Posteado por: alejandrolodi | 29 mayo, 2010

Secretos y mentiras: El nexo entre Casa IV y Casa VIII

Alejandro Lodi

(Año 2003)

Vamos a tratar el argumento de la película “Secretos y mentiras” (“Secrets and Lies”-Inglaterra, 1996) desde la perspectiva astrológica de la relación entre las fases IV y VIII de un proceso.

Es interesante conocer que el guión fue elaborado a partir de improvisaciones con los actores, tomando como punto de partida la idea de la adopción. El director –que también es el guionista- planteó diferentes situaciones ligadas a ese tema, se fueron definiendo los personajes y la trama del argumento. Además se reservó el final de la película. Los actores grabaron las escenas sin saber como continuaba la historia. Creo que esto se percibe, deja la sensación de algo vivo, espontáneo, abierto (y, de hecho, lo fue para los actores).

También vamos a hacer el juego de imaginar cuáles serían las energías de una supuesta carta natal de Hortense. De hecho, vamos a aprovechar que se revelan algunos datos sobre su nacimiento. Por cierto, se trata de un personaje de ficción, pero ya hemos visto en otros debates que las pistas que suelen darse sobre la fecha de nacimiento de los personajes revelan estructuras energéticas que guardan relación con las características de sus personalidades (recordemos Betty Blue, Amelie, Un Plan Simple…).

 Una Luna asociada a lo uraniano…

Claramente. Hortense desconoce su origen. Hay un corte, una angustia de vacío respecto a su origen. Es muy interesante además que su madre sustituta le informa que es adoptada ¡volando en un avión..! (risas).

Y también a lo saturnino…

Parecería que algo de esto debería haber.

Pero maneja bien lo emocional, nunca desconecta…

A pesar de ese “vacío de madre”, parece conectada con su mundo emocional.

Es optometrista. Tiene que ver con la visión, con el poder ver…

Tradicionalmente, la vista está asociada a Aries y, por lo tanto, guarda relación con Marte. Pensemos que el deseo, la acción, definir una dirección en la cual lanzarse, está muy condicionada a la posibilidad de ver.

Pero se dedica a medir la visión. Es un trabajo muy meticuloso…

Con lo cual hay algo de lo mercurial virginiano.

De hecho, lleva adelante un deseo…

Es la que se anima a ir en busca de la verdad. Tiene coraje. ¿Se animan a hacer hipótesis de ubicación de planetas por casas?

Urano en casa IV…

Sí, o también Luna en aspecto con Urano. Además, en la película dice que es de Leo y tiene Ascendente en Cáncer.

Y un Marte fuerte. Puede ser Marte en Aries…

O Marte en I o en aspecto al Sol.

Es muy tenaz…

 Es muy decidida. Asume riesgos, se define a favor de su propia autodeterminación. Cuando la asistente social le recomienda que sea la institución quien encare la búsqueda de su madre, no duda un instante en hacerlo por ella misma. Además, cuando acepta ir al cumpleaños de Roxanne muestra mucho coraje.

Parece capricorniana…

Parece marciana y capricorniana, decidida y segura. ¿Con que característica de su carta natal podría asociarse ese rasgo?

Con Saturno en Medio Cielo…

O algún contacto de Saturno con Marte.

Saturno en Aries…

Y un Marte muy visible.

Marte en I…

Por ejemplo.

Su madre está asociada a un misterio…

Más que un misterio, se trata de una madre que se oculta. Se oculta y abandona. Parece una temática Luna-Plutón y Luna-Urano. Y si lo ampliamos a la sensación de seguridad básica, de pertenencia y origen, tendríamos que hablar de Plutón en IV y Urano en IV. Podemos deducir por la edad del personaje que pertenece a la generación Urano-Plutón en Virgo, de manera que ambos podrían estar en la misma casa.

También hay algo neptuniano en relación al origen. Quizás no asociado al misterio, pero sí al engaño…

Es cierto. Técnicamente, si imaginamos a Urano-Plutón en Virgo en IV esto quiere decir que el Medio Cielo está Piscis. Podríamos “negociar” un eje IV-MC en Virgo-Piscis con Urano-Plutón en IV.

Sin embargo, ¿con qué otra posición guarda analogía Neptuno en IV? Con Luna en Piscis, Luna en aspecto a Neptuno… o Luna en XII. Piensen que si fuera Luna en XII, siendo Ascendente en Leo, podría ser Luna en Cáncer.

Bien, conozcamos la carta natal de Hortense, calculada según los datos que aparecen en la película:

No tenemos la hora de nacimiento, pero sí sabemos que es Ascendente en Cáncer (el propio personaje lo dice en un momento de la película), de modo que calculamos la carta con Ascendente en 15° de Cáncer.

Prestemos atención a algunos puntos:

  • Saturno-Luna únicos en el hemisferio superior. En el mundo social domina la seguridad afectiva de la pertenencia y la estructuración, el desarrollo de la búsqueda de madre y padre.
  • Sol en Leo y Luna en Cáncer en XII con Ascendente en Cáncer. Una heroína en busca de la pertenencia.
  • Urano y Plutón en Casa IV. Vacío y dolor ligado a la pertenencia, al origen, a la seguridad emocional básica.
  • Saturno como planeta focal de la configuración “dedo de dios” junto a Neptuno y Urano. No vamos a desarrollar aquí lo que significa esta configuración, pero si es obvio que destaca la importancia de lo saturnino. En este sentido, podemos imaginar que Hortense no se va a quedar demasiado satisfecha con esa explicación que le dio Cinthia acerca de su padre.
  • Marte en I conjunción Mercurio y en cuadratura con Saturno en Aries. Aquí está presente esa característica que percibíamos de seguridad, aplomo y madurez combinada con esa capacidad de autonomía, decisión y riesgo. Por cierto, también revela un tono un tanto solitario.

 ¿Marte en I resulta solitario..?

Puede serlo, en el sentido de ser muy autodeterminado y, por lo tanto, no estar en disposición de compartir. No es la soledad fría y abnegada de lo saturnino, pero hay un tono asociado a “hacer la mía solo”.

Autosuficiente…

Exacto. Ahora bien, parece extraño que no tenga planetas en Aire.

Pero tiene Mercurio en I…

Sí, Mercurio en I conjunción Marte. Está asociado a una personalidad con capacidad de puente. Y está en Cáncer: la comunicación asociada al contacto afectivo, emocional.

Es notable la presencia lunar. Por un lado, el volumen transpersonal que adquiere por estar en XII la convoca al contacto con todas las formas, modalidades y posibilidades de encarnar la energía de la Luna, la energía de madre: la madre que abandona, la mujer que no puede tener hijos, la mujer que es madre contra su deseo, la madre que no quiere conocer a su hija. Hortense no quiere ser madre.

Además, por cierto, Urano-Plutón en IV y Luna cuadratura Urano resulta muy significativo como símbolo. En el origen hubo un corte, una interrupción de contacto materno, en su necesidad emocional básica hay un vacío, una angustia de vacío. Y respecto a la pertenencia también hay un juego de poder: algo que se mantiene oculto, un conflicto cerrado que le niega conocer -echar luz- la verdad de su origen. Hortense debe desarrollar una investigación, un seguimiento propio de un detective, para aproximarse a esa verdad. De hecho, la madre no revela la verdad sobre su concepción.

¿Cómo se explica que sea Luna en Cáncer..?

Es Luna en Cáncer y es Luna-Urano. Esto parece una contradicción y habitualmente los astrólogos caemos en la trampa de absolutizar una de esas características: o es Luna en Cáncer o es Luna-Urano. Sin embargo, toda contradicción psicológica es, en verdad, una paradoja energética que la vida manifiesta sin hacerse demasiado problema. Pensemos que esta hija que no conoce su origen, que no conoce a su madre, tuvo una madre sustituta aparentemente muy dadora. Esa madre cumplió ese rol muy cancerianamente: la crió, la educó, le habilitó posibilidades.

Hortense llega a conectarse con ese núcleo familiar muy uranianamente y transforma todos los vínculos. Su búsqueda de la verdad  provoca un salto cualitativo en la conciencia de todos…

Exacto. A partir de la muerte de la madre adoptiva -la madre canceriana- se manifiesta todo el vacío de madre que estaba siendo sublimado, y se inicia una búsqueda del verdadero origen, origen que esa presencia canceriana permitía evitar. Podríamos decir que Hortense se ocultaba a sí misma su verdad.

Y la búsqueda de la verdad libera la energía retenida en esa familia, una energía tóxica…

Y esa liberación es la que transforma a todos.

Todo aparece ligado al mundo de la madre…

Esto es muy importante: el padre no aparece. Recordemos que la Luna en XII tiende a crear la ilusión de que el padre es prescindible, de que el padre puede no estar porque la madre lo es todo. Esto es así en Luna en XII, mucho más si está en Cáncer y si el Ascendente también lo está.

Recordemos que en películas con temáticas ligadas al padre (Claroscuro, El Casamiento de Muriel, Un Plan Simple…), lo que aparece claramente es el juego de Saturno y Marte: la necesidad de resignificar mandatos familiares, de apropiarse de la autoridad proyectada en el padre, de desarrollar propia estructura… En cambio, en esta película dominada por la presencia de lo materno y la temática del misterio del origen, lo que aparece es un juego energético dominado por lo lunar y lo canceriano: la búsqueda de pertenencia, la verdad acerca del origen. Por supuesto, si se profundiza en lo lunar pronto aparecerá lo saturnino; esto es si se profundiza lo materno aparecerá inevitablemente lo paterno, y viceversa.

En verdad, el argumento ubica a Hortense en una edad próxima a la de su retorno de Saturno (en la película aparece un documento con fecha de 1995): la necesidad de agotar la estructura en la que nacimos y nos desarrollamos, para comenzar el proceso de construcción de una nueva estructura menos condicionada por la herencia familiar y en la que tengamos mayor responsabilidad consciente. A su vez, Urano en 1995 recorrió desde los 25°  de Capricornio hasta los 0° de Acuario, haciendo trígono con la propia posición natal de Urano (crisis de los 28 años) y oposición a su Sol: la oportunidad de desplegar una dimensión inédita de sí misma, la búsqueda de una sensación de ser más auténtica, no determinada por el condicionamiento de la pertenencia.

Es muy interesante que por los datos que se presentan de Roxanne, su medio hermana, sabemos que también es de Leo y, por la fecha de nacimiento que se deduce de la película, su Luna sería o Piscis o Aries. Si fuera Piscis, ambas hermanas tendrían Sol en Leo y Luna ligada a lo pisciano, y nos permitiría hacer la hipótesis de que esas características están revelando un patrón familiar antes personal-individual. Si fuera Luna en Aries, estaría reflejando ese modo emocional reactivo, agresivo, casi masculino, que muestra en el vínculo con su madre.

Ahora, recordemos un tema clave para la comprensión de la dinámica evolutiva en astrología: la relación entre IV y VIII (se trate de Cáncer-Escorpio, Casa IV-Casa VIII o fase cíclica de IV-fase cíclica de VIII).

Sabemos que la calidad de IV hace a la estabilidad, a un momento de cierre que define una forma. A partir de estabilizarse y adquirir una forma, el proceso establece un borde, un límite, que constituye un “adentro” (una pertenencia) y un afuera (una exclusión). Desde la lógica del proceso, es necesario que en ese momento de fase IV se excluya, porque el proceso no podría seguir desarrollándose con todo ese contenido. El contenido del proceso debe recortarse, tomar una forma particular para seguir su evolución.

Es excluir para proteger…

Exacto. El tema es que lo excluido sigue formando parte del proceso, ese contenido no quedo eliminado, no desaparece.

Y vuelve en la VIII…

El momento de VIII es el de reintegrar aquello que fue necesariamente excluido en IV, pero que ahora debe ser recuperado para que el proceso siga adelante. En la IV se cierra una forma defensiva, necesaria para proteger esa interioridad; pero, si esas defensas se extienden más tiempo del que implica su propio proceso termina siendo tóxico.

El momento de VIII es aquel en el que se manifiesta la sombra, retornan aquellas situaciones y vínculos que uno creía haber logrado evitar y que no desea siquiera recordar. La pesadilla de la VIII es que la vida me plantea incorporar algo que no creo posible soportar, de lo cual me defendí e incluso creí haber eliminado y que ahora elude mi control; sin embargo, en verdad, la pesadilla es seguir viviendo en la tensión y el dolor de ese control. Ese contenido indeseado que retorna a mi vida está trayéndome la oportunidad reconocerlo, comprenderlo (incluirlo) y así liberarme auténticamente de él, liberarme de su carga negativa y de los fantasmas a los que mi miedo lo ha asociado.

En esta película se ve con mucha claridad el grado de toxicidad que tienen los vínculos de los integrantes de esa familia. Por algún motivo, esa familia se dio a sí misma esa forma. Cada uno de ellos tuvo sus razones para ubicarse en la posición que ocupa, para tener ese sentimiento particular respecto al otro. En cierto modo, esa forma permitió que la familia se siguiera desarrollando en una forma posible. Pero, llega un momento en el que, si las relaciones no encuentran otro modo de organizarse y circular, entonces terminará seguramente siendo destructivo, tóxico, opresivo.

En la película hay un clima de tensión, de vitalidad retenida, de tristeza y dramatismo.

Todos tienen temor…

Todos perciben algo que creen que deben evitar.

Y hay un apego al pasado…

La madre es una canceriana temerosa. Sobreprotege tensamente y encarna un polo inverso plutoniano. Se siente víctima de su familia…

Quedar pegado a la IV, quedar adherido al pasado, implica también definir a los vínculos de acuerdo a las imágenes impregnadas en la memoria. En su modo de dar afecto y protección, Cinthia infantiliza, permanece en la casa materna guardando todos los objetos de los padres, conservándolos en una cuarto deteriorado, lleno de humedad. Cinthia está fija en una forma, en una relación vincular con lo familiar, que en absoluto es objetiva, sino que son imágenes a las cuales le da entidad y en las que hace identidad y se define a sí misma. Cinthia sigue viviendo en la forma del pasado, pero en un tiempo –en un momento cíclico- completamente diferente. Es eso lo que manifiesta toxicidad.

Se percibe con mucha claridad que en la vida de Cinthia faltan los atributos propios de la IX: frescura, vitalidad, expansión, confianza en que hay vida más allá de la forma familiar conocida. En verdad, en esas relaciones familiares ya no hay vida, y es necesario transformarlas, tener otro tipo de vínculo con esas personas, un vínculo que incluya la verdad.

En este sentido, el miedo de la VIII revela la ilusión de la VIII: si expando, si me abro, si incluyo, si comprendo, entonces no habrá base segura o defraudaré la memoria del pasado.

En esos vínculos del pasado hay heridas. El padre la echó cuando quedó embarazada a los 15 años…

Sí, y esa persona se estructura como adulto desde esa herida.

En la película queda oculto ese momento…

Sí, no quedan explícitas las circunstancias de aquel embarazo en la adolescencia. Uno percibe que acaso haya sido una violación, algo relacionado a un dolor que no puede ser siquiera nombrado. Recordemos Plutón en IV en la carta de Hortense.

En realidad, al descubrir que su hija es negra relaciona que quedo embarazada de un varón distinto al que creía…

Con lo cual la verdad es más dolorosa todavía: se presenta el fantasma, la hija que yo creía haber borrado de mi vida y que, además, no es hija de quien creía, sino que es fruto de un vínculo más doloroso todavía. La sombra llega con más sombra de la que mi fantasía imaginaba. Cinthia creía haber logrado negar a su hija, pero se presenta algo más negado aún: el vínculo con aquel varón que le provoca horror. Esta es una ley psicológica: cuando lo negado, la sombra, se manifiesta lo hace con una intensidad distinta a la imaginada, nos lleva más allá del límite que creíamos soportable.

La casa VIII nos trae temas del pasado, trae “lo que está debajo de la alfombra”, aquello que por algún motivo no se quiere ver, deliberada o inconscientemente. En verdad, siempre habrá un contenido del que no se es consciente. Es la aparición de lo más oscuramente negado. Y, en ese sentido, es un momento apropiado para acompañar con contención terapéutica, porque no es un momento que uno pueda pretender conducir desde la conciencia (o por lo menos resultaría omnipotente creerlo). Tiene que ver con un juego de imágenes a las que inconscientemente les estoy dando entidad y creyéndola reales. Por eso, es necesario que alguien con una mirada más objetiva me guíe hacia la comprensión de que esas imágenes son productos de fantasías de mi mundo emocional. Es muy difícil que alguien tenga la capacidad de autoobservación suficiente como para develarse a sí mismo esos fantasmas.

La imagen de Cinthia horrorizada no queriendo atender el teléfono, no queriendo encontrarse con el llamado de su sombra, se contrapone con la imagen de liberación y expansión luego de haber reconocido a su hija ante su familia. Incluso se la ve orgullosa de Hortense…

Que implica que siente orgullosa de sí misma. Además se la ve más bella. La víctima sufriente comienza a oscilar entre los polos de la potencia.

Lo mismo que te da pánico te libera…

Sin duda. Cinthia podría haber rechazado ese encuentro, Hortense podría haber desistido de su búsqueda, y si así hubiese sido el mandala habrá de ofrecer otro sector ajustar las cuentas pendientes con el pasado: la casa XII. En el momento de XII, las experiencias ya no estarían tan próximas a la vivencia personal sino que aparecerían más ligadas a entidades psíquicas, a vivencias arquetípicas, a imágenes primordiales que cobran realidad. Acaso podría resultar mucho más patológico, en el sentido que los fantasmas parecerían cobrar una entidad mucho más “real”. La carga arcaica de los contenidos que llegan a XII -contenidos que supe evitar aún en la VIII- resulta amplificada y recurre a las imágenes más primitivas del inconsciente, ya no personal sino colectivo. El riesgo es que en la XII puedo ser tomado por esas imágenes, poseído por alguno de esos fantasmas, y la posibilidad de discernimiento será muy baja. En ese sentido, ya no alcanzaría con un acompañamiento terapéutico de la situación, sino que la conciencia estaría mucho más desbordada.

Siempre hay capas más inconsciente y arcaicas para penetrar, y en ellas se van ubicando todos estos remanentes que intentamos eludir. Por eso, es tan peligroso el método de la evitación que inconscientemente practica la astrología más predictiva: evitar lo que creo que es doloroso, favorecer lo que se ajusta a mis deseos personales… En la VIII hay una oportunidad de revitalización del proceso de nuestra vida, una oportunidad que desaprovecharíamos si la evitáramos. Esta es nuestra responsabilidad consciente con la VIII.

En toda familia parece haber una casa en las que se conservan las cosas del pasado, o un espacio en alguna casa que parece apegado a la memoria familiar. En general, no es un espacio vital, fresco, luminoso, sino oscuro, húmedo, enmohecido. Muchas veces sólo puede ser limpiado una vez que alguna figura de la familia muere; hasta que alguien no muere esa energía no parece poder circular. En la película, ese es el clima que vive Maurice cuando visita a su hermana, es la sensación opresiva que transmite en esa casa en la que vivió con sus padres y que Cinthia conserva a costa de una dolorosa retención.

En algún sector de nuestro hogar acumulamos aquello que no nos animamos a tirar. Situaciones del pasado que no tenemos el coraje de definir y que quedan herrumbradas en un espacio frío, oscuro, con manchas de humedad: un “agua tóxica” antes que vital. Esa casa en la que vive Cinthia captura energía y, en ese sentido, desvitaliza, entristece, amarga.

Es interesante tematizar que la identidad que se conforma en IV-V es la que resulta potencialmente transformada y expandida en VIII-IX. La VIII es la crisis de la identidad de V.

¿Hay una edad para esta crisis de VIII..?

Rudhyar sugiere que tocar la profundad de la IV demora la mitad de la vida. Esto es lo mismo que decir la transformación (VIII) de esa identidad (IV) representa una crisis de la mitad de la vida.

De hecho, es interesante percibir esta relación. Cinthia tiene 42 años. Parece más grande. Y está muy bien que así sea, en tanto refleja la desvitalización que representa para ella esa identidad en la cual está fija. Hortense está en el retorno de Saturno, es decir 28 años. Y Roxanne en el primer cuarto de la vida, es decir 21 años.

Ahora, esto se vincula con que aquello donde comenzamos a desarrollar identidad apenas nacemos no es lo más profundo de nosotros, sino lo más inmediato a nosotros. Rudhyar dice que hay dos formas de entender la seguridad que nos da el apoyo sobre la superficie de la Tierra. Una sería la de la primera mitad de la vida, que imagina a la Tierra plana y a cada individuo con su “porción de terreno”, en forma aislada bajo la forma de grupo familiar, nacional, racial, etc. La calidad que se habilita hacia la segunda mitad de la vida para entender la IV tiene que ver con la concepción de la Tierra como esfera y, por lo tanto, de que toda base de apoyo individual sobre la superficie termina convergiendo a un mismo centro.

En este sentido, profundizando en lo esotérico, la astrología revela que la auténtica pertenencia no es al grupo racial, étnico, nacional o familiar, sino a la especie humana. Y es por eso que el regente esotérico de Cáncer no es la Luna, sino Neptuno: un sentimiento de pertenencia universal.

De hecho, todos los personajes se sentían asfixiados en esa forma de pertenencia familiar…

Y todos los ocultamientos en los que se sostenían esos vínculos, si tuvieron alguna vez sentido, ya no lo tienen. Ahora generan soledad, dolor: el dolor de una mujer que queda herida con un embarazo traumático a los 15 años, el dolor de un varón que ama a una mujer que no puede tener hijos, el dolor de esa mujer que no puede ser madre, el dolor de una mujer que desconoce su origen… Todos son dolores humanos y, desde ese punto de vista, compartibles. Pero, sin embargo, no eran dichos.

Podríamos admitir que quien teme decir es la “temerosa identidad” centrada en una sensación de yo separado, estrictamente personal, aislado. Es esta forma de identidad la que cree que decir la verdad no conviene a sus intereses particulares. Y es por esto mismo que podemos decir que no desarrolla una auténtica capacidad de encuentro amoroso.

El momento de VIII-IX es, profundamente, de una transformación amorosa. Representa una crisis que permite una inclusividad basada en el amor. Y resulta notable cómo estos personajes en disputa y conflicto, una vez que reconocen la verdad, se abren a una genuina compasión. Allí donde antes había rivalidad y competencia –propio del ego- se transforma en profundo amor compasivo.

Mónica tiene estabilidad, seguridad económica y a un hombre que la quiere, pero no puede ser madre y por eso no puede sentirse feliz. Cinthia fue madre, pero se siente frágil y tampoco es feliz. Y ambas se odian porque envidian lo que la otra tiene. ..

Y, propio de la VIII, Cinthia acusa a Mónica de usar el dinero de su propio padre (el de Cinthia) y de dejarla a ella desheredada. La situación –real o ficticia- en la que uno siente que alguien nos está sacando algo que nos corresponde resulta una maraña propia de VIII.

Lo mismo que ese fotógrafo frustrado que aparece reclamándole a Maurice…

Ese personaje está ligado a un juego referido a la potencia. Es el arquetipo del perdedor, un arquetipo muy impactante para la psicología masculina.

¿Cómo se ubica en este contexto..?

Juega un polo plutoniano inverso.

También neptuniano porque es alcohólico…

Pero toma porque la sensación de ser un perdedor lo lleva a sentirse víctima.

No soportó su IV, sintió que en su IV estaba limitado, vendió todo soñando con el paraíso de Australia…

Y en la VIII se encontró con la realidad, con la caída de la ficción, y con el encuentro de su sombra: invertí potencia en una fantasía y ahora siento que la perdí.

Anheló llegar a la IX sin recorrer los escalones previos…

Alimentado por una fantasía acerca del desarrollo de su potencia. Es muy común que la crisis de la mitad de la vida (42 años) en los varones se vea vinculada a un balance respecto al despliegue de potencia en el mundo, a la capacidad de generar materia. Tanto Maurice como ese personaje están en una crisis de VIII, intentando dar un paso hacia la IX: Maurice desea ser padre, y el fotógrafo fracasado quiere que Maurice –el que sí pudo generar- le de algo de lo que generó. Es propio de VIII tratar de “sacar de donde hay”, apropiarse de sustancia generada por otro porque no siento que en mí la pueda haber.

Lo mismo para entre Mónica y Cinthia, sólo que respecto a la potencia de ser madre. Experimentar la potencia del cuerpo de mujer, la potencia de generar vida en el propio cuerpo, a través de la vivencia de la maternidad.

En la película es clara la herida que sufren las mujeres…

Una de las cualidades de XII es la ambivalencia de una atracción y un rechazo por ese contenido. Respecto a lo lunar, en la película se muestra la herida de sentirse condenada a ser madre (Cinthia) y de sentirse excluida de la vivencia de ser madre (Mónica). Estos dos personajes habitan en el inconsciente de la persona con Luna en XII. Y, de hecho, de algún modo habitan en Hortense: dice que no quiere ser madre y busca madre apenas muere su madre.

Esta ambigüedad es, en principio, vivida como conflicto. La persona cree que debería ser una cosa u otra. Ahora, en el abrazo final entre los tres personajes, se simboliza una alquimia, una comprensión de que, en realidad, las tres están viviendo una misma realidad: la experiencia ligada a lo materno en los cuerpos de mujeres.

Hortense llega para curar esas heridas…

La llegada de Hortense es una oportunidad para curar esas heridas. No podemos saber de antemano si estos personajes van a responder aprovechando positivamente este estímulo alquímico del destino o si van a reaccionar resistiendo desde sus heridas a esta posibilidad de integración.

Es importante recordar que en la VIII hay una oportunidad creativa y un peligro de cristalización y resistencia. La VIII pone a prueba nuestro coraje para morir a la sensación de identidad separada. Quien resiste es nuestro yo aislado que cree que si deja de ser entonces ya no habrá nada.

Morir a la ilusión…

Morir a la ilusión de que soy el yo que creo ser, el yo que me dijeron que soy, el yo que logró éxitos. El miedo revela la creencia de que no hay vida más allá de ese ego separado. En verdad, la película muestra que hay mucha más vitalidad trascendiendo esa sensación de ser separativa y defensiva.

Pero tiene que ver un agotamiento de esa identidad fragmentaria…

Por supuesto. Es notable cómo los personajes, al comenzar la película, se muestran tristes, replegados, defensivos, reactivos, y hacia el final todo se torna amoroso. El final de la película es IX: la amorosidad que surge al haberse animado a ampliar la identidad cerrada en límites estrictos.

Se llega a la IX gracias a la tenacidad de Hortense…

Sí, pero tuvo que encontrarse en una situación de VIII para animarse a ponerse activa. Mientras la forma con su madre sustituta estaba viva, Hortense evitaba la VIII. Y sólo cuando tocó el dolor de la pérdida se animó a conocer su verdad. La película empieza con un funeral.

Y sobre el ataúd aparece la palabra “Mum”, la IV sobre la VIII…

Y termina con las tres mujeres tomando sol y diciendo “¡esto es vida..!”.

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Responses

  1. agradezco el analisis muy claro alicia

  2. Alejandro, Gracias x este regalazo, no te das idea de lo bien k me viene y es la mejor película k he visto jamas. Es muy claro , brillante como lo explicas y de nuevo gracias !!!
    Un beso Gabriela


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