Posteado por: alejandrolodi | 29 marzo, 2013

Acerca de desencantamientos y adoraciones

Alejandro Lodi

(Marzo 2013)

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Desencantados de dioses, adoramos personas.

Desencantados de catecismos, adoramos ideologías.

Desencantados de tradiciones, adoramos naciones.

Neptuno transitando Piscis nos desafía a agotar su era y disponernos a la oportunidad de Acuario. Como si le recordara a los relatos personales su transpersonalidad. Como si sensibilizara los reduccionismos locales para hacerlos permeables a su complejidad universal.

Neptuno genera velos tanto como nos hace sensibles a percibirlos. Neptuno puede confundirnos en encantamientos tanto como hacernos ver más allá de ellos. Ver, en dioses e individuos, símbolos, antes que entidades sustanciales. Ver, en nuestros dioses y personalidades, símbolos de transformación de la conciencia.

Razón liberadora, razón represiva

El contacto directo con la realidad necesariamente redunda en primeras traducciones que acomodan lo percibido a lo conocido. La excitación del contacto encuentra el cauce de menor esfuerzo, ajustado a necesidades emocionales de confirmación afectiva y supervivencia psicológica. En ese sentido, esa excitación que nos produce lo que percibimos busca la descarga menos compleja y, por lo tanto, más regresiva. Allí, la percepción es capturada por el pasado.

La razón es necesaria para desarrollar la dimensión personal del viaje de la conciencia. La actividad intelectual es fundamental para liberar a nuestras percepciones de supuestos mágicos que se van conformando en los estadios más tempranos de aquel viaje, previos a la constitución de un yo (etapas pre-personales). El pensamiento reflexivo permite profundizar en la percepción e ir más allá del impacto sensorial y emocional de la experiencia. El discernimiento racional habilita madurez, perder el encanto del mundo infantil. El desarrollo cognitivo permite discriminarnos del estado de confusión e indiferenciación con la matriz de origen. Es el viaje de Piscis a Leo.

No obstante, la razón es necesaria e insuficiente. Lo intelectual no comprende la pulsión de trascendencia hacia lo sagrado. El estricto racionalismo ideológico no comprende (no es suficiente para incluir)  el impulso hacia lo espiritual. De este modo paradojal, aquello que nos liberó ahora habrá de atraparnos. La capacidad de conocimiento intelectual, que permitió dar aquel salto de expansión en cierto momento del viaje de la conciencia, se transforma en un obstáculo que frustra la emergencia hacia una nueva dimensión de ese viaje. La razón, que fuera herramienta habilitante, se convierte ahora en represiva. La imagen mental de nosotros mismos que hemos generado y con la que nos identificamos, la idea que logramos forjarnos acerca de quién somos, ya no resulta un vehículo apropiado para las nuevas dimensiones del viaje que comienzan a ser intuidas. Es el nudo crítico de Escorpio.

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Liberarse y permanecer cautivo

La devoción militante a ideologías y líderes políticos cree emanciparse de arcanos atavismos religiosos. Por no creer en dioses y sacerdotes, supone haberse liberado de la adoración a seres superiores. Por creer en la razón de la ideas, supone ser carente de impregnaciones míticas o las cree anecdóticas. En una nueva paradoja, la identidad ideológica e intelectual expresa una conciencia cautiva de mitos que siente ser libre de ellos o que cree controlarlos voluntariamente.

La organización y control de la pulsión vital desplaza su base de sustento del respeto (y sumisión) a preceptos religiosos hacia la fidelidad (y obediencia) a principios ideológicos. “Hacer las cosas como Dios manda” se convierte en “pensar lo políticamente correcto”. Se reproduce la necesidad de redentores, profetas, figuras salvadoras, padres o madres que encarnan todas las virtudes, sin mácula ni pecado, y que resultan modelos a los que toda experiencia individual debe ajustarse. Alguien (superior) nos dice aquello que está bien y sólo resta seguirlo, sin necesidad de observarlo ni diferenciarse, porque ese alguien es lo que yo soy (o debo aspirar a ser). La figura adorada encarna el ideal de mí mismo.

El culto a dioses deviene en culto a personalidades, con la misma carga sobrenatural y numínica. La guerra santa y la imposición de la religión verdadera (con su descripción de la creación del mundo y de la historia de la humanidad) se replica en la hegemonía del pensamiento único y el triunfo ideológico: el derecho a contar la historia. El hechizo del amor ganándole al odio, del bien venciendo al mal, de la verdad doblegando a la falsedad, de nosotros derrotándolos a ellos.

Creyendo una transformación, ha sucedido un desplazamiento.

Los contenidos que antes se proyectaban sobre dioses son ahora proyectados sobre personalidades destacadas. La excepcionalidad de las cualidades divinas es ahora reconocida y adorada en egos extraordinarios. Por cierto, el desencantamiento del mundo que habilitó el desarrollo de la razón, la desacralización de las monarquías que dio origen a la democracia (en formas más liberales o más socialistas), puede progresar hacia experiencias cada vez más creativas, amplias, incluyentes de la diversidad. Pero si esa sensibilidad, liberada de atavismos mágicos y supersticiosos, queda en sombra ante el predominio de la racionalidad, habrá entonces de manifestarse al servicio de las necesidades más regresivas del psiquismo humano: idolatrías, sujeción a mandatos, perdida de discriminación singular y confusión en la  indiferenciacion colectiva. El inconsciente colectivo habrá de capturar la experiencia individual en modos tan fascinantes e irracionales que hagan perder toda visibilidad y discernimiento consciente.

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Lo que separa, lo que reúne

El mito intelectual y el mito ideológico creen que las percepciones de una realidad trascendente, sutil y espiritual (trans-personal, trans-racional y, por lo tanto, trans-ideológica) representan una patología psíquica, una superstición que arrastra la mente de la humanidad desde su infancia, un narcótico deliberadamente usado por los poderosos como estrategia para legitimar su dominación.  En ese mito, el progreso es racional y terminará por dejar atrás (¡al fin!) la regresiva necesidad de dioses o de mundos extraterrenos.
En ese mito, la evolución de la humanidad es fruto de una clarividencia intelectual y de una sagacidad ideológica que conducirá a un nuevo mundo sin dolor ni injusticias. La mente intelectual e ideológica como garantes del Paraíso, del nuevo Edén. El positivismo científico y el progresismo ideológico coinciden en esta percepción: el alma humana no deja de ser un objeto de estudio, sujeta a las leyes de la razón y de la historia.
Y, en un plano, todo esto resulta cierto. Efectivamente, la pulsión hacia lo sagrado puede derivar en patología psíquica, puede distorsionarse en modos mágicos e infantiles, y puede ser utilizada como herramienta de dominación social, económica y política. No obstante, la experiencia transpersonal incluye un potencial que excede esas traducciones.

Lejos de aquel objeto de estudio del cual la mente pueda apropiarse, el alma es una intención que anima la actividad de la mente y, en ese sentido, siempre está más allá de ella.

No se trata de condenar a la razón. El discernimiento que habilita la mente permitió discriminarnos de aquel estado de confusión primario. La razón contribuye al proceso del alma. Pero, en el encanto que nos producen las ideas, la sagacidad del intelecto y las teorías que lo explican todo, hemos generado el hechizo de separatividad y permanecemos cautivos de él. La diferenciación devino en disociación.

El alma reúne lo que la mente divide.

Observando esto en el plano de nuestra existencia individual, cuando la dimensión del alma se hace presente en nuestras vidas genera un cataclismo en nuestros sistemas de creencias, en las ideas con las que tenemos organizado el mundo. Será depresión, crisis de fe, caída de maestros. O será liberación, alegría, expansión. O ambas cosas a la vez.

Es el desafío de abordar el tramo de Sagitario a Piscis en el viaje de la conciencia.

Con el grito del alma la conciencia despierta a un mundo que ya no se apagará.  El mundo de nuestras ideas ya no volverá a ser el único mundo, aunque seamos racionalmente cada vez más impecables. El mundo que podemos explicarnos ya no será un hogar seguro, aunque seamos intelectualmente cada vez más sagaces. El alma necesita generar una crisis tan contundente como para provocarnos una situación límite que nos sacuda a esa comprensión. Delicada instancia. Resbaladizo acceso a un portal espléndido. El filo de la navaja, con la amenaza de un quiebre psíquico de un lado y la atracción hacia una emergencia espiritual del otro.
El grito del alma obliga a percibir la dualidad del mundo, a ser sensibles a la evidencia de estar habitando dos órdenes de la realidad que se aman. O mejor, el grito del alma nos despierta a la revelación de ser ese encuentro de dimensiones. Somos ese acto amoroso en realización: el mundo de las cosas y el de la energía, el mundo personal y el transpersonal, la vida de la personalidad y la del alma. Nuestra conciencia es esa cópula.
El mundo ya no será uno.

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Responses

  1. lo copio para ponerlo en mi muro de facebook.

  2. “El mito intelectual y el mito ideológico creen que las percepciones de una realidad trascendente, sutil y espiritual (trans-personal, trans-racional y, por lo tanto, trans-ideológica) representan una patología psíquica” Parafraseando a K. W., sería la “falacia trans-pre”.

    “Resbaladizo acceso a un portal espléndido.” Me recuerda a Crowley y su descripción de lo que él llamaba “chapel perilous”.

    Como siempre, gracias por tus indispensables perlas!!

    • Gracias amigo Klaus. Algo sabía Crowley acerca de lo resbaladizo y espléndido. Abrazo

  3. Que sutil es a veces diferenciar planos y unirlos a la vez en otra dimensión incluyente. Pero una vez evidenciada, la diferencia entre un plano y el otro, mas que sutil se hace grotesca. Los sueños de la razón generan monstruos… decía Goya, creo.

  4. Muy buena apertura de conciencia en la mirada de las cosas. Abrirnos a otras dimensiones en cuanto a nuestra sensibilidad y Nos ayuda a ir discriminando virginianamente ante tanto Neptuno.
    Gracias

    Abrazo
    Javier

    • Gracias Javier. En cuestiones del eje Virgo-Piscis, su palabra es altamente calificada. Abrazo

  5. Precioso Ale !!!!
    Abrazo del Alma

  6. Tu artículo me dejó impactada. No encuentro las palabras. Entonces, simplemente pero con contundencia, muchas gracias por tus valiosisimos aportes. Un abrazo.

  7. Ale, sos dueño de una mente sutil y un alma guerrera…ante tus palabras mi alma se inflama y mi razón te agradece. Un nuevo abrazo

    • Gracias Laura. Qué combinación. Sos muy generosa conmigo. Abrazo.

  8. o el mundo sí será uno…justamente cuando baja la barrera ilusoria de la separatividad

  9. eso me gusta, (será mi solvenusmercurio geminis) mundos en relación!!!

  10. Gracias Alejandro por tu claridad, excelente artìculo, y tan oportuno en estos momentos. Felicitaciones, todo un lujo ;)

  11. Abrazo ese encuentro de dimensiones con toda mi alma! Gracias Ale por tu luz! Luz es igual a ser un comunicador impecable ..traductor sensible y sagaz de lo sutil….y que ilumina el orden de las cosas , generando desde la palabra…energia..transformacion!

    • Cori, gracias por su encantadora exageración. Por mi salud, le ruego que de inmediato ubique mis sombras (pero no las diga). Abrazo…

  12. los cuerpos temblorosos de con-sentir estas palabras que resuenan y dan una comprension más profunda de reconciliacion y pugna entre las partes que me componen, Gracias Lodi!

  13. ale yo soy sol en piscis a casi 7 grados y Neptuno en x en libra, y en lo relacionado a creencias, por primera vez en mi vida estoy confundido, hoy pensaba que desde hace dos años estoy haciendo un recorrido materialista del universo e intentando llegar a la concepción de dios desde allí y me he dado cuenta que voy por el camino equivocado, el concepto de dios como vos decís es algo inherente al ser humano en todas las culturas por disímiles que sean, desde las tribales hasta las sofisticadas, tu texto me ayuda aceptar los límites de la razón y le pone un poco de paz a mi alma, gracias, tus palabras llegaron en el momento indicado, la sincronía es exacta.
    tú texto maravilloso.

  14. …de la esperanza de un viraje vital, necesario . .. amplificando intuiciones, algunas que aun ni sospechaba que podían estar siquiera en la agenda de estos ordinarios días … agradezco tu apertura al ofrecernos esta catarata de apertura asomada a lo posible. sinceramente. Mariní.

  15. Estando bastante de acuerdo, no dejo de pensar que tu artículo es una sutil transcripción o re interpretación de la postura que Adorno Y Horkheimer, de la escuela de Franfort, expresan en la Teoria crítica y en la Dialéctica de la ilustración cuando dicen( puede que sintetizo excesivamente por razones de espacio) que la ilustración- ( la irrupción histórica de lo racional) ya lleva en su seno una estructura mítica y su fracaso implícito como sustitución del pensamiento mítico por el racional y como tal, expresan la esencia de tu artículo. El pensamiento racional reproduce otra forma de mito. De hecho, la idea del ” desencantamiento del mundo” forma una parte esencial de su pensamiento- aunque es una idea tomada de Max Weber-. No es novedosa la idea de que la racionalidad sustituye el culto a la religión por el culto a la racionalidad y a la ciencia, y la estructura de adoración a los dioses se sustituye por el culto a la personalidad de los líderes. Lo que me pregunto ultimamemente- sin desmerecer el conocimiento astrológico en el que sigo creyendo-es si el hablar del alma, lo trans personal o lo sagrado no sustituye también ese lugar de imposible resolución a través de lo racional cuando entramos a través de nuestra experiencia personal en esa especie de cinta de Moebius, que es la paradoja en la que se convierte la existencia cuando nos damos cuenta, por momentos, que todo no es más que una escenografia. Necesitamos el lenguaje para expresarnos y el lenguaje y su evolución conceptual nos habilitan a percibir universos nuevos en cuanto avanzamos en la maraña conceptual para buscar nuevas explicaciones a los laberintos que el pensamiento y las experiencias nos llevan. Seria algo asi como agotar las posibilidades de Mercurio- que es curiosamente ” el mensajero entre el cielo y la tierra”, pero no saber mucho más cuando se entra en un terreno existencial en el que Mercurio no hace más que una tarea reduccionista al pretender explicar los misterios de la existencia, como creo que describis muy bien. Es ahi cuando, como tercera etapa de una dialéctica del conocimiento, nos engañamos sustituyendo una reflexión de este tipo con la idea de que ” neptuno nos habilita a mundos superiores o nos envuelve en el engaño”. Tambien es un cambio de terminologia, una sustitución, de la misma manera que sustituimos el culto a los dioses por el culto a la razón, asi sustituimos el culto a la razón por el culto a la ” razón astrológica”, que a veces, lejos de ampliar nuestro horizonte no deja de ser, justamente otra sustitución. Mi resolución, personal y provisoria por supuesto, me vino en una ceremonia de Ayahuasca en donde sentí que la única salida del laberinto mercurial era la renuncia a la pretensión de explicaciones. En mi visión, la existencia, la vida, la consciencia, era un misterio inconmensurable que no admitia pretensión de explicación; es un misterio sin explicación, un “endless enigma” como el título del cuadro de Dalí, un misterio interminable cuya grandeza solo admitia ser contemplada pero no resuelta, desde la condición humana, sin más pretensión que la percepción de su magnificencia. Sin solución, sin respuesta, sin silogismo. La verdad, si es que existe, no es transmisible, es “contemplable”. Es salirse de la dimensión de la pretensión de una respuesta para acomodarse en el eterno remolino de una constante interrogación ante la contemplación atónita del enorme misterio. Creo que esa es la clave para una supuesta sobriedad de la búsqueda interior: saber que la eterna pregunta sobre si hay algún tipo de sentido no admite más que una contemplación sin respuesta. Que entregarse a la imposibilidad de una respuesta es lo que nos permitiría renunciar a la fatuidad del ego que busca explicaciones y lograr algo más o menos parecido a cierta modestia en nuestra pretensión explicativa. Como decia un amigo mio, el problema nuestro, en occidente, es que padecemos una especie de ” furor explicandis”. El estadio mercurial nos hace creer que podemos explicar todo. No es más que otra forma de caer en el abismo.

    • Amigo Alejandro, espero que con mis artículos no esté contribuyendo a “el mito de la razón astrológica”. Si considera que mi nota intenta explicar el misterio, lo sagrado o los propósitos del alma, hace muy bien en advertirme. Abrazo…


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