Posteado por: alejandrolodi | 28 marzo, 2012

Seminario “Gira democrática y misteriosa” (tercera parte)

Un ciclo de Saturno en la historia argentina (1982-2011)

Alejandro Lodi

(Marzo 2012)

TERCERA PARTE

Fase VI: De marzo de 1995 a mayo de 1998

En 1995 el proceso de estructuración democrática iniciado en 1982 llega a su fase VI. En astrología mundana la casa VI es la de los “servidores públicos”: los servicios, la administración del aparato estatal, las fuerzas de seguridad, el sistema de salud, los trabajadores, la clase obrera y sus representantes, los sindicatos, las organizaciones sociales, etc.

Hacia esos años el sindicalismo organizado en la CGT estaba absolutamente alineado con el proyecto de Menem y apoyaba el proceso de reforma del Estado y de privatización de las empresas de servicios. Cuando esa transformación se producía, Neptuno transitaba sobre la cúspide de la casa IV y hacía aspecto a la Luna y al Sol de la Argentina y Plutón transitaba en cuadratura al Saturno natal. Menciono estas claves porque revelan la activación del núcleo neptuniano-plutoniano de la estructura energética de nuestro país: sensibilidad y transformación, el hechizo de la destrucción purificadora, el encanto de los grandes sacrificios.

La racionalidad que pudiera tener aquel plan ordenador de la estructura económica del país era presentado con frases como “cirugía mayor sin anestesia”. Y creo que escuchar esa frase, sabiendo que somos aquel núcleo, debería encender alarmas. El supuesto es que ante el caos reinante habrá que decidir acciones que dolerán, definiciones duras ante las que “no debe temblar la mano” y no debe perderse tiempo en atender consecuencias. Hacer lo que hay que hacer, sin demoras y con toda contundencia. Quemar naves. Para el hechizo del gran sacrificio, “ir a cirugía mayor sin aplicarse anestesia” es un valor. Las decisiones macroeconómicas que se tomen van a afectar la vida y las necesidades de gran parte de la población, van a generarle un perjuicio al pueblo, pero la magnitud de la epopeya no permite reparar en ello. “Cirugía mayor sin anestesia” era un eufemismo que significaba la decisión de llevar a cabo un profunda (y seguramente necesaria) reforma del Estado sin preocuparnos por la exclusión que generaría, confiando (o queriendo creer) que el mismo mercado iba a corregir los “daños colaterales”. La sensación del momento era que atender a políticas de contención social podía demorar la transformación e incluso terminar frustrándola. La transformación no puede detenerse, la voluntad transformadora arrasa sin miramientos… En lo profundo hay algo muy fantasioso en esta actitud: creer que esto no tendrá un costo que, más tarde o más temprano, habrá que pagar. Me animo a decir que hay algo perverso en esta actitud de nuestra sociedad: entregarse a ciegas a una situación sin regreso, jugarse entero cerrando los ojos y tapándose los oídos.

Sabíamos que, más allá de lo necesarias que fueran, esas políticas iban a generar exclusión social, pero “necesitábamos creer” en ellas sin demorar su ejecución, de modo que preocuparse por complementarlas con políticas de contención era vivido como “poner palos en la rueda” o mostrar tibieza… y ya sabemos que “a los tibios los vomita Dios”. Y la dirigencia sindical, la clase obrera organizada, sumó su aval.

Con Saturno transitando la casa VI las necesidades populares insatisfechas y las demandas sociales comenzaron a organizarse fuera de las instituciones y esto dio origen a nuevos grupos sociales que fueron, en sus comienzos, espontáneos e informales.

En esos años surgen y se establecen modalidades de protesta y de organización de demandas como el corte de rutas (el piquete), el escrache y luego el asambleísmo. Saturno recorriendo la casa VI y tocando la posición de Plutón natal pone al descubierto la evidencia de millones de personas fuera del sistema, sin representación orgánica de sus necesidades ni cauce institucional para que sean atendidas. Y esos millones de argentinos comienzan a organizarse como pueden, apelando a los modos que les parecen más efectivos. Comienzan a hacerlo fuera de toda organicidad, al margen de la ley e incluso trasgrediéndola. No son obreros sindicalizados que “protestan, hacen huelga y marchan a Plaza de Mayo”. Se trata de una expresión caótica, desesperada y también incierta, en el sentido que no resulta posible prever sus consecuencias.

Y esto cobra importancia en el presente. Hoy estamos aún en la fase XII (el momento opuesto ala VI) de ese proceso. Es tiempo propicio para revisar los supuestos de vincularidad en los que se sostiene esa modalidad de manifestación y protesta sintetizada en el piquete, el escrache y el asambleísmo. Más allá de su espontaneidad y lo genuino y válido de los reclamos, tomándolos como métodos de expresión ¿existe diferencia entre el escrache y los pogromos fascistas característicos de la década del 30? ¿responden al espíritu democrático o revelan la intención de hacer prevalecer la fuerza? Es verdad, hay una dosis de violencia mayor en los pogromos. Las tropas de asalto nazis, además de escarchar a los opositores (estigmatizados en los judíos) rompían sus negocios y les prendían fuego sus casas. Admitiendo esa diferencia, creo que es posible percibir que la modalidad del escrache se basa en reunirse en grupo y expresarse en forma violenta con el objetivo de -sin que medie ningún tipo de instancia legal- amedrentar y generar miedo en aquellos que se juzga culpables de un delito impune. Es incómodo, pero creo necesario insistir en este punto: más allá de la justicia que creamos que encarnan estos reclamos, es un método sostenido en provocar miedo y en imponer la fuerza.

En realidad,  se desvirtuó lo que fue originalmente el escrache. Fue una modalidad a la que apelaron los movimientos de derechos humanos porque no había justicia…

En realidad, el método del escrache fue inaugurado por la agrupación HIJOS, formado por hijos de desaparecidos que se manifestaban frente a los domicilios particulares de militares a los que consideraban responsables de crímenes durante la dictadura y que no estaban siendo juzgados. Su lema era “si no hay justicia, que haya escrache”. Y quiero que reflexionemos acerca del peligro que representa esa actitud: “si no hay justicia la hago yo”. Es evidente que atravesar un momento traumático, estar herido por un dolor y sentir que no se hace justicia, nos conduce a reacciones desesperadas. Y al mismo tiempo, si esas reacciones se traducen en conductas sociales el peligro es enorme. Cuando los ciudadanos creemos que es en vano recurrir a la justicia y que entonces nos asiste el derecho de hacer justicia por mano propia estamos en una instancia regresiva. En tanto reacción resulta un hecho excepcional. Pero, cuando se legitima como modo de protesta, el sentido de la democracia y de los criterios objetivos de convivencia (encarnados en el acuerdo legal) se resiente a favor de la subjetividad y de la acción prepotente.

Esto mismo lo veremos más tarde, en fase VIII, con el fenómeno del asambleísmo que emerge con la crisis de 2001. Yo no sé qué experiencia tienen ustedes, pero mi impresión es que en las asambleas se impone la posición del que grita más fuerte y del que tiene mejor oratoria, todo en un clima de polarización. La ponderación acerca de la validez de los argumentos, la evaluación reflexiva de las distintas posiciones, la posibilidad de que prevalezca la necesidad de la mayoría, no parece suficientemente asegurada cuando prevalece levantar la voz y buscar culpables.

No hay mucho intercambio…

Y, en ese sentido, resulta un método muy poco democrático, en el que terminan predominando los extrovertidos… (risas).

Escrache, asambleísmo y piquete son modalidades de expresión excepcionales, pero que a partir de ese momento comienzan a ser tomadas métodos de protesta habituales.

¿Todo eso fue en fase VI..?

Durante el tránsito de Saturno por la casa VI de Argentina. El primer piquete fue en Cutral Có, en junio de 1996.

Y hay un hecho que quiero destacar expresamente de esta época. Es probable que lo olvidáramos. Hoy parece que fuera necesario hacer un esfuerzo deliberado para recordarlo. Muy significativamente, es un suceso que casi hemos borrado de nuestra memoria como sociedad.

Hacia 1990 ocurre algo que es muy contundente: el crimen de María Soledad Morales en Catamarca. Y si bien su muerte ocurre en esa fecha, el juicio comienza años más tarde, durante la fase VI que estamos analizando. ¿Lo recuerdan? Las marchas de silencio… Esas manifestaciones fueron un modo de reclamo de justicia completamente diferenciado del método tradicional de las organizaciones políticas al que estábamos acostumbrados. No había banderas, no había gritos, se marchaba en silencio… Recuerdo una que se organizó aquí, en Buenos Aires. Y fue impresionante, conmovedor. La contundencia de ver veinte mil personas marchando de Congreso a Plaza de Mayo en silencio y con velas.

Primero pareció un episodio periférico, marginal, de la lejana Catamarca. Un hecho que seguramente ya habría ocurrido muchas veces, manteniéndose anónimo, sin dejar rastro. Pero, de pronto, ese asesinato comenzó a adquirir una contundencia terrible, una dimensión nacional, y se transformó en símbolo de un modo de ejercer el poder. Cae una dinastía familiar en el poder: los Saadi… Y, a pesar de aquella trascendencia, hoy las figuras que protagonizaron esa historia parecen marginadas de nuestra memoria. ¿Quién recuerda hoy a la monja Marta Pelloni? No veo motivos para que no merezca un reconocimiento como alguien clave en el trabajo por el respeto a los derechos humanos de nuestro país. Y creo que si no existe tal reconocimiento es porque la Hermana Pelloni no es ideológicamente apetecible o excitante.

Tuve oportunidad de corroborar en una charla que una periodista española que trabaja Argentina desde hace 10 años -muy inquieta y muy interesada en temas políticos- no tenía la menor idea de quién era Marta Pelloni y apenas una muy lejana noción del crimen de María Soledad Morales.

Recordemos que apenas se dicta la sentencia que condenaba a “los hijos del poder”,la Iglesia decide trasladar a la Hermana Pelloni a Goya, Corrientes… ¡y ahí empieza a denunciar la trata de blancas! Un tema que la sociedad parece estar descubriendo recién hoy. No sé si carezco de alguna información relevante sobre su persona, pero me resulta incomprensible que su figura no ocupe un lugar destacado en nuestra memoria colectiva, en nuestro inconsciente colectivo. O sí creo entender por qué ocurre: la monja Pelloni no tiene un discurso que prenda, es religiosa y habla como tal, no como una encendida activista política, no es violenta ni agresiva, nunca se la escucha gritar, no pide que caiga ningún gobierno.

La Iglesia misma la margina…

Pero, por ejemplo a los curas que se comprometieron con las políticas revolucionarias de los 60 y de los 70 tampoco la Iglesia los habilitaba y quedaron como íconos en el inconsciente colectivo. El hechizo de la polarización genera mitos. Todos sabemos quién fue el cura Mugica mientras que Marta Pelloni acaso con el tiempo quede olvidada. Ambos denunciaron injusticias, se comprometieron con los que sufren y arriesgaron sus vidas, pero uno alcanzó categoría de mito y el otro no.

Será porque Pelloni decía verdades…

Creo que va más allá de eso. El cura Mugica también decía verdades, pero el estar comprometido políticamente produjo un efecto más carismático. Una posición antagónica a otra y que polarice genera encanto mítico.

 Mugica decía verdades más convenientes…

 No sé si más convenientes o más excitantes… Se mostraba comprensivo con la efervescencia política de los grupos más radicalizados. En cambio, la monja Pelloni proponía marchar en silencio. Y aunque es mucho más conmovedor y contundente, es menos estimulante. “¿No puedo gritar nada? ¿Dos horas caminando y no puedo gritar nada? Yo quiero ir y gritar y tirar piedrazas…”. Eso es mucho más excitante. Y ya sabemos cuál es la pesadilla de ser cautivo de ese hechizo arquetípico. El asesinato del cura Mugica nunca fue esclarecido. Identificado con la juventud revolucionaria de su época, acepta un cargo en el Ministerio de Bienestar Social de López Rega. Y aunque renunciara poco después, quedó en el fuego cruzado de la violencia de izquierda y de derecha.

Finalmente, en fase VI comienza a definirse una situación de freno. La economía deja de crecer. El proceso económico exitoso parece estancarse. Se rompe la sociedad Menem-Cavallo. Las denuncias de corrupción administrativa ocupan cada vez más espacio en la prensa. Y esa corrupción adquieren una dimensión criminal con un caso emblemático: el asesinato de José Luis Cabezas. Se instala un reclamo generalizado de necesidad de transparencia, de recuperar valores republicanos, de que “se junten todos contra el menemismo”.

Menem no puede presentarse otra vez a elecciones presidenciales. Y tal como quería la opinión pública, en fase VII -como corresponde- se “juntaron todos” y hubo Alianza.

 Fase VII: De mayo de 1998 a julio de 2000

 La fase de VII de un ciclo es un momento oportuno para darse cuenta, para ver. Son tiempos de discernimiento (insight), de ver la realidad, de llevar a la conciencia lo que hasta ahora no podía ser visto. Acá aparece la alianza De la Rúa-Álvarez. Con Saturno transitando la casa VII de Argentina votamos un auténtico matrimonio político.

 ¿Cuándo asumen..?

 En 1999.

 ¿Y de qué nos dimos cuenta? ¿De que era un inoperante..?

 De la Rúa nunca fue muy distinto a lo que vimos. Cuando Chacho Álvarez se enamora de De la Rúa era más o menos lo mismo que sabemos hoy.

 Pero hubo un hechizo…

 Era el hechizo de “sacarnos de encima a Menem” y también de intentar una transversalidad política. Uno de tradición peronista y el otro radical, unidos por un discurso ético. Al mismo tiempo, votamos a De la Rúa porque nos prometía mantener la convertibilidad cambiaria. Lo votamos porque nos juró “conmigo un peso un dólar”. Esta es la paradoja del momento. Era necesario ver que sostener eso era imposible, que mantener esa ilusión nos conducía al colapso. Sin embargo, la imposibilidad de sostener ese insight llevó  incluso a aprobar la llegada de Cavallo nuevamente al gobierno. Y, en verdad, que Cavallo se hiciera cargo de la situación y que llegara al gabinete de De la Rúa por intermediación del propio Chacho Álvarez (ya fuera del gobierno) fue una buena síntesis: obliga a ver que la incómoda percepción de la que somos conscientes en fase VII es consecuencia de lo que se estabilizó en fase IV. Lo que vemos en tiempos de VII -sea grato o desagradable- es lo que no pudo ser visto en tiempos de conformación del proceso en IV. Y la fase VII anuncia que no es posible una continuidad lineal, que es necesario un giro, una repolarización. Y ese cambio de dirección se hará manifiesto, más allá de toda subjetividad. Lo hará la conciencia reconociendo el momento y asumiendo la responsabilidad del movimiento que es necesario hacer, o lo hará el destino mediante una crisis “externa” y obligando a la conciencia de un modo compulsivo.

Si bien el colapso fue dramático, que la situación haya explotado en manos de De la Rúa y Cavallo (y, por extensión, del propio Menem) fue, a nivel del inconsciente colectivo, una síntesis que obligó a madurar, porque no dejó espacio para figuras salvadoras. De hecho, se tradujo en la consigna “que se vayan todos” que, más allá de que expresa cierta ingenuidad, también revela un vacío de ilusión respecto a “un padre que nos rescate”.

 En definitiva a Cavallo lo llamaron para eso, para que se haga cargo del “monstruo” que creó…

 Sí, pero traído por Chacho Álvarez. Esto parece ciencia ficción pero fue así: la llegada de Cavallo al gabinete de De la Rúa fue de la mano de Chacho Álvarez. Y, de hecho, el colapso de Cavallo fue el de los tres.

La crisis económica y social estalla en diciembre de 2001. Y en abril de 2001, cuando Cavallo asumía el Ministerio de Economía, Saturno cruzaba definitivamente (luego de un pasaje directo y otro retrógrado) la cúspide de la casa VIII, marcando la consolidación de los tiempos de VIII: expresión del conflicto, muerte de una forma, encuentro con lo oscuro y negado, experiencias de transformación que no pueden evitar ser dolorosas.

 Fase VIII: De julio de 2000 a julio 2002

 La fase VIII representa mucho más que la crisis de la convertibilidad. Es mucho más que una crisis económica. Lo que entra en crisis es el sistema político inaugurado en 1982 con el retorno a la democracia y el inicio del ciclo de Saturno que estamos investigando. Esta crisis sistémica queda simbolizada en la consigna “que se vayan todos”. Con la paradoja de que, habiéndose agotado la salida militar, es el mismo funcionamiento de las instituciones de la república el que debe resolver la crisis. Ya no hay estamentos que representen “la reserva moral de la nación”, ni “padres salvadores de la patria”.

El colapso de 2001 fue como barajar y dar de nuevo. Asume Duhalde por un acuerdo legislativo, casi en el límite de las posibilidades de una salida institucional. Pesificación. La inestabilidad continúa. Hasta que llega Lavagna al Ministerio de Economía y comienza la recuperación.

Observemos esto, porque es astrológicamente muy prolijo. En julio, Saturno toca la cúspide de casa IX y retrograda, manteniéndose aún en casa VIII hasta abril de 2003, momento en que ingresa definitivamente en IX. Creo que es interesante seguir ese movimiento.

Lavagna asume en abril de 2002. Y si bien en lo económico empiezan a aparecer perspectivas alentadoras, la situación social es explosiva y Duhalde anticipa las elecciones presidenciales. En abril de 2003 se vota y Kirchner es elegido presidente luego de que Menem (que fue –recordemos- el candidato más votado) desistiera de presentarse a la segunda vuelta. Todo ese período entre la llegada de Lavagna al gabinete de Duhalde y la asunción de Kirchner es sincrónica al pasaje de la fase VIII a la IX: del momento más agudo de dolor y tensión a la superación del conflicto y a la expansión.

 Fase IX: De julio de 2002 a julio 2004

Quizás a algunos les resulte ingrato recordarlo, pero el “viento de cola” en ese momento fue Duhalde y Lavagna. Duhalde elige a Kirchner como su candidato, obsesionado por cortarle cualquier posibilidad de retorno a Menem. En la campaña electoral de 2003, Lavagna estaba en los spots publicitarios de Kirchner. Para poder ganar, Kirchner necesitó a Lavagna como garantía de continuidad de la recuperación lograda con Duhalde. Kirchner fue la garantía de la continuidad de Duhalde.

Saturno pasando por la VIII representa ordenar el área de los “recursos compartidos”. El “corralito financiero” fue una medida tomada en esa época…

Y ahora en fase IX comienza a desactivarse y a resolverse. Toda la temática de compartir recursos con otros -interna y externamente- entra en crisis en VIII. En fase IX se van ensayando salidas: bonos, amparos judiciales… En lo externo, la dupla Kirchner-Lavagna decide poner fin al vínculo con el FMI. Y se lo hizo de un modo energéticamente maduro: poner fin a esa relación luego de comprometerse a pagar, esto es reconocer la deuda y elegir no seguir vinculado. Esto es muy distinto a la reacción de no reconocer la deuda porque no la puedo pagar o porque no estoy de acuerdo ideológicamente con aquel al que le pedí dinero. Creo que es importante diferenciar estas posiciones. Una cosa es decir “¡sós un usurero! ¡no pienso pagarte..!” y otra muy distinta “asumo la responsabilidad de haberte pedido plata, te pago lo que te debo, pero elijo no vincularme más con vós…”. Un gesto bastante maduro. Esta política empezó con Lavagna, Kirchner toma esto como propio y lo concluye.

Son los primeros dos años de Néstor Kirchner. Quiero que recordemos la situación de Kirchner en ese momento. Recordemos que había asumido con poca legitimidad popular: 22 % de los votos… Recordemos quiénes integraban su primer gabinete: Lavagna, Alberto Fernández, Ginés González García, Gustavo Béliz, José Pampuro, Rafael Bielsa, entre otros. Y recordemos su intento de transversalidad, de ir sumando al proyecto a lo más progresista de las demás fuerzas políticas: figuras como Luis Juez, Julio Cobos, Graciela Ocaña, Marta Oyhanarte… A partir de percibir la crisis de los partidos tradicionales, la estrategia era conformar un movimiento político transversal, aprovechando el momento de apogeo de la consigna “que se vayan todos”. Al mismo tiempo, era necesario atender la explosiva situación social. Esa transversalidad debía incluir a los movimientos sociales que se habían conformado en tiempos de crisis con un alto grado de informalidad y que Duhalde no supo integrar. El objetivo era transformarlos en orgánicos a un proyecto político. Y teniendo en cuenta lo extremo de sus demandas, el discurso que los contuviera debía tener un alto grado de polarización. Esa solución era, al mismo tiempo, una trampa: la necesidad de definir enemigos para generar aliados. Este es el kirchnerismo primitivo.

Y así nos acercamos a la fase X.

(Sigue en la cuarta parte).

https://alejandrolodi.wordpress.com/2012/07/26/seminario-gira-democratica-y-misteriosa-quinta-parte/

https://alejandrolodi.wordpress.com/2012/07/08/seminario-gira-democratica-y-misteriosa-cuarta-parte/

https://alejandrolodi.wordpress.com/2012/03/15/seminario-gira-democratica-y-misteriosa-segunda-parte/

https://alejandrolodi.wordpress.com/2012/03/08/seminario-gira-democratica-y-misteriosa-1ra-parte/

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Responses

  1. como nos tenes acostumbrados alex muy claro, te agradezco mucho el poder compartir estos seminarios , que tanto me aclaran a nivel energetico
    cariños cristina

  2. realmente interesante y tambien escalofriante…. gracias ale

    • Gracias Marta. Esperemos que no pase a ser realmente escalofriante y también interesante. Abrazo

  3. No quisiera pensar en lo que arrastraremos de irresuelto en la fase XII, mejor espero que vos lo escribas tan bien como siempre

    • Gracias Silvia. En breve sale la cuarta y última parte. Abrazo

  4. Como estoy disfrutando este artículo!! Falta solo una parte y no quiero que se termine!!

    Solo agregaría que como correlato de los piquetes, asambleas populares y escraches originados en VI, surgió en Fase XII, una verdadera sofisticación en estas demostraciones de fuerza. Los curiosos “Juicios Eticos de Plaza de Mayo”. El primero se realizó en abril de 2010 contra los periodistas. Era una especie de parodia de un tribunal sobre un gran escenario. En el centro se ubicaba Hebe de Bonafini, quien oficiaba de jueza. A su izquierda, las personas que hacían de fiscales, y a la derecha quienes participan como testigos. El acusado era juzgado in absentia, sin tener posibilidad de defenderse. Obviamente que ellos mismos reconocían que ya tenían escrita la sentencia antes de que comenzara el proceso. Y es digno de destacar que esta sinrazón nunca fue condenada por el Ejecutivo, y hasta algunos de sus miembros asistieron, aunque aclarando que lo hacían a título personal. Los hechos, solo fueron repudiados por los dichos aislados de una oposición que carecía en forma absoluta de operatividad y fuerza, por lo que no ha quedado plasmada ninguna objeción a nivel institucional. Esperemos que en la fase inicial del nuevo ciclo, no nos espere una etapa aun más irracional, que implique querer dar ejecutividad a esos supuestos fallos populares, intentando aplicar las condenas a los declarados culpables.

    • Leo la sentencia y me produce escalofrios…
      Magadlena Ruiz Guiñazú, Joaquín Morales Solá, Mauro Viale, Julio Lagos, entre otros, fueron encontrados “culpables de haber traicionado al pueblo, de haber permitido que se mate y se torture, de haber silenciado el horror”.

      • Gracias Diego. El desafío mayor es ser capaces de percibir qué contenido de nuestro inconsciente colectivo está necesitando manifestarse (y, esperemos, agotarse) con esos hechos. Darle esa transparencia es fundamental. Reconocer que esa carga está viva en nuestra comunidad para poder consumarla con la mayor conciencia posible. Caso contrario, se reproducirán en el nuevo ciclo, casi como fantasmas del pasado pero que aún toman energía del presente.
        Abrazo

  5. Muy bueno Ale. Que linda síntesis y lectura de lo transitado.
    El recordar a la hermana Pelloni me llevó a pensar que en creo que este tipo de manifestaciones ocupa también un lugar en el inconsciente colectivo argentino.
    Abrazo y gracias por poner esta claridad.
    Javier

    • Gracias Javier. Confío que sí. Y es nuestra responsabilidad contribuir a esa elaboración del inconsciente colectivo. Abrazo

  6. Gracias Alejandro, otra vez me dejo llevar por tu relato, que me hace a recordar tiempos no muy lejanos y me enseña a verlos desde otro óptica.
    Muy bueno realmente todo el informe, y especialmente los datos en relación con la época primigenia del kirchnerismo, el aporte de Lavagna, etc. Mucha gente no tiene muy claro esos comienzos. Además, gracias por el aporte de tus conocimientos sobre astrología mundana.

  7. ¿llegará la Cuarta Parte…?

    saludos!

    • Me autorrespondo: parece que no…

      Saludos resignados

      • Disculpas por la demora. Estoy trabajando en la cuarta parte. Pero, como incluye el presente, no logro definir un punto final. Creo que va a quedar con un inquietante “continuara”. Abrazo

      • Gracias por la respuesta, barrunté que el presente complica el texto. No era presión, perdón si se sintió así. Entiendo que el “continuará” es inevitable, saludos


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