Posteado por: alejandrolodi | 21 noviembre, 2013

Respiración, habla y polaridad

Alejandro Lodi

(Noviembre 2013)

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Respirar es inevitable.

Respirar es una actividad que indica que estamos relacionados. Respirar nos muestra vinculados con el universo y disuelve la ilusión de la separatividad “adentro-afuera”. Nosotros respiramos, el universo respira. Respirar es natural. No tenemos que pensar en ello. Y ocurre aunque no lo deseemos. No podemos decidir no hacerlo (o sólo es posible oponiéndole una fuerza mecánica mayor a la de nuestros pulmones, acto que implicaría la muerte).

Y el ahogo es una patología del respirar.

Comunicar es inevitable.

Hablar es vincularse. Es una actividad que nos revela que somos con los otros, disolviendo la ilusión de la separatividad “adentro-afuera”. Nosotros nos vinculamos, el universo (un otro) se vincula. Necesitamos comunicar. Hablar es natural, en tanto expresamos lo que nos pasa. Nuestros gestos comunican. Expresamos y decimos aunque no lo deseemos. No es posible decidir no hacerlo (o sólo es posible aislándonos, repudiando toda vincularidad, sea con otros o con la naturaleza, lo cual implicaría la muerte).

Y gritar es un estado excitado del hablar.

La polaridad es inevitable.

Polaridad es dinámica vital. Es una actividad que nos revela que somos polos en relación, disolviendo la ilusión de la separatividad “adentro-afuera”. Sabemos del día porque existe la noche, de la vida porque existe la muerte, del amor porque existe el miedo. Somos polaridad. La polaridad es natural. Es una necesidad vital, un ejercicio de inclusión con el universo. No es posible decidir no vivir en polaridad (o sólo es posible cerrándose a un solo polo del pulso -por ejemplo, a una absoluta expansión o retracción- lo cual implicaría la muerte).

Y la polarización es una distorsión de la dinámica de polaridad.

Respiración, habla y polaridad revelan vinculo, encuentro y libre circulación. Ahogo, grito y polarización delatan miedo, desconfianza e intento de control. Ahogarse y quedarse sin aire. Gritar y quedarse sin voz. Polarizarse y quedarse sin otro. No se trata de que ahogar/gritar/polarizar sean actividades que deban evitarse porque “están mal”. Simplemente, el punto es observar y ser sensibles a percibir qué ocurre cuando nuestra respiración deriva en ahogo, el habla se convierte en grito, y la vivencia de la polaridad se tensa en polarización.

Reacción y respuesta

Toda acción está inscripta en el juego de la polaridad. Pretender salirse de la polaridad es un absurdo. Sería pretender días sin noches, luces sin sombras. Y esa es, justamente la pretensión de la polarización: que sólo exista un polo, manteniendo sometido y controlado al otro.

El anhelo de excluir un polo o de disolver el conflicto entre polos, ambas son expresiones distorsionadas de la dinámica de polaridad. Desconocer la polaridad (el imaginario de un mundo sin conflicto) o transformarla en polarización (la imposición absoluta de un polo) son distorsiones análogas de la dinámica polar.

Lo creativo no es anular la polaridad, sino aprender a vivir en ella. Lo amoroso no es cristalizarse en un polo, sino atreverse a incluir al otro.

El compromiso de creatividad tiene que ver con cómo responder a la dinámica de polaridad, con cómo participar de la circulación de diferencias polares. Y aquí también vale la evidencia de que la reacción (muchas veces confundida con espontaneidad) promueve expresiones ya conocidas, regresivas por reproducir el pasado.

Reaccionar es distinto a responder. Responder supone suspender la reacción automática. Responder requiere “respirar hasta diez”. Responder implica dar espacio a un contacto con el presente, libre del condicionamiento mecánico de la memoria y, por eso, capaz de incluir creatividad.

Las respuestas creativas son aquellas que permiten salirse de repeticiones y habilitar una nueva dimensión arquetípica. Las respuestas creativas resignan la pretensión de fijar la circulación en un polo desde el cual controlar el juego.

La conciencia de polaridad sabe que el movimiento de circulación entre polos no se detendrá nunca. La conciencia de polaridad no pretende lograr “la superación de la polaridad”. Asume la polaridad y se desafía a sí misma a responder de modos cada vez más incluyentes.

Conciencia de polaridad es distinto a conciencia polarizada.

La conciencia polarizada está fatalmente atrapada en la reacción. Es previsible, mecánica y, por eso, anula la posibilidad de emergencia creativa. La conciencia polarizada necesita separar y excluir. Se cierra sobre sí misma -identificada en forma absoluta con lo que cree el polo luminoso o verdadero- y excluye todo aquello que no la confirme. La conciencia polarizada se disocia del otro, divide, desconfía de la vincularidad. Por eso, sólo puede reaccionar desde el miedo, porque no tolera el riesgo de confiar en lo que está más allá de su control.

Inevitablemente, responder a lo creativo nos exige suspender la reacción polarizada. Y la disposición a tal suspensión no puede brotar de un imperativo de la voluntad, ni de la obediencia a una norma virtuosa, sino del agotamiento y consumación del excitante hechizo de replegarnos en la encantadora imagen que tenemos de nosotros mismos (la luz) y de repudiar todo aquello que no la confirme (la sombra). No es por mérito espiritual, ni comprensión intelectual, sino por la manifestación de un hastío existencial y una náusea vivencial ante el -hasta ahora- fascinante orgullo de afirmarse en la propia identidad rechazando al otro.

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Sospecha y vibración

La conciencia de polaridad no es un concepto, ni una idea. Es un estado de percepción, es una vibración. La conciencia de polaridad se percibe y no se entiende ni se explica.

En estado de polarización no escuchamos al otro. Evaluamos la comunicación del otro midiendo si confirma nuestro sistemas de creencias. Si lo que el otro comunica difiere de nuestra descripción de la realidad (interna o externa), sospechamos de él. La polarización es paranoia. Mientras que el estado perceptivo de la conciencia de polaridad propicia encuentro, la percepción polarizada -al estar generada en el miedo y la desconfianza- promueve fantasía persecutoria: “si no piensa (o siente) como nosotros, entonces debe pensar (o sentir) como el enemigo…”. Y en esa paranoia, llegado a extremos patológicos, se manipula la realidad a favor de confirmar la descripción del mundo afectivizada: “si no piensa (o siente) como nosotros, necesitamos que piense (o sienta) como el enemigo…”. No importa lo que el otro comunica, sino lo que necesito confirmar.

En el encantamiento de la conciencia polarizada, si lo que el otro muestra no coincide con nuestro relato, sentimos el deber de ser sagaces y demostrar que esas palabras encubren (y pretenden justificar) el relato del enemigo. La polarización genera una realidad autoinducida que recrea “lo que necesito creer…”. Cuando esa acción es inocente e inconsciente, es fabulación. Cuando es deliberada y consciente, es manipulación. Cuando la descripción de la realidad manipulada alcanza persuasión masiva, quedó montado el escenario de la proyección colectiva: se generan chivos expiatorios, se propician víctimas sacrificiales y se justifican caza de brujas… o brujos.

Posiciones dinámicas

Tomar posición es natural e inevitable. Tomar posición es, además, saludable, en tanto implica disponerse a la dinámica de polaridad. Tomar posición es mover una pieza para que empiece el juego, o el cuerpo para proponer una danza.

Para disolver la polarización no es necesario repudiar tomar posiciones. Disolver la polarización no implica negar la polaridad.

El hechizo de la polarización se conjura al darle flexibilidad a las posiciones adoptadas, considerándolas parte de un proceso dinámico y asumiendo, por lo tanto, su carácter circunstancial. La tensión de la polarización se desvanece adoptando posiciones sin aferrarnos a ellas, mostrándonos dispuestos a soltarlas allí cuando un súbito y contundente discernimiento consciente indique que ya no son necesarias porque está ocurriendo algo nuevo.

No es necesario polarizarse para tomar partido. Es posible adoptar posiciones sin estar polarizado.

La polarización es cristalizarse en posiciones absolutas, tomar partido de un modo excluyente. Es decir, se puede definir una postura (vincular, familiar, filosófica, política, astrológica, o lo que sea) sin fijarla en formatos rígidos, sin ahogarse y sin levantar la voz. Se puede adoptar una postura específica sin excluir a otros y sin negarnos a percibir lo que ocurre en el presente. Tener una mirada acerca de la realidad no significa que se haya elegido “la mejor” por oposición “a otras peores”.

Tomar posición es, simplemente, dar cuenta de lo que se percibe. La propia mirada no necesita demostrar ser la más sabia, la más bondadosa ni la más justa. Se tiene una mirada porque ésta se impone a nuestra conciencia a partir de lo que nuestra sensibilidad (cuerpo-mente-sentimiento) es capaz de registrar. Si nuestra sensibilidad se expande o se repliega, entonces nuestra mirada o posición sobre las cosas del mundo se modificará en relación a esa expansión o a ese repliegue.

Las posiciones fijas y cerradas congestionan la fluidez de esa dinámica de la percepción. Las posiciones cristalizadas obligan a que lo percibido se ajuste a un diseño preformateado (por bienintencionadas normativas religiosas o ideológicas, espirituales o filosóficas) de lo que debe ser la realidad. Las posiciones fijas reprimen la emergencia creativa: ponen en vereda, cortan la respiración, paran a gritos…

Las posiciones fijas cristalizan la espontaneidad perceptiva en preceptos dogmáticos. “Aliados”, “enemigos” y “neutrales” son posiciones en la lógica de la guerra. La visión bélica de la vida es la sustancia en la que se constituye la polarización. En la lógica de la guerra no puede haber relación, sino el triunfo de un polo y la derrota del otro. La polarización resulta inherente a la guerra y testimonio de indiferencia por el otro. Antes que registrado, el otro debe ser excluido.  Y la guerra es vacío de amor. La dinámica de polaridad, en cambio, no necesita traducir las relaciones en términos de aliados-enemigos-neutrales. No necesita ni puede hacerlo. ¿Por qué? Porque la dinámica de la polaridad implica ver ambos polos en vínculo y, por lo tanto, no puede ejercer la indiferencia.

La conciencia de polaridad obliga a expandir la visión, a ver más, no menos. Es sentir ambos polos y apreciarlos como partes de un proceso, como momentos de un movimiento, como posiciones en relación. Es ver ambos polos ligados, no separados, y desistir de la excitación por identificarse con uno de ellos de un modo absoluto. Es ser sensible a la información de la totalidad del proceso, no a la perspectiva de un solo polo.

La dinámica de polaridad es incluyente y, en ese sentido, sin espacio para indiferencias. Es una percepción que vincula y que, por lo tanto, disuelve la representación de “aliados”, “enemigos” y “neutrales”.

¿Qué se gesta en una vincularidad humana sin indiferencias, sin neutralidades, sin aliados, sin enemigos? ¿Qué percepción de la realidad se abre cuando cede el ahogo, el grito y la polarización?

Y como en la pampa no andamos con chiquitas, ahí está “el cepo de la amistad” [1]: una terapia gaucha para resolver polarizaciones…

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Sí, es cierto. La intención es buena. Pero acaso extrema. Quizá se les fue la mano. …

[1] “Cepo de la amistad” San Luis, Argentina – 1890. “…Cuando dos individuos habían tenido una divergencia, una riña o una disputa no demasiado importante en cuanto la ley, se los ponía cruzados en este cepo, uno hacia el norte, otro hacia el sur, mirándose y no se los liberaba mientras no se ponían de acuerdo. De ahí el nombre: cepo de la amistad…” (Museo Rocsen, Nono Traslasierra, Córdoba, Argentina). Fotografías: Fiona Mettini http://www.fionamettini.com

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Responses

  1. como siempre, un placer leerte….muchas, muchas gracias

    • Cecilia, las muchas, muchas gracias son mías. Abrazo…

  2. Hola Alejandro! Un placer recibir tus escritos. Yo pregunto…, cuando decís: “Y la disposición a tal suspensión no puede brotar de un imperativo de la voluntad, ni de la obediencia a una norma virtuosa, sino del agotamiento y consumación del excitante hechizo de replegarnos en la encantadora imagen que tenemos de nosotros mismos (la luz) y de repudiar todo aquello que no la confirme (la sombra). No es por mérito espiritual, ni comprensión intelectual, sino por la manifestación de un hastío existencial y una náusea vivencial ante el -hasta ahora- fascinante orgullo de afirmarse en la propia identidad rechazando al otro.”
    Qué quiere decir? Que : “me cansé, me podrí de ser como soy y quiero cambiar?”
    En cuanto al tema respiratorio…, si solamente respiráramos bien…, muuuchas cosas se nos arreglarían casi sin esfuerzo! Fluiríamos y nos moveríamos mejor como decís vos entre los opuestos.
    Un beso!

    • Gracias Mónica. Percibiste muy bien lo que intenté comunicar: podrido no en el sentido de “cansado”, sino de que comienza a provocar rechazo (¿repugnancia? ¿vergüenza?) lo que que “hasta reciencito” generaba orgullo. Seguimos compartiendo. Abrazo

  3. Gracias, Ale. Como siempre, revelador .Además, como diría mi abuela…” mas clarito, echale agua”..

  4. Gracias, Ale, siempre sensible e inteligente, te mando un abrazo.
    Estrella Levy

    • Gracias Estrella. Qué bueno saber de vos. Abrazo

  5. Alejandro, siempre tus artículos son una invitación a parar la pelota, levantar la cabeza y poner pausa. Gracias por compartirlos.
    Un abrazo. Liliana.

    • Liliana, gracias por tu futbolera apreciación. Me hacés sentir una especie de “Antonio Ubaldo Rattín de la astrología”. Abrazo.

  6. bellísimo!

  7. SIENTO QUE “SON MUY SALUDABLES” TUS REFLEXIONES. MUCHAS GRACIAS

  8. qué lindo texto Ale… abrazo!

  9. Gracias Ale, por una exposición tan clara, fascinante y profunda. Da mayor luz al camino por donde vamos andando. Abrazo de oso y namasté amigo mío

  10. Desde esta realidad, magnífico la claridad de sus palabras.

    Pero, cansada de tantas palabras como: polarizaciones y sus ejemplos: luces-sombras, días-noches, respiración-ahogo, comunicación-grito, reacción- elección, me permito divagar en voz escrita y como tal no espero respuesta ni comprensión.

    A veces, siento que, al trabajar todas nuestras polarizaciones internas,( como en este caso), no es más que una enorme distracción que nos hace perder tiempo, olvidar, porque al acercarlas descubro que el punto medio que yo creo que las acerca, no es más que un programa, una matrix que me distrae y me sigue haciendo creer que juntar las dos polaridades es un tema existencial, de creatividad, de mejor humano o espiritual.

    Y si me permito salir de esta distracción, aunque sea en mis fantasías más disparatadas , puedo auto referenciarme realmente fuera del programa. Este programa que me hace pasar tantas vidas en un círculo sin fin, creyendo que cada vez soy más espiritual porque: acerco más las polaridades?
    Si mi auto referencia sale de este espacio y de este tiempo, y realmente percibo mi verdadero eje, mi VERDADERA CONEXIÓN, sin ninguna expectativa, sin tratar de acercar o alejar polaridades, tal vez no sea la respuesta a tu pregunta?
    ¿Qué se gesta en una vincularidad humana sin indiferencias, sin neutralidades, sin aliados, sin enemigos? ¿Qué percepción de la realidad se abre cuando cede el ahogo, el grito y la polarización?
    Porque salir siempre de vincularidades humanas?, si somos mucho más que humanos transitando estas experiencias. Conectarnos al Propósito que nos antecede, sería mi respuesta. Nuevos paradigmas, nuevas respuestas. Y las preguntas se acallan, porque donde estoy todo ya fue contestado.
    Besos

    • Gracias Dolores. Comparto el agotamiento. Sólo te recuerdo que el artículo no propone ningún punto medio, ni salirse de ningún lugar, ni lograr nada. Simplemente observar muestras reacciones y respuestas, y ser sensibles a “ese propósito que nos antecede”… Abrazo

  11. Hola Dolores, no te conozco, o sí, no sé.
    Tal vez “algo” en mí resonó al leer tu comentario…creo que aunar polaridades es algo sencillo, es “Pensar con el Corazón y Amar con la Mente”…y cuando eso fluye podemos pararnos en cualquiera de los polos sin siquiera plantearnos en cual estamos parados.
    Un abrazo para vos, y otro para Alejandro que me ayudó a remover lo estancado.
    silvia

  12. Como siempre, tus articulos son nutricios y esclarecedores. Un placer com partir tu lucidez y profundidad. Fuerte abrazo !

  13. Hola Alejandro! me gustó tu articulo, pero me cuesta entender un poco sin un ejemplo,,,esto aplica a las relaciones humanas? especialmente de pareja?

    • Gracias Isabel. Aplica a relaciones humanas, especialmente de pareja. Para un ejemplo propongo atender qué ocurre la próxima vez que gritemos o nos griten. Seguimos compartiendo. Abrazo.

  14. Gracias. Amor.

  15. Muchas gracias,Alejandro tus palabras alimentan mi crecimiento y el de todos los que las leen!!!!

  16. Genial Alejandro! muy oportuno para estos tiempos! Gracias!

  17. Reblogueó esto en AMPARO DOMIANy comentado:
    Respirar, respirar, respirar

  18. Me encantó el articulo, sobre todo para entender las epocas que estamos viviendo y encontrarle otra perséctiva para salir del laberinto, externo e interno…Sin duda si lo vuelvo a leer seguire sacandole el jugo…Alguna vez pude verlo asi, auque sea por unos instantes desde el trabajo interno con mis caracterisiticas astrologicas de libra en la personalidad , para descubrir la verdadera esencia LIBRIANA…Encontrando el lugar en el fiel de la balanza. Gracias por tan claro articulo, lo difundiré para todo aquel que tambien este buscando nuevos modos de entender…. la cosa…( y me encanto lo del cepo !! Si lo habre aplicado en la escuela con los chicos cuando se peleaban !!! Y todo un exito !jajaja! )

    • Gracias Laura. Y sí, el “cepo de la amistad” merece estar entre los grandes inventos argentinos. Abrazo…

  19. Hola Alejandro,
    Hace poquito te descubri en un video de youtube y desde entonces te vengo siguiendo, me encanta tu manera de explicar la astrologia y tus articulos son excelentes, no se si sera mucho abuso de mi parte la sugerencia de que quizas podrias incluir algunos ejemplos en tus articulos…
    Muchisimas gracias.
    Saludos de una con Luna en capricornio, saturno casa 12 y en este momento Urano en transito haciendo oposicion a mi Urano natal.

    • Gracias Maru. Tomo nota de su sugerencia. Saludos de otra Luna en Capricornio con Saturno en XII (aunque ya lejos de los 42). Abrazo…

  20. Me impresiona la creatividad que tienes al hablar de un tema que puede ser cerrado en pocos parrafos y vos le vas dando giros en espiral que no dejan de enriquecer las ideas y plantearlas desde multiples perspectivas. Con la Astrología me pasa que cuando das un ejemplo pierde su encanto, creo que es una de tus cualidades.

    • Muy agradecido José Henrique. Un placer compartir. Abrazo…

  21. al igual que un día de sofocante calor… uno se detiene al remanso de una frondosa sombra…
    así me detengo a refrescarme en tu frondosa acuarela de disecciones de nuestro estado de pensamiento actual…
    hasta me he atrevido a bambolearme en un columpio de releerte…

    me surge una duda: son polos la conciencia de polaridad y la conciencia polarizada?
    gracias

    • Gracias Xuan. Qué buena pregunta. Me sumo a la duda surgida. Tiendo a creer que si la conciencia de polaridad se polariza con la conciencia polarizada es porque dejó de ser conciencia de polaridad. Abrazo…

  22. En estos días sus textos referidos a la polarización y la polaridad me han servido de mucho para comprender mis propios pensamientos y elaboraciones. Gracias, Alejandro…


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