Posteado por: alejandrolodi | 18 agosto, 2013

El automóvil de Krishnamurti

Alejandro Lodi

(Agosto 2013)

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Usando nuestra matriz zodiacal como símbolo del desarrollo de la conciencia, podríamos decir que nos acercamos a la astrología desde Leo aspirando a Sagitario, desconociendo que será inevitable el paso por Escorpio. Egos que aspiran a un saber, desconociendo que serán transformados.

Dicho de otro modo, identificados con la imagen de nosotros mismos que creemos ser (Leo) ingresamos al universo de la astrología con la intención de adquirir un conocimiento que –confiamos- nos hará mejores y nos permitirá despertar a talentos y riquezas que harán más plena la realización de nuestra personalidad (Sagitario). El sano propósito de “conocernos más a nosotros mismos” tiene por sentido “mejorar a la persona que somos”. No obstante, en ese proceso de pretendido mejoramiento en algún momento se hará evidente -irreparablemente evidente- una incómoda paradoja (Escorpio): quien pretende mejorar es precisamente el obstáculo a tal aspiración. En algún punto de su intento por mejorar, la persona que somos deberá rendirse ante la evidencia de tener que ser transformada.

Más allá de la intención consciente con la que nos aproximamos a la astrología, es la astrología la que mostrará que se propone algo con nosotros. En los meritorios deseos de mejorar como personas, el alma encuentra una oportunidad para transparentar sus propósitos. Y el alma no ofrece mejorar, sino que necesita y pide transformarnos.

La personalidad aspira a confirmarse a sí misma, y para eso se compromete a “mejorar y saber más”.

El alma aspira a liberar, y para eso promueve la transformación de toda forma fija de identidad.

La personalidad no quiere transformarse, sino ratificarse.

El alma no quiere fijarse, sino circular.

Y en esta dinámica entre personalidad y alma, entre lo que anhela permanecer y lo que propicia mutar, se desarrolla el viaje de la conciencia.

En algún momento de nuestro encuentro con la astrología se despertará un estímulo vital, se encenderá la confianza en un vivo sentido existencial. El dolor escorpiano es descubrir  que ya no es posible responder a ese llamado de expansión y trascendencia que ha brotado en el corazón sin aceptar la muerte de esa imagen personal que quiere mejorar. Esa imagen personal no tiene la capacidad de contener aquello a lo que la conciencia ya se ha hecho sensible. Porque eso que la conciencia ha comenzado a experimentar va a desafiar necesariamente la seguridad de lo que creo ser y (fundamentalmente) el orgullo de lo que creo no ser. Esa inédita sensibilidad que comienza a traslucirse va a dejar en evidencia la percepción de un ser mucho más complejo y rico de lo que la luminosa imagen que tengo de mí mismo dice.

imageDar cuenta de esa complejidad requerirá comenzar a reconocerse en contenidos oscuros que hasta ahora parecieron ajenos, externos o azarosos. La imagen luminosa de nosotros mismos se ha inconscientemente configurado en oposición a esos contendidos repudiados. Por lo tanto, el desafío de expansión de conciencia implica necesariamente reconocerse en lo que rechazamos, tememos o negamos, y que seguramente sancionamos en los demás.

La emergencia del alma obliga a abrir el miedo. Y por eso Escorpio es dolor. Expuesto el miedo, la identidad construida para defenderse de él se pulveriza. Como los muertos o los fantasmas, será polvo. La sensación de identidad será otra, el mundo externo se habrá revolucionado.

De modo que, llegado al momento escorpiano del viaje, la personalidad que anhela “saber más y mejorar” se descubrirá sensible a la sombra de sus creencias, convicciones, seguridades y sentimiento de dignidad personal. A la conciencia se le plantea entonces una encrucijada. Sólo tiene la opción de morir a esa identidad personal o de reprimir aquel -incómodo y sombrío- contenido emergente. Y, en verdad, la opción es falsa. Porque en el éxito de esa represión sólo se generaría dolor personal, intoxicación vincular y catástrofes de destino. No hay opción alguna. Ante la evidencia de lo que ha permanecido oculto en nuestro inconsciente, su evitación es sólo la sufriente postergación de un encuentro grabado en el destino.

¿Por qué, pretendiendo mejorar, habría que morir a la imagen personal?

En ese proceso del despliegue de la conciencia -del que la personalidad participa aspirando a confirmarse adquiriendo mayor conocimiento y sabiduría- comienza a hacerse evidente la intención del alma: la estimulación de una muy peculiar sensibilidad (no personal, no deliberada, transpersonal y que toma por sorpresa) que habilita la percepción de que el mundo interno y el mundo externo, la identidad personal y los otros, lo que siento ser y el destino, son dimensiones de un único juego, polos de una misma dinámica, planos de manifestación de un mismo ser que, presentándose separados, se corresponden inevitablemente.

La astrología tiene el potencial de poner esas intenciones del alma a nuestro alcance, de transparentarlas a nuestra conciencia. Y allí se presenta la paradoja: todo lo que florece a nuestra percepción -y la conmoción que experimentamos- a partir del sutil y poderoso estímulo de los símbolos astrológicos, no puede ser contenido en los valores, creencias, memorias, afectos y proyectos que configuran nuestra personalidad.

Si la conciencia quiere responder a ese llamado de confianza y expansión, entonces la identificación consciente con nuestra personalidad debe morir. Se hace explícito que no es nuestra identidad personal la que se expande, crece y se hace más grande, sino que tal expansión de conciencia permite ver la insuficiencia de esa forma de identidad, vivenciar otra realidad de lo que somos.

imageEsa imagen egoica que habitamos, por su propia condición constitutiva, nos brinda la segura sensación de ser individuos definidos. Y lo hace a partir de promover la muy convincente creencia de estar separados de los demás, del mundo y de la corriente de la vida. La sensación de “ser yo” es necesariamente separativa. La identificación con la imagen luminosa de nosotros mismos vive en el hechizo de la polarización; se alimenta de él y lo reproduce. Y, por eso, esa sensación de identidad separativa representa necesariamente un obstáculo a la sensibilidad de un orden amoroso. Una barrera que impide que el alma fecunde a la conciencia en la percepción de correspondencias, vínculos y relaciones entre aquello que parece presentarse ajeno, separado y disociado.

La transformación es la muerte de esa sensación de identidad específica y separativa. Es nuestra identificación excluyente con esa imagen mental y afectiva de nosotros mismos la que habrá de colapsar. En su dinámica incesante, el alma impregna a la conciencia, desbordando la personalidad conocida. La conciencia, entonces, se organiza en la transformación de esa identidad personal, generando una nueva personalidad (sensación de ser yo) capaz de contener mayor complejidad y, por lo tanto, cada vez menos excluyente y separativa. Y esa personalidad, en algún momento, a partir de un nuevo estímulo del alma, también cesará.

Aceptar transformarnos antes que mejorar es reconocernos en esta dinámica eterna. Ya no ser “yo separado”, para asumir ser vínculo (con los otros, con los hechos, con las cosas del mundo). La conciencia de una dinámica de polaridad y no una identidad polarizada. La expresión de una perpetua danza entre personalidad y alma, no el triunfo de una sobre otra. La conciencia participando de un juego que no tendrá ni un final, ni ganadores.

Concretamente, no se trata de dejar de mostrar una personalidad, sino de ya no poder sostener la creencia de que somos esa imagen (aunque creamos haberla mejorado).

Por cierto, hay un valor en desarrollar una identidad personal, una funcionalidad. No sostenernos en los bordes de una personalidad nos dejaría condicionados a la voluntad de otros, dependientes y sin posibilidades de asumir responsabilidad sobre los desafíos de la vida cotidiana. Definir límites personales es el logro de Leo. Pero, estar identificados con esos bordes y límites convierte el mundo de las relaciones en un infierno y genera la pesadilla del sufrimiento psicológico. La batalla contra los demás para confirmar quien creo ser. Escorpio como lucha de poder antes que como transformación. Allí, la sana y necesaria diferenciación personal se cristaliza (en el mejor de los casos) en disociación neurótica.

¿Cómo habitar nuestra personalidad sin identificarnos con ella, manteniéndonos abiertos a la transformación que el encuentro con el destino (los otros, los hechos) promueve incesantemente? ¿Cómo responder a los propósitos del alma, sosteniendo y ejerciendo la funcional singularidad personal en el mundo? ¿Cómo abrir amorosidad sin confundirnos en un extravío caótico? ¿Cómo diferenciarnos sin disociarnos de la corriente de la vida?

Ser Kishnamurti comprende lavar el auto con las botas puestas. Incluso atar al perro para que no se escape.

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Responses

  1. Muy bueno Alejandro, Gracias! Encuentro en tus inspiradas palabras un marco que enriquece mi propio proceso, alentadoramente sincrónico al que describís, gracias por compartirlo!
    Mariana Alma

    • Gracias Mariana. Sigamos atentos a sincronicidades. Abrazo

  2. “La batalla contra los demás para confirmar quien creo ser.” ….. y veo la sociedad enfrentada todo el tiempo, k vs opo, corpo, river vs boca, y un sin fin de ejemplos… y veo el mismo patron de un lado y del otro…

    Gracias Ale, siempre dando un pasito mas!

    • Gracias Silvina. Qué impresionante despilfarro de energía ¿no? Abrazo

  3. Que difícil es transitar la incertidumbre de la transformación. Que tremendamente complicado es parar de resistir y dejar de sucumbir al miedo del “ya no ser”…Es como un acto reflejo que jamás te abandona, aunque alguna parte de ¿uno? se haya dado cuenta y quiera soltar amarras. Maravillosa reflexión y nunca tan bien formuladas las preguntas finales… Si por ventura alguna vez pudiera develar tan solo uno solo de estos arcanos, creeré que esta existencia no ha sido en vano. Gracias Ale por agitar el pensamiento, el sentir y el dolor de este escorpiano buscando respuestas.

    • Amigo Diego, el yo es un tango: “la vergüenza de haber sido, el dolor de ya no ser”. Aún así, Urano mete su rayo: Alfredo Le Pera era brasileño… Gracias por tus jugosos y sentidos aportes. Abrazo

  4. Osea que vamos a sufffrir! A sufrir mi amorrr! vaamos a sufrir. Y cuanto màs resistamos y màs apegados a la personalidad maaaàs nos va a doler. Parafraseando a Roberto Arlt: “¿Por qué motivo la felicidad humana ocupa tan poco espacio?” ehhh? porqué?

    • Bianciotto, pare. Tampoco la apología del sufrimiento… (muy propio de su condición pisciana, dicho sea de paso). Sólo con no sufrir de más, sería bastante. Y espero que sigas condimentando el blog con tus estrépitos. Abrazo, hermano.

  5. Excelente Ale. Gracias, aunque mi leoninez proteste!

  6. Gracias, Lodi, como siempre inspirador. No es fácil reconocer y aceptar esa bolsa invisible de miedos ,creencias, distorsiones y verguenzas que acarreamos desde siempre sobre nuestras espaldas.. El tema es que cuando empezamos a hacerlo ya no hay vuelta atrás.Y sostener, duele ..Estar atentos, es agotador. Y bueno, estamos en el baile, a seguir bailando!!!

    • Gracias Rosana. Complacido de compartir algunas piezas de ese baile con Ud. (Lo hace muy bien). Abrazo

  7. El sutil arte de acecharnos a nosotros mismos. De no identificarnos con los sucesos externos pero a sabiendas de que son pura proyeccion de nuestro interior, tampoco con las ideas que tenemos de nosotros mismos ni con los personajes que hemos elegido jugar, con los atuendos que vestimos… Fácil no es pero en nuestro interior anida la Conciencia de Ser, sin atributos. Sabernos hechos por pedacitos de estrellas. Alli una buena dosis de mente para recordarlo y no perdernos en la marea de eventos y pensamientos. Como siempre, muy agradecida por tu texto! Abrazos para vos!

    • Gracias Lucía. Así es. Estamos hechos del mismo combustible que las estrellas. No está mal. Abrazo

  8. Gracias, Ale, por esa vivida descripcion del momento escorpiano que todos atravesamos mas de una vez ya que el Universo nos da varias oportunidades para comprenderlo, como siempre cuando creemos que ya sabemos, otra vueltita de transitos o ciclos nos recuerda que hay que seguir trabajando.

  9. Buenísimo y muy oportuno.
    Gracias !!!

  10. Excelente…..Me siento identificada con el proceso que vivo desde hace tiempo…Es muy duro…Muy duro…
    Gracias por compartir estas notas…
    Ya la subo a face…

    • Gracias Adriana. Espero que la dureza se vaya disipando. Abrazo

  11. Muy interesante!
    … tu nota me llevó a pensar en el proceso de ósmosis de las células: “Un proceso normal de toda célula, según el cual un líquido pasa de una región de alta concentración acuosa a través de una membrana semi-permeable a una región de baja concentración con el objetivo de igualar las concentraciones de ambos solutos.”
    Quizás esta explicación llevada a un plano más sutil y complejo sería equivalente al proceso que estamos llevados a vivir en forma constante entre el alma y la personalidad, y que nuestra conciencia en determinados momentos polariza, haciendo complicado un movimiento de vital polaridad.

    Más allá de que haya llegado a una semejanza comparable o no, tenés la maravillosa virtud de invitarme a viajar por mis laberintos…
    Gracias Ale!

    • Gracias Laura. Buena asociación. Deliciosos los frutos de tu laberinto. Abrazo

  12. Gracias, Ale, me siento tocada en mi ser escorpiana, hace poco experimente el amor grande, despues de una honda oscuridad, gracias por recordarme y poner en valor la joya de la vida cotidiana como el camino del misterio que somos, la trama sagrada del amor que nos desnuda y al mismo tiempo nos va hilando a la totalidad del mundo, yo creo que si no se toma la vida cotidiana como espacio creador es bastante dificil resistir la perdida de ese ego, es un vacio y un gran temor perder esa “seguridad” falsa y tirana, yo siento que vivir poeticamente el mundo, es decir, creadoramente, ayuda a este proceso…

    • Gracias Verónica. Muy generosa por compartir tu vivencia. Abrazo

  13. Alejandro, permitíme decirte que es uno de los más claros y amorosos artículos que escribiste en tu blog. Tus últimas preguntas son mis propios interrogantes. El Universo suele escribir derecho en renglones torcidos: por aquí se va “transparentando el propósito del alma”? como decís…
    Gracias. Hasta siempre.

    • Gracias Liliana. Feliz de compartir interrogantes. Abrazo

  14. Sincrónicamente hoy estuve varias horas pensando en el tema, Saturno en mi VIII y ciclo Sol/Luna prg. recién iniciado en Escorpio en VIII…como para no pensar en el tema!!! Las respuestas a la preguntas van por el lado de entregarse al proceso, no es lindo para Léo ni para la face de V, pero es muy revelador de la vida en la que estamos…

  15. genial Ale,aunque se corre el riesgo de quedarse pegado en escorpio por un buen tiempo…

  16. …que bolonqui esto de darse cuenta de todos las-os tipitos-as que llevamos dentro, que creímos ser -“Yo soy, blablabla (y tantos bla mas…)” -“Y vos sos…(otros muchos blas)”, asegurándonos, aferrándonos a modos, cada uno a su su mejor estilo, hasta a veces lograr altas gamas llenas de sofisticadas guirnaldas…cada cinta que nos tironea de un lado-del otro… cintas que nos sujetan, nos contuvieron y hasta sirvieron también…
    Verlo, reconocerlo, sentir sus resonancias “psíquicas” ,
    maniquíes, intentos fallidos de amalgamiento con nuestra alma, no así el logro…nonono…Ilusión de ser, no así del Ser!

    Cortar lazos- quitarles el micrófono, acariciándolos y agradecerles, porque hasta aquí sirvieron para hoy encontrar el peso de mi cuerpo sobre las plantas de mis pies…la misma postura hace que los sienta e invita a despedirlos.
    He aquí la posibilidad de vivir creativamente, …el alma tomando cuerpo!

    Imposible no pasar por escorpio… puede doler, pero el sufrimiento no es parte de éste maravilloso proceso álmico;
    sino que el ego otra vez está con micrófono en mano…atender con atención a desenchufarle los parlantes cuando sea NecEsaRiO! ;)

    Ale gracias por compartir,
    y recordar procesos presentes.

    …invitas a reelaborar…
    Abrazo

    • Gracias Cecilia. El/la tipito/a no larga el micrófono. Me recuerda las entregas de los “Martín Fierro”. Gracias por tus aportes. Seguimos compartiendo. Abrazo.

  17. Como siempre Ale, tan didácticamente claro, farol de luz en el lugar donde buscamos salidas. Qué loco darnos cuenta que caminamos sin tener demasiado claro que, desesperadamente, un personaje nuestro busca emerger y otro no quiere permanecer, pues el miedo bloquea mal y, no nos damos cuenta que es el miedo. Que esclarecedor lo que decís, que queriendo mejorar, sólo estamos aferrando -angustiosamente- lo conocido: “nuestra imagen”.
    Cuesta mucho ver el escenario completo, estamos acostumbrados a ver solo partes y emparchando, en lugar de dejar ir esa vieja identidad que están tan arraigada.
    Qué liberación vaciar la mente y permitir que entre lo nuevo o mejor dicho, que la conciencia se amplíe, que se descorran los velos y, afirmarnos en el camino que nos lleva de vuelta al Hogar de donde hemos salido.
    Gracias Ale, por volcar, tan generosamente, tu cántaro. Abrazo de oso y namasté amigo mío. Cristina

    • Gracias Cristina. Siempre me sorprende recordar que “original” y “origen” comparten la misma raíz. Seguimos en contacto. Abrazo

  18. jajajajajjaja buenísima imagen!!!!!!! Cuando reciba uno te lo dedicaré :P jijiiiiiiiji, de mi tipito a sus tipitos! jijijiijiii
    Seguimos compartiendo, claaaro!! ^_^

  19. gracias por compartir estas cosas

  20. Y cuanto más intentás aferrarte a eso que creías ser, cerrado y completo, más Escorpio se manifiesta como destino, y Plutón te “quita el piso”, dejándote sobre un montón de escombros a partir de los cuales es necesario reconstruirse, necesariamente transformado. Gracias, Alejandro, por tu excelente nota.

    • Gracias Nancy. “Reconstruirse necesariamente transformado”. Simplemente eso. Abrazo

  21. Hola Alejandro.. Este es una de mis artículos preferidos.. retomo su lectura una y otra vez y siempre me encentro con algo nuevo para la reflexión, como ahora… Ver en la foto compartida (sutilmente fragmentada) al gran Kishnamurti lavar el auto es muy esperanzador, me parece una imagen que revela muy bien lo que nos describes… un momento del viaje de la consciencia por la cruz fija…. por analogía se diría que está limpiando pensamientos, ideas, creencias… con sus guantes y botas puestas.. Es decir, consciente de los ‘daños colaterales’, toma compromiso y arremete en la tarea… Eso entiendo que nos quisiste decir cuando escribes “…Ser Kishnamurti (acuario) incluye lavar el auto con las botas puestas (escorpio). Incluso atar al perro para que no se escape.”… El perro atado, creo que es mantener a Leo ‘a raya’…. Es decir, atar a Leo para que no se escape porque es necesario.. y sí… sufre, sufre mucho….se sufre mucho cuando debemos detenernos a mirar la limpieza inexorable de aquel lugar donde tan cómodamente (tauro) solíamos jugar y revolcarnos, tan seguros, tan dignos… Pero la foto traduce una promesa.. quizá, cuando se termine la limpieza y se revele una transformación, ese Leo pueda ser soltado en libertad para una nueva vuelta del espiral, porque eventualmente la contemplación sufriente y participante de la limpieza, le habrá enseñado la lección del desapego, la impermanencia de todo y la invitación que le hace Acuario a recorrer los caminos libres y compartidos de esa danza maravillosa que estamos invitados a hacer en la Tierra…la danza del alma y la personalidad.. La danza del cielo y la tierra, de Acuario y de Leo, la danza de la cuadratura y del círculo, la danza del cuerpo habitado por el alma… Ese acto amoroso del que nos hablas en “Acerca de revelaciones y desilusiones”… Gracias por la invitación sabia que siempre nos haces a ponernos los guantes y las botas para ver con qué nos encontramos en esta cabecita loca en el ‘adentro’, o en este mundo que así se nos refleja en el ‘afuera’… Un abrazo jupiteriano y cardinal y fijo y mutable.. Sofi

    • Gracias Sofi.¡Qué análisis de cruz fija! Seguiremos danzando. Abrazo en todas las cruces.

  22. Buenísimo! La claridad con la q expresas las experiencias más complejas, me encanta y me ordena a la vez. Gracias!

  23. Durante esta lectura noté que el mismo texto cumplía sutilmente la función escorpiana. ¿Es posible que un artículo escrito sintetize a la perfección el espíritu propio de una función zodiacal? Mr. Lodi, algunos de sus textos requieren de la absoluta entrega de sus lectores, la misma que el escorpión solicita en el Viaje. Este texto ES Escorpio. Una suerte de quirófano literario del más profundo nivel, en términos tan adecuados que seducen, anestesian y finalmente transforman. Al leerlo -como un recuerdo del futuro- el Águila, ya aliada con la muerte, puede percibir sus alas una vez más. Gracias.

    • Nuevamente, amigo Ezequiel, muy agradecido por su comentario. Abrazo de corazón…

  24. Para un Sol en Sagitario con nodo, venus y urano en Escorpio, resulta clarificador al máximo, ademá de tener un entorno familiar repleto de Leoninos, desde que leí tú primer artículo, quedé completamente enganchado a las lecturas, muchas gracias por inspirar y clarificar con metáforas tan fabulosas, un abrazo Alejandro, te comparto en Face como siempre…

    • Gracias de corazón. Muy feliz de compartir. Abrazo…

  25. Alejandro, me parecio muy esclarecedora la nota. Ahora, la astrologia viene a confirmar la personalidad? porque si fuera el alma, con su potencia de libertad, entonces, la astrologia perderia su sentido. Los significantes dados a los astros, circulo zoodiacal elementos de una carta natal, no tendrian validez en el lenguaje del alma…Es esto asi? que piensan? Un abrazo, Alejandra

    • Gracias Alejandra. Lo que yo creo es que para cada símbolo hay un significado de la personalidad y otro del alma. Por lo general, el alma descubre tesoros allí donde la personalidad teme. Abrazo…

  26. Hola Alejandro,

    Es dificil seguir sin un motivo y tan duro que a veces duele vivir… ese transito de Pluton en todo su esplendor!!!

    Gracias por compartir y un abrazo.

    PD: O sera precisamente ese dolor quenos hace sentir que estamos mas vivo que nunca…?

  27. Alejandro gracias.. darse cuenta,,iluminar sombras,reconocerlas, tambien amarlas,,entrar en las profundidades para encontrar los misterios ocultos por el miedo a ser. llorar y reir por ese encuentro y ..mientras tanto mantener la alegria…. otra vez vuelvo a decirte pones en palabras tantos caminos oscuros y le das sentido.iluminandolos. besos y abrazos.

    • Gracias querida Marta. Amar la sombra. Suena terriblemente bien. Abrazo…


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