Posteado por: alejandrolodi | 20 septiembre, 2013

Acerca de revelaciones y desilusiones

Alejandro Lodi

(Septiembre 2013)

image«…Con la traslación típica, el yo (o sujeto) dispone de un nuevo modo de pensar sobre el mundo (o sobre los objetos); pero con la transformación, el yo mismo es puesto en entredicho, apresado y literalmente sofocado hasta la muerte…».

Ken Wilber, “Diario”.

«… Las almas más las horas, dan una vida que no puede quedarse…». 

Luis A. Spinetta, “Mundo disperso”.

La astrología implica una revolución perceptiva.

Esa alteración radical se inicia cuando la conciencia percibe que la realidad externa y la realidad interna son, antes que dimensiones separadas por fronteras objetivas, planos de manifestación de una misma realidad que se reflejan uno al otro. Yo y mi destino se corresponden. No como idea, sino como experiencia. No como especulación conceptual, sino como registro sensorial y sensible. Es evidente que reconocernos en lo que nos ocurre va a generar un colapso de la visión separativa de la realidad y, por lo tanto, una inevitable transformación de la creencia de que “soy la imagen que tengo de mí”.

La astrología estimula ese potencial revelador. Sin embargo, podemos habitar la astrología resistiendo esa revolución perceptiva. Lo hacemos (acaso necesariamente).

Cuando la correspondencia entre la organización del mundo interno y la percepción del mundo externo no es una constancia vivencial, entonces la astrología se convierte en un amasijo de símbolos arbitrarios que se ajustan a la necesidad emocional del astrólogo de confirmar su imagen personal.

Así, el potencial de la astrología como herramienta de transformación se banaliza en vehículo de traslación: la visión del mundo que el yo ya posee se traslada al menú de símbolos que la astrología provee. En esa traslación se ratifica el yo y se confirma el mundo. La astrología deja de sorprender y, por lo tanto, de amenazar. El yo puede jugar con la astrología sin riesgo alguno de revelaciones que obliguen a su transformación. La imagen personal de nosotros mismos (y de la realidad social) no es cuestionada y la conciencia no madura. Es la ilusoria paz del narcisismo, el reconfortante refugio de los niveles más regresivos de nuestra identidad. ¿Por qué ilusoria? ¿Por qué regresiva? Porque esa paz y comodidad a partir de ahora exigirá vivir en tensión permanente con el destino: ese futuro conspirador,  esas relaciones antipáticas, esos hechos que paralizan de miedo con sólo imaginarlos. El destino (futuro, relaciones, hechos) necesita ser controlado para que el yo sobreviva.

De este modo, la astrología puede ser practicada sin comprometer transformación alguna de la personalidad.

El juego “luz y sombra” del astrólogo se cristaliza. Pierde la elasticidad de experimentarlo como una dinámica vincular que abre niveles de creatividad, para tensarse en polos autogratificantes y autoconfirmatorios. Pertrechado en posiciones fijas, todo lo que ofrece la astrología es puesto al servicio del éxito de la luz. El triunfo de la luz en la lucha por la vida. La derrota de la sombra en la lucha por ser feliz.

En esta astrología de traslación, la dinámica luz y sombra queda desvirtuada en lucha de poder. Ese diseño del viaje de la conciencia, de polos en constante danza de revelación oscilante (y que llamamos dinámica luz y sombra), también queda banalizado.

Pero ¿qué es la luz? ¿Y qué es la sombra?

Como dinámica consciente-inconsciente (o identidad-destino, imagen personal-mundo vincular), “la luz” son aquellos contenidos que la conciencia reconoce como constitutivos de la personalidad, de esa imagen de sí que cree (está convencida) ser. Aquello que creemos ser (la luz) es una imagen mental-emocional compuesta por fragmentos de la totalidad del ser que somos (o, mejor, del cual participamos). La luz (la imagen personal con la que estamos identificados) necesariamente es fragmentaria, parcial y, por eso, insuficiente para contener lo que el proceso profundo del alma irá revelando. Y esa revelación es el destino: lo que ocurre a nuestro pesar o sin que lo hayamos elegido.

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Esa imagen de sí no es, por fragmentaria y parcial, un error. No se trata de que “deberíamos ser otra cosa”. Nuestra identidad personal muestra las posibilidades vigentes de realización del ser. Y esto es tan cierto como que el destino habrá de desafiar a esas posibilidades manifiestas para que, de ese modo, se actualicen nuevas riquezas y talentos de nuestro misterio latente.

No siendo entonces un error, se trata simplemente de que esa imagen personal (la luz) es necesaria y funcional a un proceso profundo de la conciencia, proceso que estimulará revelaciones y emergencias que excederán esos bordes personales (el relato de la luz) y obligarán a asumir el incómodo trance de transformaciones de nuestra identidad personal (la destrucción del imaginario de la luz).

El destino revelará la sombra. El destino como sombra es el encuentro con otros que pondrá de manifiesto –de modos conmovedores y evidentes- lo desconocido de nosotros, la vivencia de hechos que nos despertarán al compromiso –de modos dolorosos e inapelables- con dones y gracias insospechadas.

Esa manera de vínculo con el destino (con el mundo externo, con lo que creo ajeno), abierta a lo trascendente, atrae a la conciencia hacia el fuego transformador: la orgánica aceptación de la muerte del yo, de esa imagen con la que estamos encantados y en la que estamos limitados. El encanto del ego es la barrera del alma.

Una astrología que invitara a reconocernos en el destino, necesariamente le pedirá a la conciencia transformar la imagen personal que se ha forjado de sí. Una astrología que propusiera abrazar al destino, inevitablemente alterará nuestra descripción del mundo. Esa astrología nos pedirá exponernos al miedo de la pérdida de nuestras certezas fascinantes, afrontar el pánico de que el mundo no sea aquel que necesitamos que sea. Esa astrología pondrá en evidencia que nuestro mundo de imágenes internas se refleja en (y es reflejo de) el mundo que creemos percibir “allá afuera”. La astrología como herramienta de transformación habrá disuelto la frontera entre “lo que yo soy” y “lo que creo que el mundo es”.

Personalidad y alma. Habitamos ambas dimensiones. En una dinámica semejante a un acto amoroso. La personalidad fija en la memoria aquello que será liberado, y que será nuevamente de algún modo condensado para ser luego liberado, y que será otra vez conservado para ser ahora liberado, y que será… En esa danza, la personalidad busca retener, el alma llevar hacia. El alma incita a la personalidad. La personalidad resiste aquello a lo que se entregará. Las revelaciones del alma desilusionan a las constricciones de la personalidad, y la libera hacia la realización de otra ola de misterio.

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Existe una gracia dadora en el universo. Incluso existen guías que anuncian su nacimiento en nuestro corazón. Y, al mismo tiempo, los reyes magos son los padres.

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Responses

  1. muy bueno, nos recuerda que debemos ir hacia el alma hacia nuestro maravilloso en si mismo,que como vos aclaras desilusiona a nuestra personalidad cariños y gracias

  2. Con en ese constante avanzar y retroceder, percibir y dudar, vamos encontrándonos con lo que realmente somos, con la ayuda del amoroso impulso de la Vida, a la que pertenecemos. A veces asusta más descubrir la verdad de nosotros mismos, de la Luz que somos, que quedarnos en la inercia de lo que creemos que somos (como bien vos decís: prefiero lo conocido antes que entregarme con confianza a lo que no sé). Sólo que la Vida es una buena Madre que nos va guiando a través de nuestros miedos, a fin de expandir la conciencia y dejar que nuestra personalidad quede subyugada por el alma y, así poder escuchar esa voz interna llena de sabiduría que nos recuerde lo que realmente somos y que hemos olvidado.
    Gracias Ale, como siempre por estos momentos de reflexión. Abrazo de oso y namasté amigo mío.

    • Gracias Cristina por tu aporte. Seguimos viaje recordando lo que somos. Abrazo

  3. Impecable, como siempre. gracias!

  4. Aprender a transitar la vida como un “adentro afuera” es todo un desafío. Y empezar a comprender “por qué me pasa lo que me pasa”‘, aunque por momentos ese afuera sea doloroso. Todo esto lo estoy aprendiendo a los ya casi 60 años. Y, con mi primer nieto en brazos, pasa a ser un desafío mayor: poderle transmitir a él toda esta forma nueva y apasionante de vivirla.
    Gracias, Mariana

    • Gracias Mariana por tu aporte. Estoy seguro que tu exquisita sensibilidad ya se lo está enseñando. Seguimos compartiendo. Abrazo.

  5. Justo estoy leyendo Los trabajos de Hércules de AA Bailey, y me llevó al mismo lugar, personalidad, alma y destino, es como un mantra que hay que despertar y repetir momento a momento para perder el miedo… Gracias Ale.

    • Gracias Claudia. La lectura de Alice Bailey es toda una experiencia. Atender al miedo, un desafío permanente. Abrazo

  6. …Gracias Alejandro!!! Cada una de tus palabras llegan a mi así como ‘capri-cancerianamente’.. es decir.. no puedo dejar de conmocionarme ante un mensaje que ciertamente se percibe como ley, y también desde un lugar de profunda amorosidad que conmueve.. .. Tus palabras no dan tregua, en el mejor de los sentidos.. nos invitan firme y tiernamente al abrazo que finalmente (espero) a todos nos llegará.. Ese, en el que alma y personalidad se fundirán.. sin fin.. Amén.. La medida del sufrimiento siempre será proporcional a la resistencia a ese acto de amor y de entrega.. Gracias por tu compañía en el camino.. Bonita vida…! Abrazo inmenso!! Sofi

  7. La Astrología nos hace evidente constantemente la existencia del Misterio y la acción de la Gracia. El astrólogo que no ha podido salir de la caverna de Platon, está aún mas encadenado a ella que el resto de los seres humanos
    que con él la comparten. Las llaves que lo liberarían actúan de hecho como grilletes que lo sujetan aún mas ….
    Abrazo. Carlos.

    • Gracias Carlos. Personalidad y alma, caverna y sensibilidad al misterio… La astrología no atrapa ni libera, invita a la paradoja y disuelve el encanto de los absolutos… Abrazo

  8. Transformar…muchas veces me he quedado atrapada en ese pensamiento. Cada vez que situaciones o personas me ponían en encrucijadas.
    Transformar…. ¿La situación? ¿Las personas? ¿Cómo se transforma???!!! Luego de reiterados actos donde subyace la manipulación (por supuesto inconscientessss porque soy una fantááástica persona, que solo quiere el biennnn), me di cuenta que veía la transformación como el paso de Virgo a Libra. ¿Me debía transformar en otra cosa totalmente distinta??? ¿ Ir hacia dentro y construir otro yo mucho más bello y liviano, sin cargas, sin miedos….? Lo intenté: Fracaso rotundo.
    Podía transformarme en otra cosa, podía construir otra máscara, pero evadía lo mas importante, que era cuestionarme. Me dolía sentirme parte de la realidad que me tocaba, como si su-pu-sie-ra que me correspondía otra situación más dichosa y que mereciera más. Pero la vida siempre atiende a sus misterios. Y a veces las situaciones te arrasan.
    El tsunami ocurre, entonces, no hay lugar a preguntarse cómo me transformo, no hay lugar a especulaciones de la mente. Y en ese vacío, con suerte aparece la Aceptación de que lo que ocurre ES. Es lo único tangible. Esa realidad, la de los sueños no tan bonitos, existe a pesar de las máscaras. Y un buen día irrumpen monstruos con sus maquillajes corridos, grotescos del juego de luz y sombra. Y sólo se puede aceptar… aceptar…aceptar… con mucho dolor primero, restándole juicio después, y de a poco, como se pueda, ir incluyendo esas imágenes, esas situaciones, esas personas. Animarse a verse en el espejo, sin primeros planos. Con Planos cada vez más abiertos, para incluir lo que más duele, para sorprenderse de lo que quedó afuera. Hoy, para mí, Transformar es incluir y sostener diferencias, contradicciones. Esas diferencias sostenidas, unidas por hilos invisibles, generan como un campo energético en donde la vida comienza a vibrar y tal vez, es en es esa vibración de alta intensidad, es donde la alquimia sucede. Incluir y sostener las múltiples posibilidades que nuestro ser propone, incluida la muerte. Entregarse al juego.
    Gracias!

    • Gracias Paula por compartir con tanta intimidad. Habló tu alma.
      Abrazo

  9. Alejandro, gracias, como siempre, tus artículos ayudan a iluminar el camino,. abrazo

    • Gracias amigo Bernardo. Por las dudas, le pido que lleve linterna. Abrazo.

  10. Excelente tema. Feliz año nuevo.

  11. hola, gracias por el articulo, me deja interesado y sentado en una nube, todo lo que publican me lo paso muchos minutos meditando…este articulo me dio la imagen de mi bañanadome en vino…es ese mismo zumo el que hace hablar al alma, por fuera no significa mas que un olor a voluntad mal gastada…(hice astro drama, no conozco mucho, debe ser por eso que me vienen imagenes) les agradezco el compartir :D

    • Gracias Sergio. Muy feliz de que el efecto de los artículos sean esas meditaciones e imágenes. Seguimos compartiendo. Abrazo

  12. Alejandro, en pocas palabras, es como la respiracion. Feliz año ¡¡

    • Así es. Has iniciado 2014 sintético y preciso. Bueno saber de vos. Abrazo

  13. Gracias una vez más, Mr. Lodi. Como parte de este despliegue de revelaciones en el que el estudio de la Astrología nos sumerge, reviso un primer apunte con respecto a los errores en los que había incurrido en los primeros pasos; éste reza -inocente aunque honestamente- “Primer error: Transferir la experiencia personal al símbolo”. Como siempre, es un placer leerlo. Un fuerte abrazo.

    • Gracias Ezequiel. Un error siempre vigente, no sólo en los primeros pasos. Un placer saber que lee mis notas. Abrazo…

  14. si todos los Leo que llevo encima se dignan a dar paso a lo que ya se!…bueh!….feliz año nuevo Alejandro Lodi!!!….. seria como respirar…si, coincido.

    Un abrazo.

    pd. Siempre es clarificador y ordenador leerte.

    • Gracias Marta. Me hace bien que me lea. Felicidades. Abrazo…

  15. El alma propone el juego. El desafío es jugar. Hagámoslo entonces. Gracias por poner en palabras lo que se respira en el aire.
    Abrazo y excelente 2016, querido teacher!

    • Gracias querida Alejandra. Felicidades para vos y tu familia…

  16. me gusto volver a leerlo …tan impecablemente claro en tantas partes, cada vez algo nuevo se me devela … se me aclara, sin embargo también me surgen pausas que “cuestionan” – no para polemizar sino para reflexionarlas y comparto: este último párrafo … las dos dimensiones – corazón y alma “que habitamos” … será así? que las “habitamos” o podrá ser quizás que esas dimensiones “nos habitan” ? ?? me invita a meditar – gracias Alejandro

    • Gracias Patricia. Es probable que sea como usted dice y seamos “residencias transitorias” del misterio. Abrazo…

  17. gratitud infinita
    abrazo constelar

    ≪Now let us see what the conception of our divinity as a Sun-god in reality meant to the sages of old, and what it should mean to us. It meant that the divinity within us, our divine soul or Self, was itself the Sun-god, or solar deity. And what does this signify in concrete terms for us? Just this; that the god within us is constituted of the imperishable essence of solar light and energy! In short, we ourselves, in our higher nature, are solar gods…We are Sun-gods.≫ ∞ Alvin Boyd Kuhn

  18. Expectacular ..en artulo tan acsecible como trasformador y real …q linda herramienta


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