uno se aísla, y aprender desde allí; sería muy costoso, pero si esa fantasía está viva será necesario agotarla. Pensemos que quizás debimos experimentar la última dictadura militar, atravesar la experiencia de los desaparecidos y de Malvinas, para agotar nuestra fantasía colectiva respecto a los militares y aprender que no son “la reserva moral de la nación”. El aprendizaje no tiene el carácter de una conversión ideológica, sino que resulta visceral, orgánico, celular, y se realiza a través de la experiencia.

Esta mirada nos exige poner la perspectiva más allá de lo personal. Lo que resulta un costo muy alto en lo personal, en esta otra escala tiene otra dimensión. Si como conciencia colectiva “necesitamos” identificar al FMI como culpable de nuestros males y “esperanzarnos” en que enfrentando el poder mundial y aislándonos encontraremos nuestra salida, entonces quizás lo mejor sea vivir esa experiencia y aprender de la realidad. Pero en este punto, los que observamos este juego creo que debemos asumir, con cierto coraje, la responsabilidad de expresar lo que percibimos. Aunque defraudemos a nuestras fantasías más idealistas, necesitamos ser capaces de sostener esta percepción de que asilarnos es mantener una mirada infantil (o por lo menos adolescente) de nuestra realidad en el mundo. Aunque defraudemos a nuestras fantasías omnipotentes de ser “los favoritos del poder mundial”, necesitamos reconocer que desarrollarnos a partir de una incondicional disposición a que nos estructuren desde afuera revela el infantil intento de eludir una profunda comprensión de aquello que somos. Nuestras alternativas de desarrollo no pueden pasar por echar a los bancos o tener una economía absolutamente condicionada por la especulación financiera, por tener el dinero “abajo del colchón” o “afuera del país”.

Me parece que la conciencia colectiva está muy condicionada por esa polarización.

Siento que es necesario confiar en lo que somos capaces de percibir y transmitirlo. Nuestra sensibilidad también forma parte del colectivo de este país.

En el movimiento popular que se está manifestando hoy se registra la ausencia de un líder. Parece paradójico: un movimiento atomizado y a la vez masivo. Quizás eso revele una conciencia colectiva distinta.

El riesgo es la cantidad de personas en marginalidad extrema, personas condicionadas por necesidades básicas. Son grandes masas que no están en situación de evaluar ni considerar ninguna espera, no están en condiciones de comprender ninguna situación superestructural.

Al mismo tiempo es un llamado de conciencia para todos los que no estemos en esa situación. En realidad, aunque vivas en un barrio privado sentís la amenaza del desborde social. No hay posibilidades de mantenerse afuera de la realidad.

Es una situación muy incómoda y contradictoria. Los que estamos más a resguardo podemos sentir inseguridad y miedo, pero al mismo tiempo entendemos a aquel que nos infunde miedo. Es una tensión sin salida. Es Saturno-Plutón. Y es también Urano sobre Saturno. Tenemos una sensación de angustia y de vacío: angustia porque que quebró una forma que no va más, y vacío porque todavía no se generó una forma capaz de contenernos. El peligro consiste en que, en general, no poder sostener ese vacío conduce a llenarlo recurriendo a una forma extrema, o mágica o tiránica (o, en verdad, ambas cosas a la vez).

Anuncios

Responses

  1. Revelador leer este artículo desde la perspectiva de la situación actual. Es interesante ver como en esa última conjunción de Saturno con nuestro Sol, parecía emerger un líder adecuado al aprendizaje que nos proponía el momento. Surgía alguien sin demasiado poder , que solo reunía el 20 y pico por ciento de los votos. Que ni siquiera se lo notaba como autónomo y apelaba a la transversalidad. Recuerdo que hasta parecía torpe, con el porrazo que se dió en la ceremonia de traspaso de mando, y también desvencijado con ese traje cruzado sin cerrar. Y esa torpeza es la que de alguna forma enamoraba, porque le daba una dimensión más humana que alejaba los fantasmas del papa todopoderoso arbitrario, que pretendía cuidarnos y luego nos defraudaba. Es como si todas las características externas coincidían con el espíritu de la época. Sin embargo, a poco de andar, fue convirtiéndose en una figura extremadamente poderosa. Encarnó la cerrazón total hacia lo extranjero, como respuesta polarizada a la era Menem y se alineó con nuestra tendencia natural a poner en otros la exclusiva responsabilidad de todas nuestras desventuras. Que bueno darse cuenta que la enorme cantidad de energía necesaria para esa supuesta o real mutación, fue extraída de todos nosotros como sociedad. Que todavía está intacto nuestro anhelo respecto de ser rescatados por “El” líder salvador. Y que la enorme mayoría de nuestro pueblo está atrapada en este drama, tanto del que lo apoya desde la admiración y sumisión más absoluta, como desde el que lo rechaza desde un odio también visceral. Personalmente, estoy haciendo un gran esfuerzo para salir de esa lógica. De poder tocar desde las tripas, y no solo desde lo mental, que los dirigentes solo son emergentes del inconsciente colectivo de nuestra nación. Que nadie nos traiciona, sino que por el contrario, cumple acabadamente con aquello que se encuentra arraigado dentro nuestro y hasta es prisionero de ello. Y pienso que estos artículos que generosamente compartís me estan ayudando bastante a transitar ese camino.

  2. ‘…establecer un territorio y organizar una explotación racional de sus recursos, definir una administración territorial orientada al bien común, no a los intereses de caudillos regionales.’
    Pasaron 15 años; los caudillos más ricos y legitimados como nunca antes. En las provincias, los mismos del siglo pasado. En las intendencias, también.
    Las figuras políticas reciclandose. Las ideas políticas en un loop infinito hacia la desigualdad y la pobreza.
    :(

    • Gracias Oli. Muchas veces recuerdo esa charla en CASA XI. Cuesta ser optimista. Crucemos los dedos (e invoquemos a Júpiter). Abrazo…


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: