Posteado por: alejandrolodi | 25 abril, 2010

El casamiento de Muriel: La fantasía femenina de ser rescatada por amor

Alejandro Lodi (Año 2001)

muriel 04Vamos a darle un contexto astrológico a esta película (película que, por supuesto, no está hecha por astrólogos). Vamos a desarrollar una interpretación, una de las tantas que sería posible hacer. Vamos a seguir la historia de una joven mujer que hace un largo viaje en búsqueda de aquello que los astrólogos reconocemos como un Saturno maduro, esto es un largo viaje en búsqueda de desarrollar una estructura personal (material, de personalidad, de carácter) que pudiera darle los atributos saturninos de autosostén, solidez y seguridad, conciencia de límite, sentido de realidad. En el arranque de su vida, Muriel tiene un ejemplo de cómo encarnar estas cualidades saturninas. Arquetípicamente, estas cualidades se vinculan a cómo se percibe al padre, y en este caso la figura del padre es una figura dominante en ese núcleo familiar. Es una figura con características específicas. Es un padre que impone una ley, un deber ser, de manera tiránica, descalificando, quitándole potencia a los miembros de la familia. El único potente en ese núcleo familiar es esa figura masculina de padre, y todos los demás –tal como lo dice en varios momentos de la película- “son unos inútiles…”. Este sería el punto de partida de Muriel. Desde allí la realidad es tiránica; lo que da sustento, lo que la estructura, es un poder que tiraniza la sensibilidad, la desprecia. La hipótesis del contexto astrológico que queremos dar tiene que ver con percibir como a partir de plantearse un desarrollo saturnino se va a modificando la relación con otras tres funciones planetarias, que serían las funciones transpersonales, esto es funciones que van más allá de la estructura personal de la constitución psíquica. Estas tres funciones tienen que ver con la sensibilidad para percibir realidades más vastas, más sutiles (Neptuno), con la diferenciación creativa, la originalidad, la creatividad, la libertad de no estar sujeto al condicionamiento de la pertenencia o la herencia y proponer algo nuevo y renovador al mundo (Urano), y con la capacidad de potencia, de poder, de transformación, y de regeneración, que no es otra cosa que la capacidad de generar realidad, de desarrollar desde uno mismo una acción que modifique la realidad (Plutón). Por supuesto, la realidad que quiere modificar Muriel es la realidad de este núcleo básico familiar. Cabe la posibilidad que ante las funciones transpersonales, que representan energías distantes de la consciencia, la persona se extremice, se polarice en relación a ella. Veamos cada una de ellas en particular.

Respecto a la sensibilidad máxima neptuniana, la polarización se da entre un extremo de pura fantasía, de máxima percepción sensible y que, por lo tanto, reniega o no puede dar cuenta de la realidad mas concreta y cotidiana (polarización neptuniana directa), y otro polo que niega la posibilidad de sensibilizar el registro de la realidad, que niega aquella percepción sensible y que se obliga a encarnar de un modo rígido y extremo (polarización neptuniana inversa).

Respecto a la función de diferenciación creativa, las posibilidades de polarización son entre un extremo de expresión pura de esa energía que, por lo tanto, niega todo tipo de pertenencia y continuidad (polarización uraniana directa), y otro polo que hace identidad en una pertenencia absoluta y niega toda posibilidad de introducción de variantes creativas y renovadoras al sistema (polarización uraniana inversa).

Por ultimo, la energía plutoniana ligada al poder, a la transformación, a la capacidad de generar realidad, genera dos posibilidades de extremos. Uno es la posibilidad de encarnar un polo absolutamente potente, que resultaría omnipotente y por lo tanto tiránico, en el sentido que desprecia la sensibilidad (polarización plutoniana directa). Y otro polo que se siente victima de un poder absoluto que sojuzga y tiraniza, lo que significa encarnar una sensibilidad de tipo impotente, una sensibilidad tiranizada, que siente que “no puede” (polarización plutoniana inversa). Esto que puede parecer una discriminación técnica y un tanto abstracta, se manifiesta en el relato de la película con notable nitidez y aporta una clave de comprensión. Cuando Muriel le pregunta a su amiga acerca de si alguna vez sintió que “no valía nada”, está hablando desde este lugar de identificación con una sensibilidad que no es apreciada. Siente que no es apreciada por un padre, pero, en realidad, es reflejo de una realidad psíquica interna: es la propia Muriel quien no aprecia su sensibilidad.

Desde este punto de vista, ¿cómo aparecen posicionados los personajes de la familia y sus amigas respecto a este juego energético? Saturno aparece ligado a aquel polo directo de lo plutoniano, a aquel polo de omnipotencia. Un masculino, una figura paterna que encarna sostén, solidez, seguridad, resguardo, protección, pero que al mismo tiempo tiraniza, desprecia..

Y engaña…  

Y está basado en la hipocresía, está basado en un juego de poder.

Y es un padre que arregla y desarregla a voluntad. No es una ley clara…

Es una ley arbitraria, un deber ser con doble mensaje. No se sabe muy bien para que lado va a salir disparado, no es posible conocer qué es lo que debo hacer, la ley cambia todo el tiempo.

Es un psicópata…

Es una figura que psicopatiza. Al arrancar desde este lugar, la tarea de desarrollar Saturno es “una montaña”. Y por eso es que se hace una película a partir de este caso. La historia cuenta una epopeya, un viaje heroico, y Muriel parte con todas las de perder. Muriel se siente fea, se la ve fea (y es notable el cambio respecto a cómo se la ve al final de la película). Muriel es lo que ella cree que es, es lo que los demás le devuelven que es. Lo que tiene que remontar Muriel respecto a su estructura es desarticular una asociación interna, una creencia básica inconsciente, por la cual estructura es sinónimo de un poder absoluto, arbitrario, despótico. Respecto a la energía neptuniana ligada a la sensibilidad y la capacidad perceptiva, la cual parece ser el centro de la identificación de Muriel, ¿cómo se juega? ¿es una sensibilidad que se manifiesta en el mundo?

Es pura fantasía…

Su sensibilidad se traduce en un refugio fantástico.

Luego recurre a la mentira…

Puntualmente, este refugio de fantasía tiene que ver con el núcleo de la película: el casamiento como una situación a partir de la cual ella sería rescatada de ese mundo en el cual está tiranizada. Muriel identifica esto como el logro de su vida.

Poder casarse sería el paraíso…

Podemos ver que están presentes estas dos variantes: una realidad concreta dura donde la sensibilidad es amenazante y un refugio fantástico con muy escaso contacto con la realidad.

Eso también se ve en su núcleo familiar. Su madre, sus hermanos están refugiados en esa casa detrás de cigarrillos y la televisión. Su vida real pasa por ese contacto soporífero…

Es una familia dopada.

Ese es su mundo lunar…

El mundo lunar es el mundo de la seguridad básica, de la seguridad emocional básica. Tiene que ver con la energía de madre. La figura materna es la que asegura la contención, nutrición, afecto  incondicional.

Todos los cuerpos aparecen redondeados, con mucha agua adentro…

Redondeados y fofos. No se trata de un redondeado venusino, sino de un redondeado que delata retención.

Pero que protege…

Si, pero protege anulando, asfixiando. En este sentido, la fantasía de Muriel de ser rescatada, la fantasía del casamiento con un hombre que la rescate, le da un poco de salida al mundo. Muriel se está definiendo a partir de algo que tiene que buscar en el mundo exterior, a diferencia del refugio del televisor al cual se atan sus hermanos, esto es un refugio que se retroalimenta, ya que no hace falta más que sentarse frente al televisor para sentirse seguro. Parecería que haber abordado la fantasía de rescate a través de casamiento no permite que Muriel se quede allí, porque tiene que salir a buscar eso. Al comienzo de la película todos los hermanos están en las mismas condiciones.

La imagen del casamiento es propia de Neptuno…

Los tules, los vestidos, la ceremonia ritual… El mundo de Neptuno es el mundo de la imagen. Velos, tules, brillo, y todo en cámara lenta, generan una imagen fantástica. Respecto de lo uraniano, de la capacidad de diferenciarse creativamente a partir de la propia peculiaridad, de la propia originalidad, de lanzarse libre al mundo para proponer su variante creativa y renovadora, Muriel muestra muy poco en el comienzo de la película.

Lo juega su amiga, la que se encuentra en la isla paradisíaca…

Sí. Y respecto a las amigas que la rechazan, Muriel cree que perteneciendo a ese grupo podría ponerse en contacto con posibilidad de salida. Y en tanto pretende esto, Muriel tiene el destino de los uranianos en su versión polarizada: exclusión, anhelo de pertenencia siempre frustrada.

Y sólo logra salida a través de una trasgresión: robando el dinero a su padre…

El robo de dinero representa un acto que acaso también tendrá que ver con lo plutoniano. Respecto a la energía plutoniana, Muriel aparece generalmente como víctima de una situación tiránica, y lo que se le ocurre -quizá desde una fantasía neptuniana- es apropiarse de parte del poder de la autoridad tiránica para poder desarrollar un poco de realidad propia. Cuando Muriel roba dinero de su padre para poder ir a esa isla paradisíaca está desarrollando un acto en el que expresa su creencia acerca de que para desarrollar potencia necesita sacársela a otro. Sería un intento de incorporar potencia, pero no a partir de hacerla despertar en sí misma, sino apropiándose de la potencia de otro.

Es interesante que la madre le de un cheque en blanco, con todo lo que eso significa…

Hasta el padre se muestra ingenuo. ¡Es un neptunazo del padre!

Eso revela el verdadero juego lunar… Y a  los policías que vienen a buscarla el padre los soborna con cerveza…

Y ella misma, quizá confusamente, había robado un vestido. Es evidente que para Muriel realizar actos autoafirmados es a expensas de quitar energía de algún lado. La entrega por parte del padre de un cheque en blanco creo que puede ser visto como una trampa en la que pueden caer algunos plutonianos directos, esto es confiar tanto en su propia omnipotencia, sentirse tan impunes, ser tan soberbios en la expresión de su potencia y en su capacidad de sojuzgar, que “dejan la celda abierta” porque creen que meten tanto miedo que se convencen de que a su prisionero no se le va a ocurrir intentar el escape.

Pero es un padre en el que la energía saturnina aparece mezclada con Neptuno. Es una autoridad basada en la mentira…

Podemos discriminar entre dos tipos de mentira. Existe el engaño neptuniano y el engaño plutoniano, y la diferencia que permite distinguir uno del otro es que el engaño neptuniano es fruto de la fantasía desbordante, un engaño que no guarda nada detrás, que no intenta obtener algo subrepticio, mientras que el engaño plutoniano es más estratégico, manipulador. Claramente, el engaño del padre es plutoniano.

¿Cómo sería una hipotética carta de Muriel..?

Sería interesante hacer esa hipótesis. Habría un componente pisciano alto. Si le preguntáramos a ella cómo se define a sí misma, es probable que lo hiciera en términos neptunianos directos: una mujer sensible, con alta capacidad de fantasías, con poco sentido de realidad, con dificultades para accionar, para elaborar un deseo posible, para verse objetivamente a sí misma. Un punto significativo para observar es que, desde un punto de vista, la película muestra a Muriel en una sucesión de “metidas de pata” en pos de hacer realidad su fantasía de casarse. ¿Qué pasa cuando uno se anima a llevar adelante una fantasía, aún cuando la misma pueda considerarse objetivamente delirante? Muriel se mueve con lo que es y hace los movimientos que puede. En búsqueda de obtener pertenecer a ese grupo de amigas, en un anhelo de pertenencia que siente deseable, se encuentra con una chica que no pertenece a ese grupo pero que le ofrece su amistad. Rondha tiene una energía diferente a la de Muriel, pero no obstante resulta complementaria. Rondha  es todo lo que Muriel no se anima a ser, pero inconscientemente sí desea ser.

Y esta chica, a diferencia del grupo de amigas, realmente sí ejerce una sexualidad y parece que se tratara de una sexualidad sin forma…

Mientras que el sexo de las amigas parece enmarcado dentro de un cierto modelo de sexualidad.

Y resulta payasesco. En verdad, allí no hay sexo sino anhelo de poseer lo que tiene la otra…

Y cargado de sentimientos de trasgresión y culpa, celos y rencores, como aparece ilustrado en el episodio de la aventura de una de ellas con el novio de otra. Vivida con tanta carga, es una sexualidad que no parece libre.

Rondha, en cambio, parece que se animara más a vivirlo…

Muriel no parece haberse animado a vivir su libertad de igual modo que Rondha, ni tampoco despliega la capacidad de potencia que sí parece desplegar su nueva amiga. Sin embargo, Rondha también se revela como una hija víctima, en este caso no de un padre tirano, sino de una madre asfixiante, absorbente, y también descalificadora en tanto ahoga la libertad de su hija. Así, Muriel y Rondha se encuentran huyendo. Muriel huye de su padre tiránico y Rondha huyendo de esa madre asfixiante.

El padre de Muriel tampoco muestra una sexualidad realizada, sino en máscara…

El padre está parado en la hipocresía. Todo lo que hace revela ese sesgo: mostrar una cosa para esconder otra. Ahora, el complemento entre Muriel y Rondha parece muy efectivo, y es esto lo que anima a Muriel a vivir cierto grado de intensidad y potencia, muy poco habitual en ella. Cuando Muriel regresa a su casa familiar y se da cuenta que todo sigue igual y que va a ser castigada por su padre, decide irse con Rondha. No sólo eso, también decreta que cambió de identidad. Ya no será Muriel sino “Mariel”.

Y cuando Mariel se hace cargo de Rondha va adquiriendo un Saturno más sólido…

Sin duda. No obstante, hay algo en el vínculo que se quiebra cuando Rondha ya no puede ser esa mujer intensa y potente porque cae en una impotencia objetiva y contundente como lo es la discapacidad física. Rondha queda así en una posición dependiente que, a su vez, genera un espacio demandante. Rondha le reclama a Muriel que se quede con ella. Conscientemente Muriel quiere hacerlo, pero evidentemente su capacidad de sostener no está desarrollada en plenitud suficiente. Su padre la descubre, le exige regresar al hogar familiar y responsabilizarse de todo lo que le robó, y ante esta oferta de volver al núcleo despotenciador de origen y la caída de la potencia del vínculo vitalizador con Rondha, se activa nuevamente la fantasía de casamiento, de encontrar un hombre que la rescate.

Y cuando lo logra incorpora algo de Saturno…

Sí, pero sigamos el relato con precisión. Cuando Mariel (Muriel) se casa ya no podrá vivir con Rondha, y lo único que le ofrece es regalarle el pasaje en avión al pueblo natal. Mariel (Muriel) no parece ser consciente de los términos de la transacción con su novio-nadador. No está tan atenta, por ejemplo, a la compensación económica que se le ofrece, sino que se fascina con la imagen de ese cuerpo masculino saliendo de las aguas (por cierto, detalles neptunianos altamente significativos), y hasta tal punto parece hechizarse que se generan situaciones de confusión absurda, como preguntarle si es negro a un varón explícitamente blanco. Respecto a los rasgos neptunianos de aquellos varones con los que se complementa, resulta significativo anotar que, así como su futuro marido lo será a partir de un engaño y que se trata de un nadador, el muchachito con el que tiene una aventura en Sydney se trata de un inspector de tránsito que es adicto a películas en video. Este personaje es un ejemplo de neptuniano inverso, de día se la pasa haciendo multas a los que estacionan mal y de noche se sumerge en el mundo del cine (así como Muriel se recluye en el mundo de la música de Abba); además, muestra un manejo tosco de la realidad, es torpe con el cuerpo, confunde el cierre de la pollera de Muriel con el del almohadón… (risas).

El engaño que le propone el nadador parece un engaño plutoniano antes que neptuniano…

Es cierto, aunque lo neptuniano aparece en la generación de imágenes y de puestas rituales que ese engaño significa. De todos modos, hay un punto en que lo neptuniano y lo plutoniano parecen estar mucho más en contacto de lo que en principio uno supone. De hecho, si bien el regente exotérico de Piscis es Neptuno, el regente esotérico es Plutón, de modo que entre el anhelo de disolución en lo universal neptuniano y el anhelo de potencia absoluta plutoniano hay muchos más puntos de contacto de lo que en primera instancia uno registraría. Entonces, Mariel (Muriel) se muestra predispuesta a sostener a su amiga una vez que ésta se encuentra en estado de incapacidad, pero en los hechos se evidencia que no está en condiciones de poder brindar esa protección.

En verdad, el cambio de Muriel a Mariel es mínimo y muestra lo poco que ella puede moverse…

Y ella lo cree una transformación profunda. La película no termina en el casamiento, sino que lo más interesante es lo que ocurre después. Esto es, lo interesante es ver qué ocurre una vez que se logra hacer realidad la fantasía. ¿Qué pasa cuando una persona identificada con lo neptuniano concreta su fantasía?

Sería atender a qué pasa en el momento en que ella queda sola en el cuarto…

El día después del casamiento no formaba parte de la fantasía. En esa día después Mariel (Muriel) comienza a sentirse ajena a la situación y se recluye en su burbuja de fantasía: ver sola en su cuarto el video de su casamiento. Quizás pudiera haber seguido refugiada en su fantasía si no hubiera ocurrido otro hecho que la conmociona: el suicidio de su madre. Fueron sucesos recíprocamente detonantes. El casamiento de Muriel provoca una crisis honda en su madre (en verdad, en todo el núcleo familiar) que la lleva a quitarse la vida, hecho que a su vez provoca un impacto transformador en Muriel y un giro creativo que repercute en el destino de todos los personajes.

El nadador -el rey del fondo del mar- confunde a la amante del padre de Muriel con la madre. En verdad, lo que importa en esa comunidad femenina es el hecho mismo del ritual del casamiento, no importa quién ni con quién…

Como decíamos en la promoción de este debate “el tipo es lo de menos…”. No importa tanto quién ocupe los roles, sino que el ritual sea consagrado. En el imperio de la fantasía no hay contacto con la realidad, ni contacto vincular sensible y amoroso.

No hay afectividad…

La afectividad está puesta en la imagen, está afectivizada la imagen.

¡Qué paradoja! Tanta agua, tanta sensibilidad y tanta desconexión…

Hay tanta sensibilidad capturada por la elaboración fantástica que, en realidad, no hay contacto sensible real.

Mucha gente va a ver casamientos para conmoverse con el ritual. Ni siquiera se trata de casamientos de personas que conozcan…

Lloran con la novia aunque no sepan quién es. Ese es el mundo de Neptuno, el mundo de la potencia de la imagen, la sensibilidad resonante con toda la potencia presente detrás de esa imagen.

Y por eso consigue trabajo en un video club…

En la película hay un montón de esos detalles neptunianos; de hecho, detrás del mostrador lo que hace es ver videos de novias.

En verdad, Muriel goza con sus fantasías, no con la realidad…

Creo que el momento en el que empieza a haber un contacto con la realidad es el día después de su casamiento, y es mucho más visible a partir del suicidio de su madre. La propuesta es ver cómo necesariamente se repolarizan todos los vínculos a partir de estos hechos contundentes. Uno de estos hechos es el contacto con la realidad que toma la madre de Muriel. Toda la realidad de su vida “se le viene encima en 48 horas”, y esto la desborda y decide retirarse de la vida.

Mediante pastillas para dormir, esto es sumergiéndose en el mundo neptuniano…

Y antes de hacerlo quema la tierra. Esa es una imagen muy poderosa: desde su lugar de madre, decide tornar árido aquello que es fértil.

Harta de que su hijo no cuide el jardín…

En el velorio de su madre Mariel (Muriel) tiene  un insight: no se diferencia de su padre. Creyendo ser otra persona, está reproduciendo el mundo de su padre, queriendo fugar reproduce lo mismo que quiere evitar. Esto permite ejemplificar acerca de la linealidad y la circularidad. La fantasía lineal dice que cuanto más me distancio de un punto, más me alejo de él; mientras que para la consciencia circular, cuanto más creo alejarme de un punto, más me aproximo nuevamente a él.

Allí toma contacto con lo plutoniano…

Y curiosamente allí vuelve a ser Muriel. Esto es muy interesante. La verdadera transformación, la auténtica repolarización en su identidad no pasa por una modificación externa, sino asumiéndose –con todo el dolor del mundo- en lo que uno es, asumiendo con toda conciencia que ella es Muriel.

Es interesante que la vocal “a” es fuerte y la “u” es débil. Cambiando Muriel por Mariel quiso identificarse con una identidad de mayor potencia… Cuando su esposo le pregunta por qué aceptó casarse en esos términos con él parece que algo cambia en ella…

Y cuando le pregunta cómo puede casarse con alguien que no conoce, ella le responde “vós hiciste lo mismo…”. Muriel parece darse cuenta allí de la trama que inconscientemente había urdido con su casamiento. En el momento de la muerte de su madre, Muriel toma conciencia de la hipocresía en la que se basa la autoridad de su padre y, a su vez, su propia realidad fantástica.

Vós dijiste antes que Plutón era capacidad de generar realidad y lo que hace consciente Muriel es la realidad que generó con su casamiento…

En ese sentido, es clave el diálogo que ella mantiene con su marido luego de la muerte de su madre. A partir de reconocer lo que era la realidad de su vínculo conyugal, pudo tomar por primera vez contacto con ese varón. Fue un diálogo que mostró un encuentro muy amoroso y real, porque no provocó engancharse en la sensación de que “entonces nos amamos…”, lo cual sería una nueva fantasía. Por el contrario, lo que parecían decirse y reconocer era que, por haber logrado tomar contacto y vincularse desde la realidad, ambos se dieron cuenta que no se amaban.  Por tomar contacto real entre sí y con la verdad del vínculo, deciden no sostener ya la hipocresía que lo sustentaba. Ese resulta un momento crucial para la relación de Muriel con su energía neptuniana, porque ese encuentro podría haber sido una trampa, una nueva trampa fantástica para eludir una realidad dura de asumir. En directa relación con esto, es notable la contundencia con la que Muriel dice “no”.  Decir “no” tiene mucho que ver con la capacidad de expresar lo saturnino: el límite de la realidad concreta. Decir “no” denota la calidad del Saturno con el que se cuenta. Si digo “no” a los gritos, si digo “no” llorando, si digo “no” pidiendo perdón por decirlo, o si digo “no” con una serena inexorabilidad, estaré revelando diferentes modos de mi relación interna con la cualidad saturnina. Muriel dice “no” con contundencia, pero sin rigidez ni desborde. Esto es lo que motivó que apreciáramos el relato de la película como una viaje al encuentro de Saturno. Lo que nos cuenta esta película tiene que ver con aprender a desarrollar un contacto con la realidad, sin ningún tipo de reacción ante esa realidad. No hay nada que discutir, no hay nada que reprochar, no hay ningún padre, ninguna autoridad tiránica con la cual enojarse, no hay necesidad de engaño, no hay necesidad de apropiarse oscuramente de la energía de otro. Muriel le ofrece a su esposo devolverle el dinero del contrato matrimonial, pero él no lo acepta y le pide que lo conserve. Muriel usa ese dinero para saldar parte de la deuda con su padre, y el resto de lo adeudado… está en litigio. Muriel se anima, desde la autoridad de su seguridad interna, a expresarle a su padre que él está en deuda con sus hijos.

La deuda de su padre es hacerse cargo de sus hijos…

Exacto. Y el padre lo acepta. No reacciona con amenazas de castigo, ni exigiendo obediencia, sino respondiendo a la inexorabilidad madura de su hija. No deja de ser quien es, pero la transformación de su hija es también la transformación del vínculo que mantiene con ella. Es importante no obviar que el padre también está sufriendo un momento de despotenciación. El padre fue descubierto en su corrupción como funcionario, ya no es ese patriarca omnipotente. Ese padre percibe que perdió poder.

Ni siquiera tiene la amante…

Tal como él mismo lo dice, sólo tiene la verdad de lo que sembró.

Y queda parado en la tierra quemada…

Parado en un terreno antes fértil y ahora yermo. El final de la película revela una incorporación no rígida de Saturno por parte de Muriel. Saturno rígido aparecía cuando disfrutaba la satisfacción de que las amigas que antes la despreciaban ahora aparecían, en el momento de su casamiento, como sus damas de compañía. Esa era una modalidad tiranizada de Saturno, la reproducción del Saturno del padre. Sin embargo, el final de la película muestra a Muriel dejando la casa paterna, enfrentando a su padre como adulta y buscando a su amiga para alejarse juntas del pueblo natal. No huyen, se despiden con una serena alegría y confianza.

Su padre queda en la tierra arrasada, su madre se suicida… ¿Cómo queda la Luna de Muriel..?

El sostén y la estructura que Muriel desarrolla es Saturno-Luna. Esa estructura saturnina revela una maduración emocional, una contención afectiva más real y, en este sentido, verdadera, nutriente. Desarrolla y actúa su propia Luna, no ya la Luna del núcleo familiar de origen. Estructura y expresa su propio Saturno, no ya el Saturno de su núcleo de origen. Giró, recorrió el Saturno heredado, se polarizó, cometió errores, y fueron esos errores los que fueron generando sucesos de destino que finalmente redundaron en que Muriel se atribuyera progresivamente la responsabilidad de su sostén.

E incluso le pide a su padre que se haga responsable él de la estructura familiar que había generado…

La madre ya no está para hacerse cargo de la culpa. El primer movimiento del padre es intentar que Muriel la reemplace en ese rol, pero Muriel logra discriminarse y lo hace con toda conciencia, tanto que parece decirle a su padre: “No, esta es tu Luna…”.

Con la muerte de su madre Muriel reconoce por primera vez que está repitiendo a su padre y empieza a tener una afectividad nutrida de la realidad. El marido puede verla en su dolor y a partir de esto puede darse otro vínculo (o un primer vínculo con contacto) entre ellos. Incluso Muriel puede cuidar a su amiga realmente, porque antes parecía hacerlo con mucha fantasía, de un modo muy inmaduro… Como si Neptuno hubiera empezado a encontrar forma…

A desarrollar una sensibilidad operativa en el mundo. Cuando la sensibilidad está al servicio de la fantasía es que se cierra en sí misma, se aísla, se desperdicia, no es sensibilidad en el mundo.

Muriel arranca la película con una edad cercana a la que se corresponde con la llegada al septenio de los 21 a los 28…

La amante de su padre en un momento refiere que Muriel tiene 22 años. Sería la llegada a la fase de cuadratura menguante, el ingreso al momento disolvente del primer ciclo saturnino. El ciclo de Saturno se extiende por 28 años y consta de diferentes fases. A los 21 años recorre las ¾ partes del ciclo de estructuración personal, y la particularidad de este momento es que llega a su máximo de expresión la estructura de origen, la estructura en la cual se estuvo inmerso desde la llegada al mundo, esto es aquello que uno aprendió a reconocer desde que nació como sostén, como el modo correcto de estar estructurado y sólido. Arquetípicamente, está asociado al vínculo con el mundo del padre. Y entre los 21 y los 28 años se produce la disolución de esa estructura para dar paso a una renovación de la misma, la cual tiene que ver con la oportunidad de desarrollar una estructura no condicionada por la pertenencia, por la herencia. De modo que, entre los 21 y los 28 años estamos despidiéndonos de una forma de ser sostenidos o de creer que seremos sostenidos, estamos despidiéndonos de una forma heredada. La película cuenta una historia acerca de una joven viviendo ese período. Muriel -podemos suponer- está haciendo una buena preparación para el retorno de Saturno, está llegando a sus 28 años prolijamente disuelta en su modo de estructurarse.

Cuando cuida a su amiga parece brindar su afecto, pero lo hace con un matiz de dependencia. Cuando va a buscarla al final de la película parece hacerlo ya con una disposición de servicio… Y de mucha gratitud… Es un momento muy amoroso.

Energéticamente es el encuentro de ella con un aspecto de ella misma…

Todos los diálogos finales revelan un encuentro profundo con ella misma. Son diálogos muy amorosos: el diálogo con el esposo, con el padre, con su amiga… Revelan mucha comprensión y aceptación de que es necesario hacer lo que hay que hacer, pero no por mandato o sojuzgamiento a una voluntad tiránica, sino porque es lo que el contacto con la realidad indica.

Muriel incorpora potencia…

En general, en las películas puede observarse que la incorporación de potencia de un personaje  es sincrónica con una pérdida de potencia equivalente de otro personaje al cual el primero aparece vinculado, o que la apertura a jugar más libre en el mundo coincide con la pérdida de una libertad proporcional de otro personaje.

Es una compensación…

Es un juego de compensación, de reequilibrio energético.

La energía tiene que salir de algún lado…

Y a una polarización en cierta dirección le corresponderá una nivelación compensatoria en la dirección opuesta. Finalmente, es interesante observar que si Muriel hubiera vivido como un error  su casamiento con el nadador, y se hubiera juzgado y sancionado a sí misma, seguramente la culpa la hubiera hecho regresar al mismo lugar y la película tendría un final totalmente diferente, mucho menos rico que el final que en efecto tiene. Es decir, resignificar aquellos sucesos de nuestro pasado que creemos “errores” de un modo positivamente crítico, comprensivo y amorosamente crítico, resulta fundamental para aprovechar la experiencia a favor del desarrollo más pleno de aquello que somos.

Sin caer en ese “nicho melancólico”…

Ni melancolía, ni culpa por el error… Muriel comete infinidad de “macanas”. Uno ve que va a buscar a sus amigas a la playa y se pregunta para qué va, si es obvio que la van a rechazar de un modo humillante. Sin embargo, es allí donde se encuentra con Rondha, la amiga que genera todo un giro en la vida de Muriel.

Todo el tiempo Muriel va en dirección a saturarse de Neptuno… Llevar algo al extremo hasta producir un efecto casi homeopático…

Llevar a fondo lo que uno es, antes que intentar eludirlo. Esto es algo que no forma parte de nuestra lectura cotidiana de los acontecimientos de nuestra vida. Estamos muy condicionados por la estructura “acierto-error”. No estamos acostumbrados a ser amorosos y comprensivos con nuestros propios fallos.

En toda su fantasía de casamiento, si bien es obvio que está polarizándose en una burbuja neptuniana, ella despliega mucha creatividad, hace…

Es interesante referir algún hecho de nuestro pasado que juzguemos erróneo y percibir qué otra cosa ocurrió además de esa consecuencia. No es cierto que sólo haya ocurrido aquél error. En el caso de Muriel, además de vivir ese cruel y previsible rechazo por parte de quienes creía sus amigas, conoció a esa amiga que le abrió la posibilidad de todo un viaje hacia la riqueza de sí misma. Ambos hechos ocurrieron, no sólo uno.

Y por lo menos ese intento de reconocimiento fallido es un gesto activo, es acción…

Es claro en comparación del movimiento (o, mejor, parálisis) de sus hermanos.

Cuando Muriel llega a la casa familiar al enterarse de la muerte de su madre, revisa el álbum de fotos y descubre esa foto de su madre sola… En ese momento queda claro que, en verdad, la madre de Muriel fue la gran surtidora de Neptuno en esa familia…

Sí, y es interesante que comenzamos a desarrollar nuestra hipótesis diciendo que parecía evidente que Muriel arrancaba su viaje siendo víctima de un padre tirano, pero ahora ya se revela que en verdad en esa familia hay una constelación de personas asumiendo roles que se suministran beneficios mutuos. Cada uno de los miembros de esa constelación familiar queda acomodado dentro del juego, muchas veces patética, dramáticamente acomodado.

La madre aparece como un chivo expiatorio…

También es chivo expiatorio ese adolescente anulado de tal manera en su expresión vital que no es capaz ni siquiera de cortar el pasto.

Es interesante que en el álbum de la madre todos sus hijos aparecen chiquitos. Parece un ejercicio de la función lunar que resulta destructivo, plutoniano… Y cuando sucede la crisis trata de hacer cargo y responsabilizar a ese hijo impotentizado…

Son lugares arquetípicos. A falta de padre, es el hijo varón mayor el que debe asumir la responsabilidad de la jefatura. A la “nena” tenemos que casarla y al “mayor” tenemos que mandarlo a trabajar. En el próximo encuentro vamos a ver “Claroscuro”. Curiosamente se trata de una película también australiana y con una temática que quizás nos permita hacer alguna hipótesis acerca de cómo vienen los padres en Australia… (risas). En el caso de “Claroscuro” se trata casi del mismo viaje en búsqueda de desarrollar una estructura sólida, pero esta vez desde la perspectiva de hijo varón, hijo mayor, que debe partir desde un modelo de Saturno rígido que le llega a través del vínculo con un padre que también presenta características tiránicas. Es la misma temática acerca de cómo desarrollar una estructura autónoma sólida desde un punto de arranque muy tiranizado.

¿Podés aclarar lo que mencionaste acerca de la transformación que opera al hacer realidad una fantasía..?

Llevar a fondo la fantasía, hacer realidad un deseo cargado de fantasía, tiene como consecuencia enterarse cuál era la realidad que había detrás de esa fantasía, tomar contacto con la propia realidad. Mientras esa fantasía no se hiciera realidad, su vida estaría condicionada por esa fantasía. Concretar una fantasía, consumarla en la realidad, promueve toda una dinámica de repolarización en su identidad.

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