Posteado por: alejandrolodi | 16 enero, 2011

Argentina 2011: Del hechizo destructivo a la compasión transformadora (2da Parte)

Alejandro Lodi

(25 noviembre 2010)

SEGUNDA PARTE

El ritual de la casa XII y la poderosa fascinación de la muerte

Y ante este clima de fase XII surgen reacciones propias del contenido Neptuno-Plutón de la carta de Argentina. Que el velatorio de Kirchner haya sido “a cajón cerrado” no es un dato menor. Ver al muerto es altamente significativo. Ver al muerto representa una información muy clara para el psiquismo: ya no se puede contar con ese referente, la conciencia tiene la vivencia de verlo muerto. Por el contrario, negar la posibilidad de ver el muerto puede contribuir a generar fantasmas, a estimular la sensación de que aún está vivo en algún lugar. Eludir ver el muerto permite obtener de esa muerte la vitalidad necesaria para construir un mito, un ídolo.

Los velatorios y los duelos no son meras formalidades. No respetar el proceso de duelo es no atender a una necesidad del psiquismo en cuanto a contar con tiempo suficiente para poder elaborar la pérdida.

Es no dar lugar al ritual…

Un ritual que no es una formalidad hueca o una costumbre anacrónica. El ritual permite acompañar los tiempos del psiquismo. Y si los rituales no se respetan, se genera más lío que otra cosa. Si los rituales no se respetan de un modo consciente, el psiquismo organiza la experiencia a través de rituales llevados a cabo de un modo inconsciente. La conciencia que desconoce los rituales se expone a quedar atrapada por “coreografías arquetípicas inconscientes” y teje, sin darse cuenta, oscuros rituales. Esta es la diferencia entre respetar a  Neptuno-Plutón, entregándose con conciencia, con “ojos abiertos”, a los tiempos del misterio y del dolor incomprensible, o dejar que ese contenido Neptuno-Plutón juegue “ciego” y la conciencia quede enredada en las tramas oscuras del inconsciente.

¿Qué significa «entregarse con conciencia» a Neptuno-Plutón? Considerando la muerte, implica aceptar que los tiempos de duelo son tiempos de silencio. Si hablo demasiado y trato de explicarme lo que representa esa pérdida, estoy interfiriendo en el proceso de elaboración que mi psiquismo está haciendo respecto a aquello que se está retirando de mi vida. “Decir”, “definir” o “explicar” son modos de intentar darle forma a una experiencia de vacío, de querer darle una nitidez racional segura a una vivencia que necesita tiempo de “ayuno mental” para poder organizarse en mi psiquismo.

Lo más oscuro de no respetar los tiempos de duelo es que, deliberadamente o sin darme cuenta, la conciencia va a estar utilizando la experiencia para justificar cierta posición, para favorecer la necesidad de que lo perdido sea recordado de cierta manera, manipulando la muerte y su sentido transpersonal para obtener un resultado que se ajuste a mis intereses personales. Todo esto nos impide escuchar lo que esa muerte nos esté diciendo, malogra la oportunidad de ser receptivos a un significado profundo y trascendente que sólo puede revelarse en sus propios tiempos y con sus propias formas, lo cual puede o no coincidir con mis expectativas (por lo general, ese significado resulta sorprendente, creativo y, por lo tanto, diferente a lo esperado). Porque toda pérdida, en algún momento, revela su sentido. Y aquí ya no importa si se trata de una experiencia colectiva o individual.

En este punto, es crucial meditar sobre este rasgo estructural de la carta argentina

– Carta Natal de Argentina –

Hay un foco, un conjunto de energías que parecen ecualizar:

  • Plutón en Piscis en casa VI.
  • Plutón en cuadratura a Neptuno.
  • Júpiter en Escorpio en casa I.
  • Quirón en Piscis en casa VI.
  • Quirón en conjunción con Plutón.

Este núcleo nos habla de una estructura muy sensible a la dimensión sagrada de la muerte, al misterio de la transformación, a los hechizos de purificación. Lo compartimos con varias naciones que se independizaron en la misma época. Pero lo que representa un rasgo particular en Argentina es Júpiter en Escorpio en casa I: encontrar sentido en la pérdida, dirección en el dolor, orientación en la muerte.

Y como ocurre con todo símbolo astrológico, este foco de energías congruentes representa un talento o un detrimento según lo signifique la conciencia que lo viva. El talento está reflejado en una enorme sensibilidad al padecimiento humano, una profunda capacidad de compasión universal, no sólo por los de mi tribu, de mi clan o de mi familia, sino por la humanidad. Este núcleo simboliza un sentimiento de afinidad con el sufrimiento y el dolor humano universal. El detrimento -es decir, la vivencia distorsionada de estas energías- puede traducirse en una oscura fascinación por la muerte, un denso hechizo por los ritos de purificación, una sombría compulsión por controlar a la muerte y por el sacrificio expiatorio de nuestras culpas.

En la convocatoria a esta charla cito la descripción que hace Ulrico Schmidl -un alemán que viajó en las primeras expediciones al Río de la Plata- de una situación de robo, ajusticiamiento y antropofagia entre los propios colonizadores españoles:

“…Sucedió que tres españoles robaron un caballo y se lo comieron a escondidas; y así que esto se supo, se los prendió y se les dio tormento para que confesaran. Entonces se pronunció la sentencia de que se ajusticiara a los tres españoles y se les colgara en una horca. Así se cumplió y se los ahorcó. Ni bien se los había ajusticiado y se hizo la noche, y cada uno se fue a su casa, algunos españoles cortaron los muslos y otros pedazos del cuerpo de los ahorcados, se los llevaron a sus casas y allí los comieron. También ocurrió entonces que un español se comió a su propio hermano que había muerto. Esto ha sucedido en el año 1535, en el día de Corpus Christi, en la referida ciudad de Buenos Aires…”.

 

Ulrico Schmidl “Viaje al Río de la Plata”

 

En un punto, es una anécdota, una experiencia extrema propia de circunstancias terribles. Pero, al mismo tiempo, a leer este relato, el inconsciente se activa y -no sé si también les pasa a ustedes- comienzan a aparecer las imágenes de distintos sucesos de nuestra historia que parecen referirse a lo mismo: una historia de excesiva crueldad. Sin remontarnos a la época de la conquista y considerando desde 1810 hasta el presente, la historia argentina muestra una crueldad sorprendente. Por cierto, muchos países han tenido guerras civiles, revoluciones sociales, y una historia plagada de violencia, pero en nuestro caso hay un énfasis, un desborde que no deja de llamar la atención. Si uno revisa, por ejemplo, las consignas políticas (federación o muerte, patria o muerte), la profanación de los cuerpos, el secuestro de cadáveres…

Las manos de Perón…

El cadáver de Evita…

El fusilamiento de Dorrego, la muerte de Juan Lavalle… Hemos pretendido resolver nuestros desacuerdos políticos, no sólo con violencia, sino con una dosis de crueldad y sadismo. Ese desborde de brutalidad era consciente y justificado como debido escarmiento ejemplar, purificador. En el siglo XIX se condenaba a muerte a los enemigos y se hacía participar a los hijos del sentenciado, como para que escarmienten las futuras generaciones.

La exhibición en plaza pública de las cabezas del ejecutados en picas…

El secuestro de los hijos de los enemigos… Esto ha ocurrido a lo largo de la historia de la humanidad, pero en nosotros es algo muy próximo. Todo esto ocurrió desde hace apenas 150 años. Y esto es un hechizo. Es Neptuno-Plutón: la fascinación por los rituales purificadores, por el sacrificio redentor.

Y a partir de esto, abramos otro ciclo.

El ciclo de Plutón en nuestra historia

Analicemos el ciclo de Plutón en la carta de nuestro país. Vamos a considerar principalmente cuando, en su lento recorrido por el mandala, el Plutón de Argentina en 24° de Piscis toca los ejes de la carta natal, sabiendo que coincidirán con tránsitos al Sol y a la Luna (recordemos que Argentina es Sol oposición Luna sobre cúspide del eje IV-X).

 

 

– Tránsito de Plutón por las casas –

 

El primer cruce por eje es sobre la casa VII en 1846-1848. Es el más lejano en el tiempo. Época rosista. En estos días estamos festejando el “día de la soberanía” recordando los hechos de la Vuelta de Obligado y el conflicto con la flota anglo-francesa por la circulación de los ríos. Una época en la que la defensa de lo propio estaba en franca oposición con los intereses extranjeros.

Pero vamos a prestar atención a los tránsitos del siglo XX. En 1928-1929 Plutón cruza la cúspide del Medio Cielo y hace conjunción al Sol y oposición a la Luna. La continuidad democrática que, más allá de los defectos que pudiera tener, se venía desarrollando desde la Constitución de 1853 y que en 1916 había tenido una apertura que permitía la inclusión de sectores hasta ese momento postergados, es ahora interrumpida por el poder militar en sociedad con la oligarquía terrateniente. Y esto posible, no por pura prepotencia, sino porque en el inconsciente colectivo de la comunidad argentina de esa época las fuerzas armadas eran consideradas “reserva moral de la nación”. El supuesto inconsciente es que el valor de “la nación” está por encima del de “la democracia” y que los militares –patricios herederos de los héroes de nuestra independencia- son custodios de aquel valor supremo encarnado en el coraje, la honestidad, la austeridad, la transparencia…

Es interesante que el tránsito por la casa XI ocurra hacia 1946-1948. Esta fase acuariana del ciclo de Plutón podemos significarla como un momento en el que lo plutoniano comienza a circular de otra manera, un tiempo oportuno para incluir novedades y claves creativas en el modo de circulación del poder y de las capacidades generadoras y transformadoras del país que, acaso, se plasmen y muestren algún sentido concreto cuando se inicie un nuevo ciclo con Plutón atravesando el Ascendente. Históricamente, 1946 es sincrónico con el fenómeno del peronismo, con un momento en el que el poder, hasta allí concentrado en grupos de élite aristocrática, es diseminado y comienzan a participar de él sectores sociales hasta ese momento excluidos, bajo la carismática protección de un líder paternal. Es decir, es una circulación más incluyente del poder que también tiene su sombra: está asegurada por la voluntad personal del caudillo protector.

Que es militar…

Exacto. Que también es militar. Y no es un dato azaroso. Como militar, Perón también está ungido por esa proyección colectiva de formar parte de una casta que es “reserva moral de la Patria”. Y además es cálido y protector, es “bueno con el pueblo”. Desde este punto de vista, se entiende que Perón haya encarnado una dimensión arquetípica de padre tan contundente en el inconsciente colectivo de nuestra sociedad y que sea tan difícil evaluar con racionalidad el movimiento que generó. Aprovechemos a decir, de paso, que Perón era Saturno en casa XII; es decir, tenía con qué estimular y saber responder a esa proyección colectiva de padre (con todas las gracias y desgracias que ello implica).

Y luego llega el tiempo del tránsito de Plutón por la casa XII. ¿Qué podemos esperar de Plutón en fase cíclica de XII? Es el momento de tomar contacto con las corrientes inconscientes que animan nuestro despliegue del potencial de talentos y recursos, con los supuestos inconscientes que dan vitalidad a nuestro sentimiento de transformación. De un modo más sombrío, es tiempo de ser conscientes de nuestras fantasías de destrucción, sacrificio redentor, o aniquilamiento purificador, o bien de ser oscuramente tomados por ellas.

En un país que es Plutón en Piscis y Plutón cuadratura Neptuno, el tránsito de Plutón por la casa XII es un tránsito para tomar nota, porqué habrá de estar actualizando un contenido constitutivo de esa entidad. El ingreso de Plutón a la casa XII de Argentina se produce en 1964-1965.

La presidencia de Illia…

Y su derrocamiento. La llamada “revolución argentina” emprendida por el poder militar con Onganía a la cabeza, con una fuerte carga religiosa bajo la forma de “restauración católica”. Pero también es el inicio de la acción armada de grupos revolucionarios de izquierda. Es el comienzo de un largo período en el que el hechizo destructivo, la fascinación por el exterminio y la irresistible sensación de llevar adelante un sacrificio purificador para “salvar a la patria de los males que la amenazan” o “transformar a la sociedad para que sea justa”, antes que rasgos marginales, fueron el eje central de la actividad política, llegando a niveles de éxtasis patológico. Si, en lugar de la carta de un país, se tratara del caso de un individuo, no dudaríamos de hablar de un “episodio psicótico” caracterizado por la paranoia, el delirio mesiánico y la tendencia autodestructiva. Y esa etapa signada por Plutón en fase de XII se extendió hasta su llegada al Ascendente en 1982.

De modo que 1982 es la fecha en la que convergen dos sucesos destacadísimos: el tránsito de Saturno y de Plutón por el Ascendente en Libra de la Argentina. El proceso de Plutón transitando la casa XII se corona con una guerra “contra el imperio británico” llevada adelante por un gobierno militar. Y es un ejercicio muy impactante leer los diarios de la época. Hasta los grupos de izquierda adherían a esa guerra que sentían “anticolonial”, con la esperanza de que el estimulado espíritu latinoamericanista fuera el foco de una gran revolución continental. Es decir, el hechizo de estar enfrentándonos a los ingleses es “el canto de sirena” que hacía ver a Galtieri como un “héroe de la liberación nacional”.

Se activo el hechizo del patrón del enemigo…

Se activo un contenido muy irracional. Fue “una noche de borrachera”… (risas). Y que lleva a sensaciones propias “de la resaca del día después”: no saber qué pasó, no poder elaborar de un modo satisfactorio lo ocurrido, sentir que uno fue tomado por una fuerza que dominó su voluntad.

Volviendo al presente, sentir que somos tomados por entidades que dominan nuestra voluntad es propio de toda fase de XII. Durante esa fase cíclica, en el momento que la estoy viviendo, es todo un desafío para la conciencia distinguir si estoy bajo los efectos de un hechizo, si estoy poseído por un oscuro contenido de mi inconsciente, o si estoy en contacto con un nivel más sutil de la realidad. En el momento de XII, fascinaciones y hechizos pueden confundirse con un registro sagrado de la realidad, lo regresivo puede enredarse con lo transpersonal. Por eso las fases de XII son tan delicadas, porque no puede tenerse clara convicción de qué es real y qué no, o -dicho con mayor precisión- no se puede discriminar con nitidez con qué nivel de realidad se corresponde lo que está siendo percibido. De allí que resulte clave respetar la calidad simbólica de ese tiempo, el carácter ritual de las experiencias allí vividas.

Por ejemplo, en fase de XII es importante respetar las pérdidas y los duelos, darles su espacio sin pretender explicarlos racionalmente ni controlarlos desde la voluntad. Son tiempos para que la tendencia del yo a ajustar los sucesos a su conveniencia, a manipular los acontecimientos para sentirse confirmado y seguro, se disuelva. Son tiempos para que la conciencia enfrente el desafío de sostener y resistir ese “canto de sirenas” que representa el intento de apropiarse en forma personal de una vivencia que tiene carácter sagrado y que toca el misterio. En fase de XII, ceder a las intenciones controladoras del yo es, además de una pesadilla, una profanación: un intento de “obtener energía del muerto en propio beneficio”.

Por otro lado, la fase de XII no es eterna. El duelo no durará por siempre, sino que habrá de dar paso a un momento de mayor claridad de significado. 1982 representó un momento semejante. En esa fecha hubo dos relojes que sincronizaron de un modo muy contundente: Saturno y Plutón saliendo de casa XII y cruzando en simultáneo el Ascendente en Libra de Argentina. Luego del tránsito de Saturno y de Plutón por la casa XII, algo muestra una nueva dirección y sentido. Esa fase XII agotó el supuesto de nuestro inconsciente colectivo que decía que las fuerzas armadas eran “reserva moral de la patria”. Eso ya está agotado. Y lo que está agotado no hay como resucitarlo. Cualquier intento al respecto es como querer darle vida a fantasmas.

(Fin de la Segunda Parte)

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Responses

  1. perfecto…..clarisima descripcion,,,, esos ciclos plutonianos a tener en cuenta….Muy buena pagina…

  2. Lo que muchos no saben y es secreto de estado es que argentina en su carta natal ahora tiene plutòn en capricornio y aspectos favorables como carta EXCELENTE ùnica en el mundo, argentina tiene un nuevo destino con una refundaciòn…firma de por medio de la antigua acta de independencia aunque la fecha oficial d independencia seguirà siendo el 9/7/1816, esta informaciòn les puede servir a muchos que se guian por la astrologìa y creen que el poder està o estarà en otras naciones. Ya saben.
    Hay muchas cosas que no se saben y expresan con la carta vieja” pero avanzará a los tumbos, lentamente y dependerá de los gobernantes que nos toquen”.” y hay grupos que se rigen por èso, ellos pierden porque la argentina ahora tiene otro destino. Argentina serà potencia.

  3. Muy interesante e inteligente análisis ! Por otro lado, ¿se ha probado la Carta como dice Diego a ver si funciona ?

    • Gracias Carmen. No alcanzo a entender a qué te referís con “ver si la carta funciona”. ¿Se trata de alguna carta en particular? Abrazo


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