Posteado por: alejandrolodi | 21 septiembre, 2012

La sociedad polarizada

Alejandro Lodi
(Julio 2012)

sociedad polarizada 02

En marzo de 2008 comienza a desarrollarse el conflicto con el campo. Quizá esto sea lo más recordado, porque ha dejado una marca como estigma: la sociedad polarizada.

Entre 2008 y 2011 Argentina vive el tránsito de Saturno por la casa XII. El ciclo de estructuración de la sociedad ingresa a su fase de consumación del proceso, agotamiento de hábitos y balance de lo experimentado, desprendimiento de cargas afectivas y emocionales, o bien de resurgimiento de viejos fantasmas que vuelven a cobrar vida, de imágenes adictivas de nosotros mismos cuyo encanto resiste disolverse.

Más allá de toda diferencia de opinión, creo que podemos estar de acuerdo en que desde 2008 se ha instalado un clima de polarización en aumento. Un clima de tensión y división que hace recordar a la fase XII de 1979 a 1982, pero mucho más aún al de la fase XII sincrónica con el trágico antagonismo peronismo-antiperonismo de 1949-1953. ¿Cuánto hace que no decíamos “no hablemos de política…” en reuniones familiares para evitar terminar peleados entre hermanos?

Desde 2008 el hechizo de la polarización comenzó a activarse, capturando voluntades individuales. Las opiniones excluyentes, las reacciones descalificadoras, el desprecio a la mirada del otro, el juzgamiento de posiciones políticas desde etiquetas ideológicas que parecían ya pertenecer a los libros de historia (gorila, cipayo, antipatria, zurdo, facho, oligarca, etc.) comienzan a proliferar anulando toda posibilidad de discernimiento. La percepción de la realidad se simplifica en polos extremos y la posibilidad de profundizar en su complejidad queda anulada.

Es fundamental reconocer que si esto ocurre es porque el clima de XII está revelando que el encanto de la polarización está aún vivo en nuestra psique colectiva. No es producto de la acción de los gobernantes sobre una pasiva población, sino que se hace explícito que ese discurso oficial de confrontación tiene receptividad en la sociedad. Son tiempos para asistir a la evidencia de cuánto aún prende en nosotros la lógica bipolar (buenos-malos, aliados-enemigos), cuán susceptibles somos todavía a esos embriagadores y oscuros contenidos del inconsciente colectivo. En la dimensión de una psique individual este tipo de experiencia resultaría equivalente a descubrir cuán sensibles somos a una conducta adictiva que acaso creíamos superada, de asistir a la pesadilla de comprobar que viejos fantasmas demuestran tener aún poder sobre nuestra voluntad consciente.

El clima de polarización que se impuso desde 2008 revela que nuestra conciencia colectiva es todavía vulnerable a la excitación de percibir la política como una guerra. La vitalidad de la confrontación de las diferencias, no de su encuentro. El ansia de que la voluntad de una facción logre someter a la de otra facción e imponerse sobre el conjunto de la comunidad, no por persuasión consciente, sino por la fuerza del poder. La ardiente sensación de quitar la potencia de los demás para concentrarla en una única visión, la torre de la visión verdadera. El éxtasis de que todos respondan a una misma voluntad: la nuestra. No hay otro. Sólo enemigos a derrotar. Toda diferencia debe uniformarse. El bien absoluto libre de toda amenaza de mal. El bien absoluto identificado con los anhelos de una facción. El otro como el mal.

Otro suceso que se instala con el clima de XII es la batalla por los medios de comunicación y el control de la información de las estadísticas oficiales. Es necesario agregar aquí otro dato del contexto astrológico: el tránsito de Plutón por la casa III de Argentina -que viene desarrollándose desde 2005 y que se extenderá hasta 2016- proponiendo una transformación en nuestro modo de comunicarnos, tanto como hacer contacto con el oscuro poder del manejo de la información y su manipulación.

La lógica de la guerra aplicada a la política valida la mentira. Mentir no es faltar a la verdad, sino una estrategia para derrotar al enemigo. Falsificar la realidad deviene en patriotismo. La política como guerra justifica el verticalismo obediente. En guerra no obedecer una orden puede significar la muerte propia o de un camarada. La guerra es un estado de situación extrema. La política como guerra configura la vida en comunidad como un estado de excepción, lo excepcional como cotidiano. La convivencia democrática es vivida como el riesgo de quedar a merced del enemigo.

El estratégico engaño deliberado y la obediencia piramidal -propio de la guerra- aplicado a la organización de una comunidad inevitablemente derivan en modos militaristas que comienzan a impregnar las relaciones sociales: acatamiento, descalificación del disenso, tendencia al pensamiento único, verticalismo, mando personalizado, supresión de la discusión… La política militante. La libre expresión de ideas deja su lugar a la necesidad de triunfos ideológicos. Ideas que difieran del dogma son funcionales al enemigo. Las ideas como bandos. Las ideas binarias. O adhieren a la autoridad o conspiran contra ella. La lógica de la guerra aplicada a la vida en sociedad genera formas autoritarias: la autoridad como imposición. La autoridad no brota de la experiencia reconocida, sino de la fuerza para subordinar. El riesgo de la distorsión fascista del concepto de autoridad.

La guerra es un vínculo que llega a su extremo de máxima exclusión: matar al otro. Aceptar el vínculo implica convivencia. Vivir con el otro. Reconocer el vínculo es incluir al otro. Y capacidad de inclusión implica capacidad de diálogo. Escuchar al otro y ser escuchado. Exponer la propia percepción y atender a la percepción del otro…

(Fragmento de “Gira democrática y misteriosa – quinta parte”).

 

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Responses

  1. Es brillante, seria un maravilloso texto para que lo lean en el secundario, cuando se es tan permeable, cuando aun las mentes estan abiertas,

    te felicito lodi

    • Gracias Gloria. Seguimos compartiendo percepciones. Abrazo

    • En el mismo escenario, en este, país compartiendo diversas percepciones, feliz de que salgan a la luz los oligarcas y los zurdos y tantos vocablos que quedaron atragantados, sin digerir, sin concientizar, bajo las botas de1976. Y sí, es incómodo este amor que saca a la luz , al espacio público lo que en tantos años se movió por lo subterraneo. Nuestros amores y nuestros odios, aquí en el caldero pueden verdaderamente ser transmutados, transformados, desde la aceptación y la conciencia. Un plutonazo al ego de todos y todas, que si lo dejamos Ser y hacer, seguramente saldremos más lúcidos y amorosos en este final de ciclo 2012, si es que de eso hablaban los mayas. un abrazo. Lily Guitart

      • Gracias Lily. Que así sea. Abrazo

  2. Ale en tu artículo anterior de “Ego, ídolos y líderes”, vi todo el despliegue de individuos a sociedades a naciones y aquí veo el reflejo de esa sociedad en cada individuo. Lo mágico de la transformación que nos permite Plutón hoy, es ver ese reflejo, y en ese reflejo la necesidad de cambio, de morir a toda esta interpretación desde lo individual, para poder modificar lo social, entonces, creo, que la convivencia será natural, lógica y solidaria para todos. También creo que este proceso llevará todo su tiempo, en los sucesos de este tiempo comprenderemos y podremos, sin proyectar en nada, reconocernos y asumirnos y sanarnos. Abrazo de oso Ale y muchas gracias por el tiempo que dedicas a educarnos. Cristina Caamaño

    • Gracias Cristina. A veces nos abruma la impaciencia, pero los tiempos psíquicos del proceso de la conciencia (individual y colectiva) son los que son. Por eso, es necesario aprovechar todo lo posible los climas cíclicos que muestran los tránsitos y progresiones planetarias. Esa es mi intención. Abrazo

  3. Impecable, amigo.

  4. ¡¡¡ Excelente artículo !!!

  5. Qué alivio leer esto! Me tiene tan harta la polarización, qué derroche de energía al cohete (por ser fina)! Gracias Ale nuevamente. Un abrazo!

    • Es agotador. Contribuyamos a agotarlo antes que a revivirlo. Abrazo

      • Cómo contribuir a agotarlo??

      • ¡Yo esperaba que alguien me lo dijera! Por lo pronto, renunciar a la tentadora reacción polarizada… Abrazo

  6. grosso!

  7. Excelente, Alejandro! Quizás si tomamos consciencia de nuestro papel o rol en la polarización, ya no habría razón para que sigamos jugando este juego de buenos-malos, no?. Trabajemos para vincularnos desde otro lugar, integrando las distintas partes del todo, como pueblo que somos. Abrazo, teacher!

    • Gracias Alejandra. Al parecer, para que se revele otro modo de vincularnos es necesario que se agote la fascinación del enfrentamiento. Casi como ocurre con una adicción (en este caso colectiva). Abrazo


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