Posteado por: alejandrolodi | 11 mayo, 2011

Acerca del nacionalismo

Alejandro Lodi

(Mayo 2011)

 

«Nadie es la patria, pero todos lo somos».

Jorge Luis Borges

 

«La nacionalidad es un límite del ego»

Alejandro Jodorowsky

Las naciones son creaciones humanas y por lo tanto están sujetas a la dinámica de la conciencia. Esto es, el sentimiento nacional forma parte de un proceso de evolución en la vivencia humana. Como tal, puede ser comprendido en la lógica zodiacal del desarrollo de conciencia.

Las naciones son fuente de la identidad por pertenencia. Las naciones -como el yo y el ego individual en la escala personal- son necesarias para dar coherencia a la acción de una comunidad. Permiten organizar la voluntad de sus miembros, sus capacidades e intereses, en función del bien común a partir de sentir que se participa de una única entidad. Permiten que converjan energías y se potencien los talentos productivos que quedan contenidos en su abrazo. Pertenecer a la nación genera el sentimiento de empatía con los que comparten el mismo territorio, la misma memoria, los mismos símbolos.

No obstante, pertenencia implica separatividad. Si alguien pertenece es porque otro no. Pertenencia es trazar límites y fronteras. Pertenencia es exclusión. Y esto no es un error o defecto, sino una consecuencia lógica que surge de la expresión de una cualidad vibratoria y energética. Referida al zodíaco, esa cualidad es Cáncer: la capacidad de dar protección, de generar el ámbito cerrado y seguro que la vulnerabilidad de aquello que se está gestando requiere. Sin sentimiento de nación la comunidad se disgrega, pierde cohesión. De este talento aglutinante de la vibración canceriana surge como efecto la construcción de una realidad en donde discriminar entre adentro y afuera, entre mundo interno y mundo externo, resulta una cuestión de vida o muerte. Tal capacidad, así definida, es vital y fundamental y sería absurdo desdeñarla o juzgarla como indebida. Sin embargo, la fase canceriana es un momento del proceso de la comunidad humana, no su culminación. Este necesario establecimiento de bordes y límites bien definidos genera un destino: de protectivas y nutrientes, esas fronteras se convertirán en obstáculos para niveles de vincularidad humana de mayor complejidad, madurez y creatividad. Así, a partir de cierto momento aquello que sirvió de placentera contención mudará en fuente de sufrimiento antes que de crecimiento.

Como toda acción, la definición de una pertenencia genera destino. ¿Qué significa esto? El sentimiento nacional conducirá a un momento en el que inevitablemente será necesario resignar la identificación estricta con la nación para habilitar la conmoción de lo humano. La nación -como el yo y el ego individual en el desarrollo personal- termina por convertirse en un obstáculo para afrontar el desafío del reconocimiento de una coherencia y unidad mayor: la pertenencia a la humanidad antes que a un clan humano particular. El pasaje de Escorpio a Sagitario es el símbolo de la transformación que representa esta crisis: morir a la identidad separativa, morir a la identificación con una pertenencia cerrada, para asumir el desafío de expansión y trascendencia que implica incluir a aquel que hasta ahora necesité dejar afuera para sentir que soy.

Amor es inclusión. Amor es confiar en lo hasta ahora temido. El amor es doloroso para la personalidad y liberador para el alma. El amor le exige al yo despedirse de objetos, imágenes y relaciones cargadas de afecto, porque en ese amor la conciencia sabe ahora que toda la vitalidad que supieron acompañar ha dado un giro de creatividad. No significa olvidarlos, sino ya no estar identificado con ellos.  No implica abjurar de aquella pertenencia, sino honrarla como un necesario nutriente gracias al cual es posible ahora acceder a percepciones más trascendentes y universales. Y por más cálido que haya resultado el recorrido por la experiencia personal, cuando la evidencia transpersonal se revela a la conciencia resulta un llamado ineludible.

El tema no es si el nacionalismo es bueno o malo, sino cómo se lo significa. La nación es un mito con efectos mágicos. Es un símbolo de pertenencia que se impregna con la energía de aquellos que viven en él. Y que también adquiere tantas dimensiones como la capacidad de significarlo por parte de quienes viven en él lo demuestre. La nación no es algo ya dado y definido. La nación es una entidad psíquica compartida, sujeta a la dinámica de lo consciente y lo inconsciente, capaz de ser atravesada por miedos irracionales tanto como de desarrollar –al igual que una entidad individual- amorosidad.

Como símbolo de la totalidad en despliegue, el zodíaco nos sugiere que el afecto humano se despliega de lo canceriano (o lunar) a lo pisciano (o neptuniano). Desde el paradigma mandálico de la astrología, la sensibilidad humana experimenta el salto cualitativo de lo clánico a lo universal. La sensibilidad lunar, que necesitaba poner límites para sentirse segura, en algún momento del viaje de la conciencia habrá de constatar la evidencia de que toda frontera torna inseguro al mundo. El repliegue sobre lo semejante y conocido genera conflicto y toxicidad, mientras que la disposición al encuentro con lo diferente e incógnito habilita un contacto más real y, por lo tanto, más maduro y creativo con los demás. Y aquí aparece Libra (o Venus) como el momento zodiacal donde el impulso a complementarse, la atracción por el otro diferente, estimula a la conciencia a una confianza vincular desconocida en el universo canceriano. El desafío de Venus resulta una  interfase entre la experiencia de la sensibilidad lunar y la neptuniana. El encuentro con el otro distinto permite reconocernos en una naturaleza común con aquel que desde la mirada del clan no era visto como igual.

Ese camino de encuentro requiere coraje. Tal como en el proceso de la conciencia individual, la polarización en lo social y colectivo siempre es más atractiva y encantadora que sostener la incómoda tensión de una emergencia creativa. El hechizo de exclusión es la convincente ilusión de generar unidad a partir de la hegemonía absoluta de un polo. Que la totalidad coincida con el deseo de una de las facciones en conflicto. Que la facción del bien (la nuestra) logre excluir definitivamente a la facción del mal (la de los otros). Es el yo conquistador, la nación imperial o la vanguardia iluminada. Esa ilusión revela la incapacidad de tolerar el desafío de comprender el conflicto que el vínculo nos revela. Y comprender significa incluir: que luz y sombra se reconozcan compartiendo un mismo juego, que lo creativo y lo destructivo participen de una única dinámica, que la voluntad progresista y renovadora sepa articularse con la valoración de conservar lo seguro.

No se trata de intentar eliminar la polaridad. La polaridad es algo natural, una condición. El punto es cómo significarla. Si la polaridad es vivida por la conciencia como una tensión entre posiciones excluyentes, la realidad vincular se transforma en aquella lucha permanente en la que sólo cabe intentar un triunfo absoluto sobre el otro polo. Así, la polaridad se convierte en polarización. El conflicto sólo se resolverá cuando “el bien triunfe sobre el mal” y sobrevenga un eterno, definitivo y absoluto estado de beatitud, ya se trate del “paraíso celestial”, la “sociedad sin clases” o el “fin de la historia”.

Ahora, si la polaridad es percibida como una dinámica, los vínculos humanos revelan una oscilación cíclica, una danza en la que la reciprocidad permanente logra disolver fijaciones y generar el activo equilibrio de la alternancia. Esto supone resignar el supuesto de que la experiencia vincular vivida “no tendría que haber sido” o “no tendría que ser”. Si hay vínculo es porque hay atracción. El otro amenazante y peligroso pone en juego un contenido que, antes que rechazar, debo saber reconocer en mí. El otro exhibe un contenido sombrío a mi conciencia. Es la sombra de mi identidad consciente que desata un conflicto al interior del propio psiquismo, antes que con enemigos externos. Los enemigos que he sabido conseguir delatan mis propios complejos inconscientes.

La madre de todas las guerras es el sentimiento de pertenencia cerrado y excluyente. Es la condición para bloquear el amor y justificar la muerte del otro. Aquí el desafío espiritual para la conciencia humana es agotar el hechizante orgullo patriótico de haber derrotado al enemigo y enfrentar sin opciones la náusea de la aberrante crueldad del asesinato. Si el otro no es menos humano que yo, matar al enemigo no difiere de un trágico fratricidio. Agotado el embriagador encanto del odio, el amor es implacable.

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Responses

  1. “Si la polaridad es vivida por la conciencia como una tensión entre posiciones excluyentes, la realidad vincular se transforma en aquella lucha permanente en la que sólo cabe intentar un triunfo absoluto sobre el otro polo.”

    Y si la polaridad es propiciada patéticamente al uso Hollywoodense de los Bush o los Obamas para sostener su propio negocio, se convierte en máxima polarización. Pero no parece que estos muchachos estén interesados en ese nivel neptuniano, no?

    Gracias Alejandro, excelente lo suyo!

    • Evidentemente, el hechizo de polarizarse es muy dulce. Es muy difícil resistirse a sus encantos. Y no escapa ninguna de las “productoras cinematográficas” del mundo, desde “Hollywood” a los “estudios Pampa” (aún con las más gauchas intenciones). Será por eso que Neptuno convoca a lo transpersonal. Es un desafío espiritual.
      Gracias Gloria. Un abrazo.

  2. “Amor es inclusión. Amor es confiar en lo hasta ahora temido. El amor es doloroso para la personalidad y liberador para el alma. El amor le exige al yo despedirse de objetos, imágenes y relaciones cargadas de afecto, porque en ese amor la conciencia sabe ahora que toda la vitalidad que supieron acompañar ha dado un giro de creatividad. No significa olvidarlos, sino ya no estar identificado con ellos. No implica abjurar de aquella pertenencia, sino honrarla como un necesario nutriente gracias al cual es posible ahora acceder a percepciones más trascendentes y universales. Y por más cálido que haya resultado el recorrido por la experiencia personal, cuando la evidencia transpersonal se revela a la conciencia resulta un llamado ineludible.”

    muy bueno!!!
    GRACIAS!!!!!

  3. Todo un desafio para la conciencia humana, no quedar atrapado en la polaridad, y no excluir lo distinto, aquello que se presenta como nuevo …….el creativo juego de la integración.
    Excelente nota , muy oportuna en estos tiempos!!!! Gracias.
    Abrazo Alejandro

  4. esto que decis es el punto clave tanto para el viaje individual como planetario..ya que toda la humanidad estamos dia a dia elgiendo evolucionar un poco o no !! que genial que estas palabras – estado de conciencia que bajas estan saliendo..es simbolo de que la conciencia colectiva esta en transformacion y expancion!!!
    gracias Ale!!

  5. gracias por la claridad que te caracteriza,lastima que lleve tanto tiempo despejar la conciencia hay que perseverar sin dudas

  6. no hace falta ir muy lejos, vivo cerca del parque indoamericano que fue ocupado hace unos meses y tuvo una amplia cobertuta de los medios. Luego de ser desalojado o autodesalojado gracias a la resolucion politica del gob. nacional, los vecinos autoconvocados que hasta tienen un blog hicieron un banderazo para festejar … se olvidaron del muerto ,quiza porque era boliviano. En fin, ni para festejar ni para verlo como una patriada pero esta semilla racista que la hubo siempre creo yo se vio acrecentada por la debacle economica social de los 90. Cuando se quiere siempre hay alguien imginariamente o no, más abajo para despreciar.
    Una vecina que andaba envuelta en una bandera tuvo a su hijo muchos años trabajando en España…

  7. realmente tendria que cambiar esto en algun momento y pasar a otra cosa no se si no existira la polaridad en ese momento pero sentir que el planeta somos todos y tambien el planeta somos nosotros porque mas alla de las naciones ,ideas o credos si no le damos bola no va a ver polaridad que exista mucho tiempo mas.

  8. Maravilloso.!!
    agotar el fraticidio….esa es la cuestión…
    lo demás deviene de esa liberación.
    Gracias por el artículo.

    • Gracias Triny. Tan sencillo y tan costoso como eso. Abrazo

  9. Casualmente hace un tiempito escribí un cuento que trata sobre este tema y como el contacto con el enemigo nos trae un encuentro con nuestra propia sombra que no podemos soslayar. Aquí se los dejo
    http://contactoconlodivino.blogspot.com/2011/11/el-guerrero-de-la-luz-y-la-oscuridad.html
    Excelente el articulo Ale!! Me hace recordar a las sabias palabras de krishnamurti. Un abrazo!!

    • Gracias Diego por tu comentario y por el cuento en tu blog. Abrazo.

  10. Buenos días Alejandro: Muy buen artìculo, acuerdo contigo tambièn, apropiadísimo para los tiempos que corren por Catalunya. Si me das permiso, quisiera Compartir en mi muro. Un saludo. Silvia

    • Gracias Silvia. Seguimos compartiendo percepciones. A veces puede resultar incómodo sostenerlas, por eso es bueno (y necesario) saberse acompañado. Gracias por compartirlo en tu muro. Abrazo

  11. Fantastico……..

  12. Simplemente, gracias MAESTRO, excelsas palabras.

  13. . . ” La madre de todas las guerras es el sentimiento de pertenencia cerrado y excluyente. Es la condición para bloquear el amor y justificar la muerte del otro. Aquí el desafío espiritual para la conciencia humana es agotar el hechizante orgullo patriótico de haber derrotado al enemigo y enfrentar sin opciones la náusea de la aberrante crueldad del asesinato. Si el otro no es menos humano que yo, matar al enemigo no difiere de un trágico fratricidio. Agotado el embriagador encanto del odio, el amor es implacable.” . .
    Muy claro el mensaje. . . aún percibo lejos “esa consciencia de Amor Universal”. . . hay quienes desean continuar con su propio negocio por lo tanto la polarización continúa. . .tan simple observar cómo la población cuida “HOY” el consumo de energía eléctrica no porqué se piensa en qué el derroche perjudica a “OTROS” . . sino porqué el mismo perjudica al propio bolsillo . y cómo el proceso de Neptuno es lento Ojalá! actúe con sus cualidades de Bienaventuranza, antes qué Plutón haga conjunción a la luna en la Casa IV de Argentina . . porqué aquí puede comenzar la respuesta del para qué?. tal vez para sacarnos de la ILUSION / MAYA o bien ésta polarización nos conduzca al abismo.. y despertemos . .¿. . ?. .?

    Gracias Alejandro, y me quedo con las últimas palabras del párrafo . .. .
    . . “el amor es implacable!!!!!!!!!!!!”
    ¡ Así Sea!

  14. En palabras más simples incluir es dar la posibilidad a todos los integrantes de una nación el acceso a la Sanidad y Educacion fundamentalmente. Con recortes a estos presupuestos se crea exclusión. Este es el resultado de mirar con más cariño los números q las personas.

    • Por supuesto. Y seguramente habrá visto lo excluyente que resulta el orgullo de facción, que mira creencias y no personas. Tengamos paciencia. Es algo que habita en el corazón humano (es decir, en cada uno de nosotros). Gracias por comentar. Saludos…

  15. Por lo que dices y por mi experiencia, si nos quedamos enrocados en el polo de Cancer, en concreto, este se vuelve tóxico y aparecen las peores características del polo ignorado: la madre, la familia, el pais como cárcel, como límite paralizante, nos quedamos atrapados en el reino del miedo, de Capricornio… Aún no acabo de ver como se traduce el baile de los polos en la realidad (soy mucho del Bien y el Mal) pero las veces en las que me he encontrado con parejas humanas, en la vida real o en la ficcion (parejas de actores en series de television…) de personas de signos opuestos salta a la vista esa vitalidad del baile entre los polos a los que te refieres. La realidad, que cosas… : )

    • Gracias Amiga Ariel. Es un tema de paciencia y atención. Entrenando la particular sensibilidad perceptiva a la que nos invita la astrología, en algún momento -y por sorpresa- la evidencia de la polaridad salta a la vista. Abrazo…


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