Posteado por: alejandrolodi | 18 mayo, 2014

“Reconocernos en el Cosmos” – Charla en DRAGMA (Segunda parte)

Alejandro Lodi

(mayo 2014)

Segunda parte del artículo que reproduce la charla realizada en ESPACIO DRAGMA (dirigido por Alejandra Pistorio) el jueves 24 abril 2014, en Buenos Aires. Gracias a la astróloga Paula Gluzman por el trabajo de transcripción.

image

Soltar el hechizo de que somos individuos autónomos, independientes y separados del resto de la corriente general de la vida es todavía una epopeya espiritual para nosotros. Tiene que ponerse muy complicada nuestra vida para que lo aceptemos; y ni siquiera a veces eso es suficiente. El yo cree que podría controlar la circulación de la vida, ajustar la voluntad de los demás y del destino a sus deseos particulares.

Por eso, confiar en aquello que no puedo controlar, asumir que somos funcionales a un sistema que nos excede, es una percepción que brota de la caída de aquel supuesto de control personal. Es entregarse a los propósitos de la vida. Es reconocer y aceptar que los propósitos del alma se valen de nuestra experiencia personal y no hay la menor chance de que sea posible lo contrario, de que nuestra personalidad logre valerse de los propósitos de la vida.

.

El encanto (y la pesadilla) del control

En este nudo del viaje de la conciencia (que llamamos “Escorpio”) surge el tema de las pulsiones y el poder. Habitualmente asociamos poder con “control” y “retención”. Pero, si poder se convierte en “control” y “retención”, entonces fatalmente será colapso, porque no hay ninguna manera de controlar el pulso de la corriente de la vida exitosamente por siempre. Que una forma particular intente contener la potencia de la vida, que un individuo pretenda controlar su mundo vincular, es algo que -aunque logre  tener éxito en el corto plazo- tiene un destino ya inscripto en el tiempo: el estallido, el colapso, el derrumbe… Concentrar poder en un único y exclusivo lugar atrae rayos. Toda “torre gemela” atrae aviones tomados por “terroristas”. Este es un contenido del inconsciente humano respresentado en imágenes simbólicas como, por ejemplo, el «Arcano 16 – La Torre» del tarot: una construcción de apariencia sólida que es destruida por un rayo y desde la cual caen al vacío -nada menos- el Papa y el Emperador.

image

Toda forma humana que intenta concentrar la circulación del poder tiene ya implícito su colapso. Toda retención de la libre corriente de la vida genera toxicidad. Toda apropiación provoca congestión y dolor. Toda frontera crea frentes de batalla. De hecho, Escorpio nos recuerda a la muerte. Si somos conscientes de que vamos a morir, pierde sentido querer concentrar todo en la voluntad personal (que es operada en este cuerpo que va a morir). Mi cuerpo me dice que la vitalidad que lo anima está circulando. Sin embargo, el pasaje de percibir poder como circulación antes de “poder como control y retención” todavía requiere coraje espiritual. Es necesario animarse y atreverse a un alto desafío para la conciencia: estar dispuestos a renunciar al encanto de sentirnos individuos autónomos, independientes y separados de los demás. Somos personalidades sensibles a hechizos de control exclusivo del poder.

Cuando le consulto al astrólogo cómo puedo hacer para evitar el próximo tránsito de Saturno al Sol  (porque Saturno es “maléfico” y el Sol “soy yo”), en verdad, estoy queriendo controlar la corriente de la vida. Y quiero controlarla “con las mejores intenciones”. Pero, ¿cuál es la fuente del deseo de control? El miedo. Nada nuevo: el origen del anhelo de control es el miedo. El miedo es constitutivo al yo, el miedo es la sustancia misma de esa imagen que tenemos de nosotros mismos y que pretendemos confirmar, conservar y llevarla al éxito en el mundo. Esto no está ni bien ni mal. Pero, aceptemos que miedo es inversamente proporcional amor. Si definimos que amor es inclusión y confianza, entonces miedo es repliegue sobre sí mismo y recelo de los demás.

Sé que esto no es nada nuevo, pero es bueno recordarlo. En la experiencia de ser individuos separados hay un miedo de base que es la fuente de todas estas situaciones que estamos hablando. Un miedo a entregarme a aquello que no puedo controlar, a confiar en aquello que escapa a mi voluntad.

Por cierto, nada coopera demasiado para que deje de ser así. Venimos de una tradición donde la imagen de lo divino, la representación de la totalidad, configura un Dios que es “masculino” y “padre”,  un dios-padre que sabe lo que tenemos que hacer y qué mandatos debemos cumplir. Esa imagen ya genera toda una distorsión respecto a lo que es la corriente amorosa del universo, porque el amor de ese Dios es un amor un tanto ambivalente y desconcertante: te pide que estés dispuesto a matar a tu hijo y después -como es bueno- te detiene en el momento justo en que ibas a consumar el sacrificio. Un dios-padre y único es una imagen del amor universal ligada al deber, a la ley y a la autoridad masculina. Imaginemos la distancia que existiría, por ejemplo, con una imagen de la totalidad compuesta, no por “un dios solo y masculino”, sino por “una pareja de dioses” (en lo posible masculino y femenino, y -mejor aún- copulando). En Oriente existen este tipo de representaciones de lo divino: una imagen de la totalidad ligada al amor, a polos diferenciados que se aman, y que sugiere que toda la vida que podemos contemplar en el universo es fruto de este profundo encuentro amoroso. En esa imagen, la creación, antes que un acto magnifico de un sujeto único, masculino y padre, queda asociada al fruto de una cópula sexual. Creo que tiene más ventajas esta segunda forma de representar que la primera… (risas). Y ni qué hablar del peso de ese dios-padre si, además, es “la luz”, porque ¿qué queda para lo femenino ?: “la oscuridad”.

Por eso, cuando nos disponemos a formarnos en constelaciones familiares o en astrología tomemos en cuenta que nos estamos “metiendo en problemas”, porque habrá un mundo en el cual ya no podremos habitar. Y no es una cuestión de ideas, conceptos u opiniones. Sé que esto es “políticamente incorrecto” pero creo que es necesario decirlo: no se trata de un debate intelectual en el que se comparten las opiniones coincidentes o, con diplomacia, se toleran las divergentes. Explorar en astrología -y estoy seguro que también en constelaciones familiares- es un tema que involucra y compromete la sensibilidad y la percepción. El entrenamiento de la astrología implica una alteración de la percepción. En ese sentido, la astrología no es conocimiento. Por supuesto, tiene una filosofía, tiene un conocimiento y tiene técnicas; pero la clave está en que, profundizando en ella, la astrología habrá de alterar mi descripción habitual de la realidad, incluyendo aquello “que yo creo que soy”. El entrenamiento en la astrología va a transformar la imagen de lo que creemos ser. No va a resultar un conocimiento que se sume nuestro bagaje de saber, ni va a hacernos mejores personas, sino que va a transformar a esa persona que creemos ser y que quiere mejorar. Lo relevante no es que la personalidad mejore, sino que se transforme.

image

Nuevamente, recordemos el tema del coraje, ¿Por qué coraje?  Siendo un principiante o un experto en la exploración de estas disciplinas, siempre vamos a resistir la información que nos brindan. Siempre vamos, en principio, a sentirnos amenazados por cualquier información que provenga de un estado expandido de conciencia. Y resistimos esa información por supervivencia, porque toda forma tiende a permanecer en su mismo estado. Tendemos a conservar la forma que habitamos y con la que estamos identificados. Esto es absolutamente legítimo. Sin embargo, al mismo tiempo, no podemos evitar transformarnos. En algún momento se hará evidente que esa forma -conocida y segura- resulta insuficiente e incapaz de contener la nueva información que ingresó en el sistema. No es que hay que transformarse porque lo dictamine una autoridad, ni que nuestra percepción de la realidad se vea alterada porque obra de una voluntad externa que ha influido en nosotros, sino que se habilita el contacto con una información que no puede entrar en los bordes de “lo que yo creo que soy” y “lo que yo creo que es la realidad”.

.

Las percepciones y las ideas

Aquí se abre el tema de la dinámica entre percepciones e ideas. Tenemos muy valoradas las ideas y tendemos a someter aquello que percibimos a lo que creemos. Siempre me llama la atención que se considere “coherente” a alguien que conserva las mismas ideas durante 35 ó 40 años. Por cierto, puede ser que esa permanencia sea testimonio de la solidez de sus ideas, pero uno se ve tentado a preguntar: ¿no te paso nada en la vida…? (risas). No por hacer una apología de la duda, sino porque parece mucho más natural que un sistema o complejo de ideas sirva como cause de un cierto estado de sensibilidad perceptiva durante un tiempo hasta que, en algún momento, comience a mostrarse insuficiente e ineficaz para lo que nuevas olas de sensibilidad perceptiva empiecen a registrar de la realidad.

Puede parecer una mirada optimista, pero creo que esta dinámica entre sensibilidad perceptiva e ideas siempre tiende a favor de dar cuenta de mayor complejidad y, por lo tanto, creatividad. La conciencia es sensibilizada a percibir una información que desborda la construcción de ideas (otra torre) en la cual nos habíamos sentido firmes. En algún momento del viaje de la conciencia, somos sensibles a una información que no podemos organizar dentro de los límites en los que encontrábamos coherencia. Esa percepción desbordante y desorganizante nos obliga a incluir mayor nivel de complejidad, y esto implica una crisis de nuestro sistema de creencias (religiosas, filosóficas, políticas o lo que fuera). No es un tema de “ideas vs. percepción” (lo cual sería una polarización: los “perceptivos” vs. los “ideológicos”), sino ver la dinámica de polaridad entre ideas y percepción: la sensibilidad perceptiva necesita encontrar un encuadre en ideas que, en algún momento del viaje de la conciencia, resultarán insuficientes para contener lo que una nueva ola de sensibilidad ha comenzado a percibir.

Esta dinámica entre ideas y sensibilidad resulta muy poco evidente en nuestro funcionamiento cotidiano, en esa dimensión de la realidad que hemos llamado “exotérica”. Tenemos muy valorado el mundo de las ideas, disociado de la sensibilidad perceptiva. Asociamos nuestras ideas, valores, y creencias a un ejercicio racional, a una elaboración intelectual. Confundimos “lo que percibo” con “lo que pienso”.

En verdad, las ideas están asociadas a estados de sensibilidad perceptiva. Nadie puede demostrarle racionalmente a otro un estado perceptivo. Nadie puede compartir una percepción a la que el otro no sea sensible. Intentar demostrar una determinada percepción es como explicar lo que sentí con una película o con una sinfonía…  ¡Plomazo total! (risas). Alguien que te cuenta una película te aburre, quiere transmitir lo que le despertó esa película o esa sinfonía, pero no puede siquiera aproximarse a esa sensación. Sólo participando de esa experiencia perceptiva -viendo esa película o escuchando esa sinfonía- se puede tener la vivencia y compartirla. Y tampoco es seguro, porque, aún teniendo la misma vivencia, las diferentes sensibilidades generan diferentes percepciones.

Es muy interesante aplicar esto a uno mismo. Seguramente, habrán tenido la experiencia de volver a ver una película luego de 20 años y percibir algo completamente distinto a lo que habíamos registrado entonces: nos conmueve ahora algo que entonces nos había aburrido, o viceversa. La película es la misma. Es evidente que es la sensibilidad perceptiva la que se ha alterado y ahora es capaz de registrar lo que antes no estaba a su alcance, o ha dejado de responder a una cualidad vibratoria a la que antes era sensible.

image

 

Preguntas finales

Bueno, ¿alguien quiere hacer algún comentario sobre que hemos desarrollado hasta aquí?

Con respecto a lo que recién estabas comentando acerca de la percepción, ¿se puede astrológicamente ver en una carta natal el estado de conciencia de una persona? ¿Es posible que la persona no expanda la sensibilidad de su percepción porque su carta no se lo permite?

No tanto porque su carta que no se lo permita…

¿No aparece en la carta el estado de evolución de una persona?

Siendo coherentes con lo que acabamos de decir, la carta natal es una estructura que está en constante revelación, atravesando climas que estimularán determinadas potencialidades. Por ejemplo, ante un clima de muchísima sensibilidad es posible que se revele la conciencia de ser vegetariano. Por supuesto, alguien puede adoptar una dieta vegetariana por adherir devocionalmente a un gurú oriental, a la ley del Karma, es decir, por una decisión consciente y voluntaria, argumentada con sólidas explicaciones. Pero, también puede ocurrir que, sin adoptar una posición filosófica, religiosa o ideológica, aún siendo un chacarero bonaerense (risas), en cierto momento de su vida pueda sorprenderlo una experiencia de empatía inédita y sentir lo que siente ese otro ser, puede abrirse la compasión por el sufrimiento del ternerito que está subiendo al camión de hacienda. Y es posible que, sin argumentos ideológicos ni adhesión a gurú alguno, sino por puro impacto sensible, ya no pueda comer carne. Los astrólogos diríamos que es muy probable que el chacarero haya tenido un tránsito a Neptuno en esa época de su vida… (risas). No es una decisión consciente, sino una respuesta sensible que se impone a su conciencia. Ese clima -ese tránsito de Neptuno- también “está” en su carta natal. No hay carta natal que no incluya a Neptuno y sus tránsitos. Ese clima propició una determinada vibración en su campo de percepción y su conciencia ha sido sensible a ella. Eso produce que comience a registrar algo que hasta ahora no era capaz de percibir; por ejemplo, que comience a registrar crueldad donde antes no la percibía.

Lo que quiero subrayar es que, si mi vegetarianismo fue adoptado por ideología o disciplina religiosa, entonces perfectamente podré encontrar nuevas ideas que justifiquen retornar al viejo hábito. En cambio, si ese cambio de conducta se produjo por una alteración de la percepción y esa expansión de sensibilidad es orgánicamente incorporada, no hay vuelta atrás, no puedo volver al estado previo (o, al menos, no sin riesgo patológico).

Es sentir la vibración. Es una información que llega al cuerpo…

Creo que es una información sensible antes que racional. Es un orden de correspondencias: si lo emocional no acompaña al nivel intelectual que capta esa información, si mis emociones siguen siendo indiferentes al dolor del animal, entonces es probable que la decisión de no comer carne se sostenga sólo un tiempo.

image

La alteración de estas conductas no es un logro de la voluntad, ni un entendimiento racional, sino que se produce por agotamiento de un cierto modo de organizar la percepción. Esa modalidad perceptiva tiene una correspondencia entre lo sensible y lo químico, entre lo emocional y  lo racional. Si no se agota ese modo de percepción, aunque lo reprima (por ideología filosófica o religiosa) volverá -seguramente con más fuerza- a dominar mis respuestas a la experiencia.

De acuerdo con el principio de correspondencia  (“como es arriba, es abajo”), el caos sería una ilusión, porque si arriba esta ordenado abajo tiene que estar ordenado…

Por principio de polaridad (“todo es doble, todo tiene su par de opuestos”), caos y orden son dos polos de una relación. ¿Qué significa esto? Todo es caótico y ordenado todo el tiempo. Todo está caotizándose y ordenándose al mismo tiempo. Lo ordenado comienza a desordenarse y lo desordenado encuentra un orden.

Tenemos una percepción distorsionada del principio de polaridad: tendemos a dividirlo en polos antagónicos en lucha excluyente. Pero cuando vemos la relación entre polos, el lazo que une a los bandos en pugna, entonces se hace cada vez más difícil sostener que son “cosas separadas”. Por supuesto, ver el vínculo entre polos no implica dejar de percibir que son cosas diferenciadas; pero no tienen la menor posibilidad de separarse. Polos diferenciados en vínculo, extremos que están fatalmente condenados a vincularse. Trasladado a lo psicológico, esto tiene que ver con el tema de «la dinámica luz y sombra».

La dinámica luz y sombra nos es muy útil para acompañar el desarrollo de la conciencia. Y aquí también hay un fallido en el que vale la pena reparar. Como para todos la luz es “buena” y la sombra es “mala”, entendemos que el juego luz y sombra se trata de “atacar la sombra y traerla a la luz”, hasta convertirnos en algún momento en una “gran bola de luz” que ocupe el universo, que debe ser lo que todos entendemos por estar “iluminados”… (risas).

En verdad, la dinámica luz y sombra sugiere que la luz se corresponde con la sombra; más específicamente, “esa” luz (la imagen que tenemos de nosotros mismos) tiene “esa” sombra (nuestras partes negadas, reprimidas y proyectadas en los demás). De modo que, si la conciencia -movilizada por el dolor que produce en su vida- reconoce la sombra, al mismo tiempo tiene que inevitablemente  cuestionar la luz. La luz no es autónoma y separada de la sombra, y viceversa. Por supuesto, yo puedo creer que sé quién soy y que, gracias a lo que trabajé en terapia o en consulta  astrológica, he logrado controlar mis partes oscuras y logré mejorar. Pero, es muy probable que llegue el momento en que alguna situación de mi vida reproduzca esa sombra que había creído dominar y me dé cuenta que me estafaron con la terapia o con la astrología… (risas).

Hacer contacto con la sombra lleva a cuestionar la imagen que tengo de mí, a comprobar -no sin dolor- que yo no soy realmente el que creo que soy. Precisamente, esa sombra se ha generado porque yo creo ser quien soy. No hay posibilidad de “incorporar sombra”, sólo de disolverla. La sombra se disuelve mágicamente cuando yo hago consciente su vínculo con la luz. Y esto no implica un caos despersonalizante, porque cuando ya no pueda sostener esa imagen luminosa de mí, surgirá otra imagen de mí que, por supuesto, generará otra sombra, que se disolverá al verla asociada a la luz, de lo cual surgirá otra imagen luminosa de mí, etc., etc., etc. Esa es la inagotable dinámica luz y sombra del desarrollo de la conciencia.

Al respecto, Ken Wilber dice que, a medida que se va “ascendiendo” en la escala de iluminación,  los desafíos psicológicos son más severos. Dice algo así como que el desequilibrio psíquico puede ser más duro a mayor expansión de conciencia. En verdad, es lógico. A mayor luz, la sombra ya no será “la suegra” sino, por ejemplo, “la tradición religiosa de Occidente”. Y si ya es complicado trabajar “la suegra” como sombra, ni les digo “la tradición religiosa de Occidente”… (risas).

(Fin)

Anuncios

Responses

  1. excelente como siempre gracias por compartir

  2. Me encantó , gracias Alejandro
    Un abrazo

  3. I
    Muy interesante el planteo. Me dio un ataque de ternura el “chacarero vegetariano”. En cualquier momento Clarín Agrario prohíbe los tránsitos de Neptuno:))))) Un abrazo.

    • Gracias Silvia. ¿Te imaginás al hombre de campo tirando tofu al asador? Eso sí que sería refundar la patria. Abrazo…

  4. Muy interesante la charla, y muy clara! Creo que se me impone leerla nuevamente. Gracias. Mariana

  5. Me encantó, tenes el talento de trasmitir la esencia, el corazón de la astrología con palabras tan amorosas, tan cotidianas…sin dejar, por ello, de crear consciencia. un abrazo. Liliana.

  6. Gracias Ale…me encanto el.ejemplo.del chacarero…es real..sera que dar cuenta de nuestras percepciones y actualizar nuestros sistemas de creencias nos acerquen mas y mas eso que vamos.siendo..en conciencia..expandida y en constante transformacion…..necesaria mente….ceder mente para ser cuerpo Alma.sensible..
    Abrazooo

  7. Me encantó Alejandro , gracias por compartir !!!!!!!

  8. muy buena la charla ,incluir la sombra menudo trabajo gracias ale

    • Gracias Cristina. Es un trabajo que no te da opciones. Abrazo…

  9. gratitud!!! Alejandro
    arcano+constelar+obsinauta abrazo


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: