Posteado por: alejandrolodi | 12 marzo, 2010

2009: Entre disoluciones y oportunidades. Las paradojas de un inicio (3ra Parte)

Alejandro Lodi

Con el transito de Neptuno sobre el Saturno natal de Argentina que vivimos durante el 2008 nuevamente hemos comprobado qué sensible es nuestro Saturno a, en particular, los climas transpersonales. El anterior tránsito contundente sobre Saturno fue el de Urano, que signó la crisis del 2001: con la sorpresa y el vértigo de un rayo, transcurrieron apenas 20 días entre la sanción de una medida (el llamado “corralito bancario”) y la salida del Presidente De La Rúa, con su consecuente vacío de poder.

El conflicto con el campo: polarizar antes que disolver tensiones.

El tránsito de Neptuno a Saturno comienza en marzo del 2008. Primero, el extraño suceso de la quema de pastizales y la ciudad cubierta de humo. Nuestro sueño alterado por la irritación, la calles veladas por la neblina densa… Y luego un joven y laborioso Ministro de Economía firma una resolución. Una más entre las muchas que había firmado, pero ésta tenía por destino exceder lo técnicamente burocrático. La Resolución Nro. 125 se transformó en un antes y un después, en el comienzo de una progresiva pero irreversible disolución de la autoridad presidencial.

Si el tránsito de Urano a Saturno en 2001 fue el golpe súbito de un rayo, el corte sorpresivo de una continuidad, asistimos desde el 2008 a la contemplación de un helado derritiéndose, de una estructura firme que se va transformado en un charco. En apenas tres meses (de marzo a julio de 2008), la imagen positiva de la figura de presidencial desciende del 70% al 25%. No hay un corte y cambio inesperado (Urano) sino una disolución y un confuso estado de suspensión (Neptuno).

 Fueron tres tránsitos partiles: marzo y agosto de 2008 y enero de este año. Hubo posibilidades de resolución, antes y después del voto no-positivo de Cobos en el Senado. Sin embargo, la respuesta que quedó plasmada fue una tensión cristalizada. Una creciente polarización.

Ahora, ¿cuál es el mensaje de un tránsito de Neptuno sobre Saturno? Es el momento oportuno para disolver tensiones estructurales y favorecer la pérdida de rigidez. En nuestra vida personal, este tránsito anuncia el tiempo de tomar contacto con las zonas rígidas de nuestra estructura. Lo tenso y cristalizado de nuestro modo de estar en la realidad “va a empezar a doler”. Incluso puede manifestarse en el cuerpo. Pellizcos lumbares, contracturas musculares o dificultades con el sueño serán señales con las que nuestro cuerpo pone de manifiesto una rigidez de la que acaso no éramos concientes y que es momento de saber atender, escuchar y suavizar. Paradójicamente, nuestra reacción habitual va en contra de este reclamo. Nos asustamos ante los síntomas y los combatimos, nos tensamos aún más, porque creemos que nos amenaza un caos al que derrotaremos soportándolo con una rigidez que confundimos con firmeza.

Es decir, habitualmente respondemos a los tránsitos de Neptuno haciendo lo contrario de lo que el tránsito nos pide. Y lo que tendemos a hacer en lo individual lo hemos hecho a nivel colectivo. En 2008 ha imperado la sensación de que sensibilizarse representaba perder poder, que relajar rigidez era perder autoridad, que disolver tensiones era mostrar debilidad. Antes que confiar en la apertura al otro, disponerse a una visión de conjunto y ser sensibles a una conciencia de país como totalidad, se constituyeron posiciones cerradas, sectarias, estrechas. La lógica de la batalla (aliados y enemigos, fieles y traidores) prevaleció a la de destino común compartido. En definitiva, la respuesta que hemos dado como entidad colectiva ha sido contraria a lo que pedía la clave astrológica del tiempo histórico: repliegue en polos antagónicos antes que conciencia de unidad.

Además, en sincronicidad con el tránsito de Neptuno sobre Saturno natal, en el 2009 el mismo Saturno está iniciando su tránsito por la casa XII de Argentina. Tanto Neptuno sobre Saturno como Saturno transitando sobre la XII representan momentos en los que la rigidez de las estructuras en las que estamos organizados tiene que ser atendida. Pero también la confusión puede hacerse presente, el no poder ver con claridad, el engaño, la aparición de fantasmas que creíamos conjurados.

La cualidad del momento en sincronicidad con la de los protagonistas.

Aquí podemos detenernos en una sincronicidad aún más relevante. A quienes la historia ha puesto para conducir este proceso, Cristina Fernández y Néstor Kirchner, son Sol en Piscis. Ya éste sólo hecho sería suficiente para considerarlos adecuados. Pero hay más. Cristina es Saturno conjunción Neptuno en su carta natal. Y no sólo eso: su conjunción Saturno-Neptuno se da en Libra exactamente sobre el Ascendente de la carta de Argentina. Mientras que Néstor tiene su Saturno natal en conjunción a la casa XII de Argentina y está viviendo en estos momentos su segundo retorno de Saturno.

De manera que, más allá de cuánto nos guste o disguste, la correspondencia entre el clima cíclico que revela la carta natal de Argentina para estos tiempos y las estructuras astrológicas de quienes lo protagonizan pone en evidencia que resultan las personas adecuadas para enterarnos de lo que estos tiempos nos están informando. Por cierto, que sean las personas adecuadas no implica que sus decisiones lo sean. Pero las consecuencias que esas respuestas generan son algo que es necesario ver y despertar conciencia de las profundas razones para que se hayan dado de ese modo. Necesitamos como sociedad asistir a lo que estamos viviendo. Lo que está ocurriendo en nuestro país es algo necesario para agotar un proceso, es la realidad de lo que necesita ser agotado, aunque creamos que ya había sido superado y nos desilusione ver viejos fantasmas que cobran vida.

Aunque nos agobie, nos entristezca o nos indigne, lo que estamos viviendo es pertinente a lo que estamos aprendiendo. ¿Podría haber sido de otra manera? Sí, podría haber sido de muchas otras maneras. Pero lo cierto es que es de esta manera, no de otra. El potencial de conciencia de nuestros acontecimientos presentes depende de hacer contacto con lo que está ocurriendo, de aceptar que es esto y no otra cosa.

Ahora, ¿a qué rasgo estructural de la carta de Argentina nos expone el presente contexto de Neptuno en tránsito a Saturno natal y Saturno en tránsito por la casa XII?

En el mapa natal de la Argentina hay un núcleo de cualidades afines compuesto por:

  • Plutón en Piscis y en casa VI.
  • Neptuno en Sagitario.
  • Neptuno en cuadratura con Plutón.
  • Júpiter en Escorpio y en casa I.

Se trata de un foco energético bastante complejo que habla de una sensibilidad al inconsciente colectivo muy intensa, un contacto muy potente con contenidos de alta irracionalidad. En su modo menos virtuoso, este núcleo refiere a cierto culto al sacrificio redentor, a la inmolación, a la destrucción. De modo más patológico, con una notable fascinación por la muerte.

En el inconsciente colectivo, este núcleo activa el arquetipo de chivo expiatorio, de víctima propiciatoria. Se trata de un oscuro e irracional anhelo de salvación, de redención y purificación: identificar a alguien como “el culpable”, generar la sensación de que ese es “el responsable de todos nuestros males”, y de que aniquilándolo lograríamos ser libre y dirigirnos al fin “hacia nuestro paraíso terrenal”.

Este núcleo está siendo activado en este momento. En nuestra historia, cuando esta estructura cobró protagonismo ha generado una polarización extrema entre autodestrucción o exterminio del enemigo. La conciencia colectiva es capturada por el hechizo de que “para transformar este país en lo que tendría que ser es necesario un gran sacrificio colectivo, propio o de los otros”. Entregar la vida para salvar a la patria o decretar el sacrificio purificador de los que atentan contra ella. Esta polarización se sostiene en el supuesto de que para que prevalezca “la justicia social”, “el ser nacional” o cualquier otra categoría elevada a un valor sagrado, no debería existir cierto grupo, cierta clase… No importa aquí desde qué ideología se imponga este discurso, porque se trata de un supuesto inconsciente que atraviesa a todas ellas.

Por cierto, este un patrón universal, vivo en toda comunidad humana. No obstante, la carta de Argentina nos dice que en nuestro caso es protagónico y constitutivo. En lo concreto, tiene que ver con entender el mundo de las relaciones sociales y de la labor política en términos de batallas, de enfrentamientos bélicos. Esta lógica del enemigo está muy viva en nuestro modo de organizarnos socialmente y de vincularnos, tanto entre nosotros como con el resto del mundo.

El Ascendente en Libra de la carta de Argentina representa un desafío enorme para este supuesto. Invita a todo lo contrario: a aprender a vincularse, a incluir al otro, a aceptar lo diferente. Y los sucesos del 2008 pusieron al descubierto nuestra inmadurez respecto a lo libriano. Quizás de un modo sorprendente, el llamado “conflicto con el campo”, mas allá de lo que opináramos, nos puso en contacto con el agobio de estar repitiendo una historia que creíamos superada: negros contra blancos, oligarquía contra pueblo, conservadores contra revolucionarios… Más allá de las disputas de intereses reales y las razones de cada posición, era palpable que estábamos asistiendo a la repetición de un modo de vínculo anacrónico, que estábamos siendo testigos del hechizo del conflicto, antes que a un conflicto real. El hechizo de que “para construir hay que generar conflicto”.

La necesidad de agotar este hechizo de exclusión, ser sensibles a la rigidez vincular que presupone organizarnos desde él, y disponernos a la ardua tarea de fundar un nuevo ciclo histórico signado por el respeto y la inclusión del otro, es lo marca el tono de estos tiempos. Y nadie podrá negar que quienes el destino ha puesto, en sincronicidad, como conductores de este momento histórico están permitiendo llevar al hartazgo esta modalidad belicosa, tensa y autodestructiva, que es profundamente nuestra y no exclusivamente de ellos.

La consumación del primer ciclo de recuperación democrática.

Ahora, ¿cuál es el proceso que estamos agotando? ¿Qué claves nos ofrece el presente para poder significarlo?

En marzo de 2009 muere Raúl Alfonsín. El Sol en Piscis de la carta de Alfonsín está sobre el Plutón de Argentina. El momento histórico que protagonizó (1983) tuvo que ver con la salida de un período de oscuridad, dolor y muerte. Su condición pisciana y su Plutón sobre el Ascendente natal lo hizo la persona adecuada para ser sensible e iluminar la verdad sobre cómo nos manejamos con el poder, cómo nos vinculamos con la arbitrariedad totalitaria, e inaugurar la transformación democrática.

Por un lado, la muerte de Alfonsín es sincrónica al tránsito de Urano sobre su Sol en Piscis y sobre el Plutón de la Argentina: un momento que exige renovar creativamente la relación con el poder, la oscura fascinación por el control absoluto y las fantasías de radicales transformación.

Sin embargo, acaso el punto más interesante es que la pérdida de Alfonsín, su definitivo retiro físico de la escena nacional, ocurre en aquel contexto del tránsito de Saturno por la casa XII de Argentina del que hablábamos antes. Es decir, Alfonsín muere cuando el ciclo saturnino iniciado en 1982, con el pasaje de Saturno por el Ascendente de Argentina, llega a su fase de disolución. Cuando Saturno llega a la casa XII de Argentina, muere aquel que en el inconsciente colectivo está grabado como “el padre de la democracia”, el responsable del proceso de recuperación democrática iniciado cuando Saturno transitó el Ascendente en Libra de Argentina.

Los funerales de Alfonsín (que coincidieron además con la emblemática fecha del 2 de abril) resultaron una genuina y espontánea manifestación ritual del inconsciente colectivo. Más allá de los que se movilizaron y que salieron a la calle para despedirlo, cada uno de nosotros en esos días estuvo rememorando todo lo que fue su propia vivencia de aquella época, seguramente con alto grado de nostalgia. Fue una auténtica experiencia colectiva de XII: el balance de toda una época y la despedida de algo que ya no será. La sensación colectiva fue de fin de ciclo, de una pérdida natural como lo es la despedida del padre anciano que muere, que deja el sabor de lo inexorable, la valoración de lo que ha sido y la melancolía de lo que no fue.

Este proceso de Saturno por la XII es la fase final del ciclo que comenzó en 1982 y que va a consumarse en 2011. El próximo ciclo de Saturno por el Ascendente empieza en el 2011. Esa es la fecha de inicio de un nuevo ciclo de la forma de organizarnos institucionalmente, del mismo modo que lo fue el momento de 1982. De manera que, el período que va desde 2009 a 2011 resulta fundamental porque es el tiempo para agotar el proceso democrático iniciado en 1982, de poner a prueba todas las fantasías e ilusiones que todavía tengan vitalidad, porque de cuánto las agotemos dependerá la fuerza y creatividad del nuevo ciclo democrático que se inaugure en 2011.

Es clave llevar a cabo este proceso de disolución y agotamiento. ¿Qué podría frustrarlo? En el contexto del tránsito de Urano a Plutón de Argentina, un corte explosivo inesperado. Si en lugar de acompañar esta disolución y progresivo retiro para que se revele lo nuevo, se instala la convicción de “huída heroica” o “sacrificio épico”, la posibilidad de agotamiento natural del proceso se vería seriamente afectada.

Los Kirchner, el talento y la trampa de ser piscianos.

Siendo piscianos, Cristina Fernández y Néstor Kirchner, potencialmente tienen el más profundo saber acerca de cómo funcionan los procesos de disolución, tienen el talento de acompañar momentos de agotamiento de todo un ciclo para permitir lo nuevo que acaso no los tenga como protagonistas. Tal como otros piscianos célebres lo han demostrado en la historia (San Martín, Gorbachov…), tienen el saber innato acerca de que el brillo personal está al servicio de procesos trascendentes a los intereses particulares. Las energías de sus cartas natales indican que tienen el potencial de este conocimiento.

Sin embargo, también la misma condición pisciana puede llevarlos al hechizo de protagonizar una epopeya que deje sus nombres grabados en la lista de “los buenos de la historia”. Es decir, la exquisita sensibilidad pisciana pone a sus conciencias frente al desafío de actuar motivados por el talento para el servicio más noble o por la ilusión más pueril.

Por eso, quizás lo más delicado de este presente sea la posibilidad de que por algún motivo se active uranianamente (recordemos el tránsito de Urano a Plutón de Argentina, abril 2009, septiembre 2009 y enero 2010) el rasgo estructural de la carta de nuestro país vinculado a Plutón en Piscis, en casa VI y en cuadratura a Neptuno. Que nuestros piscianos mandatarios no puedan resistir el “canto de sirenas” y cedan al hechizo del sacrificio heroico. El tema de la victimización está muy a flor de piel: no nos retiramos, no acompañamos un proceso de disolución, sino que somos victimas de una confabulación extraordinaria, somos vencidos por la fuerza del mal y cobraremos cara la derrota.

Tanto Cristina Fernández como Néstor Kirchner han transitado y están transitando climas saturninos en sus cartas natales en 2008 y 2009. El cielo les está pidiendo desarrollar sentido de realidad, les está anunciando que toda nota excesivamente ilusoria o fantasiosa de su irradiación y brillo personal tiene que aprender a entrar en contacto con lo real. Pero, ¿cuál es el indicador de “lo real”? Para nuestro Sol, para nuestra identidad egoica, esa realidad la traen los demás y los hechos de destino. Para saber de las fantasías de nuestra personalidad “simplemente” debemos atender a lo que los otros nos devuelven y saber modular ambas cosas: lo que creemos que somos y lo que nuestros vínculos y eventos dicen acerca de nosotros.

Como sabemos, la conciencia puede resistir a esta oferta del destino (en lo profundo, beneficiosa oferta) e intentar confirmar la validez de su fantasía heroica individual… Discúlpenme que profane esta charla con un ejemplo futbolístico… (risas). Con un tránsito de Saturno a su Sol, el futbolista Martín Palermo recibe el honor de ser convocado a jugar en la Selección Nacional de Fútbol y, en simultáneo, el escarnio de quedar en la historia como el único jugador capaz de errar tres penales en un mismo partido. Con un tránsito de Saturno al Sol a un jugador se le ocurre que cada penal que le cobran a su equipo lo tiene que patear él porque es “la estrella del equipo”. En verdad, en un tránsito de Saturno al Sol la conciencia debe saber limitar el apetito de protagonismo personal en beneficio de un bien mayor, del equipo. El mensaje es que si se trabaja para el equipo, paradójicamente, el reconocimiento personal puede ser máximo. Cualquier semejanza con la actualidad política es pura sincronicidad… (risas).

Los ciclos de Plutón y una perspectiva hacia el Bicentenario.

Finalmente, mirando un poco más a mediano y largo plazo, el nuevo ciclo de Saturno sobre el Ascendente de Argentina inaugura otro proceso todavía más contundente: el tránsito de Plutón al Sol, a la Luna y a la cúspide de casa IV desde 2016 a 2018.

El lento Plutón ha entrado en Capricornio y en 6 años más va a celebrar el Bicentenario de la Independencia con todos nosotros… (risas). Para tener alguna medida de cual ha sido la receptividad de la entidad nacional a los tránsitos de Plutón, vayamos a la historia.

Nuestro Plutón natal está en Piscis en la casa VI. Vamos a considerar los ángulos de la carta en la cruz cardinal, sabiendo que la oposición Sol en Cáncer-Luna en Capricornio se da próxima al eje IV-X. Los ángulos de la carta son puntos muy sensibles y cualquier tránsito a ellos (sobretodo de transpersonales) puede manifestarse con contundencia. Además, en la carta de Argentina todo pasaje por un ángulo es al mismo tiempo un tránsito a las dos luminarias.

El primer tránsito de Plutón por un ángulo fue entre 1846-1848. Época del Rosismo, del bloqueo al puerto de Buenos Aires, del conflicto con las flotas británicas y francesas acerca del control de las vías marítimas y los ríos. Además, comienza a gestarse en Chile y Montevideo, con Sarmiento y Alberdi entre otros, un movimiento que generará las bases de la Constitución Nacional en 1853 y la construcción de un Estado, luego de la derrota militar de Rosas y el fin de la era de los caudillos. Es decir, el período que se inicia con Plutón transitando sobre la casa VII trae conflictividad extrema, la intensificación de las tensiones y la transformación del estado de cosas.

Antes de ir al próximo pasaje de Plutón por un ángulo, vayamos a un “dato de color”. Cuando Plutón transita sobre el Nodo Norte de Argentina en Géminis en casa VIII (1898-1900) se establece la primera “ley de convertibilidad” fijando una relación entre “el valor de un peso argentino y el patrón oro”. Es un hecho que cobra significado cuando vemos que el pasaje de Plutón sobre el Nodo Sur de Argentina en Sagitario y casa II se dio en 2001… (risas). Parece broma.

Sigamos nuestra recorrida. Plutón transita la cúspide del Medio Cielo, haciendo conjunción al Sol y oposición a la Luna de Argentina  entre 1928 y 1929. En el contexto de una crisis financiera global, vivimos la primera interrupción de la continuidad democrática que se venía sosteniendo desde 1853. Se transforma la vivencia de ser Sol en Cáncer en Medio Cielo y Luna en Capricornio en casa IV. Se altera la relación entre las figuras de gobierno y el pueblo, el modelo de representación democrática.

Hoy, con la perspectiva del tiempo, podemos percibir que esa modificación fue en perjuicio de la salud de la entidad nacional. Pero, es muy interesante leer lo que se decía hacia 1929. Casi todos los intelectuales y los políticos estaban indignados con la forma democrática y estaban clamando por una nueva Argentina. Nadie valoraba la continuidad de ese sistema porque se lo consideraba ya un sistema inapropiado, anacrónico, que no se sabía adaptar a los tiempos. Desde nuestro presente podemos acusar a aquellos que gestaron el golpe del ´30, pero es muy posible que si estuviésemos en esa época y bajo esas circunstancias, fuésemos un tanto indiferentes a esos hechos, cuando no festivos partícipes saludando a los cadetes del Liceo Militar desfilando por la Plaza de Mayo. Aquellos no sabían lo que sabemos nosotros, no tenían la información histórica que tenemos nosotros. Y, en el hechizo activo en esos tiempos, aquellos acontecimientos parecían un bien.

Antes de considerar el tránsito al próximo ángulo, detengámonos en el ingreso de Plutón a la casa XII de Argentina en 1966. El golpe de Onganía y el inicio de toda una época en la que nos enteramos de toda la sombra colectiva acumulada respecto a Plutón: nuestras fantasías de “exterminio del otro” alcanzan su consumación. Creo que nadie que tuviese ganas de exterminar a otro se quedó con las ganas. Sobre todo si consideramos que este período termina en 1982, cuando Plutón transita por el Ascendente. Todo culmina con una guerra contra los ingleses.

1982 son tiempos de una poderosa sincronicidad astrológica: Saturno y Plutón transitan juntos por el Ascendente de Argentina. Es decir, es el inicio de un ciclo saturnino al mismo tiempo que un ciclo plutoniano. Termina el período 1966-1982 de Plutón transitando por la casa XII: el hechizo de “purificación por exterminio” toca a su fin. Recordemos que Alfonsín asume la presidencia, no sólo recitando el preámbulo de la Constitución, sino con el slogan “somos la vida”.  Es el discurso más apropiado sabiendo que venimos de Plutón en la casa XII,  que venimos de una guerra, de un período oscuro de violencia y de muerte.

Si repasamos y meditamos cada una de estas fechas quizás podamos tener un indicio de lo que se viene para el 2016-2018. La gran transformación habría que avizorarla hacia esta fecha, no hacia el 2011. Resultaría sincrónico, no con las próximas elecciones presidenciales, sino con las siguientes. El próximo presidente será el de la transición, no el que protagonice una nueva época. Quizás el próximo presidente no pueda ser el iniciador de un nuevo ciclo histórico, sino quien establezca sus bases y logre cerrar lo viejo generando las condiciones para que florezca lo nuevo. Por cierto, no será el logro de una “personalidad prodigiosa” ni de una “figura paternal que nos dé lo que necesitamos”, sino que sólo podrá ser expresión de un aprendizaje consumado, la evidencia de madurez de nuestra conciencia colectiva.

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Responses

  1. Ale:
    Pude presenciar esta charla el año pasado. Me gustarìa saber si tenès pensada alguna para mayo por ej.
    Està muy bueno el blog.
    Un abrazo,

    Claudia

    • Gracias Marina. Sí, tengo pensado hacer una charla en mayo. Te llegará la información. Un abrazo


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