Posteado por: alejandrolodi | 12 julio, 2014

Diálogos: Acerca de vincularidades irradiantes

Eugenio Carutti – Alejandro Lodi

(Junio 2014)

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Buenos Aires, febrero de 2014

 

Alejandro Lodi.: Quiero proponerte meditar acerca del retiro. De la dificultad del retiro para aquellos que han representado el arquetipo leonino de jugar fuerte una individualidad que ha sido reconocida por los demás. Algo que se ve muy claro, por ejemplo, en los líderes, en los héroes deportivos y en los actores.

Y pensaba en destinos como el de Philip Seymour Hoffman: la vulnerabilidad y la angustia en lo profundo del alma en el mismo momento que lograste alcanzar el máximo reconocimiento colectivo. El anhelo de ser reconocido como especial, diferente, importante y exclusivo, y el sentirse atrapado en esa imagen. Quizás allí adquiera sentido el por qué del retiro. No como un instructivo de cómo deben hacerse las cosas, sino como un agotamiento natural de la experiencia de encarnar el arquetipo heroico. Sin embargo, lo colectivo no tolera el retiro. El encanto que el héroe produce en los demás lo obliga a quedarse allí. El colectivo tolera que el héroe se inmole o autodestruya, pero no que renuncie o se retire. La experiencia del retiro parece incluir la evidencia de que no puede ser comunicado.

Eugenio Carutti.: El arquetipo heroico se alimenta de lo colectivo y sólo los individuos que van más allá de la tribu pueden hacer el viaje. Porque la tribu se queda siempre en el mismo lugar. Entonces, ¿cómo aprende lo colectivo a deshechizar el héroe? Porque mientras lo colectivo no deshechice el héroe, siempre lo va a desear, porque cree que la salida es por ahí. Justamente, el don nadie de la tribu dice “voy a salir de la tribu tomando el camino del héroe…”. El colectivo genera el camino del héroe y el don nadie se queda atascado ahí. Luego el colectivo lo adora y, al adorarlo, lo captura.

Es decir, el arquetipo del héroe tiene que convertirse en el arquetipo del ermitaño para desaparecer. Ese arquetipo leonino tiene que convertirse en ese virginiano que, para el colectivo, no se ve nunca más.

AL.: Por cierto, el colectivo también va a llenar de supuestos ese retiro.

EC.: Claro, porque ¿cómo hace el colectivo para valorar a aquel o aquella del que no se supo nada más? En verdad, el que se retira lo hace porque simplemente cumplió una función. El colectivo no puede ver funciones. No puede ver que, por ejemplo, la función que está cumpliendo un actor de Hollywood es de un costo psíquico enorme.

 

Héroes funcionales,  no protagónicos

La conciencia colectiva está muy lejos de pensar en términos de funciones y no en términos de protagonismos. Hasta tanto el cuerpo crea que está zafando, el cuerpo es protagónico. Y en verdad está cumpliendo una función, sea la que sea. En el inconsciente colectivo no existe una dignificación de la función. Y tu función puede ser “ser Jesucristo”. “Ser Jesucristo” como función, no como protagonismo.

AL.: Pensaba en esa variable creativa que propone Scorsese en “La última tentación de Cristo”. Cristo alucina la posibilidad de retirarse en lugar de entregarse en sacrificio. Finalmente parece convencerse de que resulta imposible. Parece que no hubiera alternativa. No hay posibilidad de comunicar la falibilidad, la mera funcionalidad de aquello que representás. Y si lo hago eso va a generar otra forma de sacrificio: te linchan los seguidores…

EC.: Esa es una linda exploración: ¿cuándo el colectivo terminará de pedir héroes?

AL.: Porque si el colectivo sigue pidiendo héroes, ¿qué clase de Era de Acuario empezamos a ensayar?

EC.: Bueno, muy posiblemente la Era de Acuario esté maximizando los arquetipos leoninos para que todo esto se vea.

AL.: Los héroes leoninos como chivos expiatorios de esta carga del inconsciente colectivo.

EC.: Para poder ver al héroe como una función macabra. El héroe como una función macabra de la red, como una fase incipiente de lo reticular que le adjudica esa función.

AL.: Y, por lo tanto, ver que lo genuino, lo verdadero y lo auténtico es otra cosa distinta al heroísmo.

EC.: Distinta al heroísmo entendido como la mera obtención de reconocimiento. Cuanto más reconocimiento se produce, más confusión se produce. En realidad, los grandes seres humanos son los que salvan a decenas de personas de un incendio y cuando los buscan para reconocerlo responden: “No es nada especial, es natural. No tengo nada que decir. ¿Usted no hubiera hecho lo mismo..?”. Dice eso y se retira. No entra en diálogo con esa parte que lo quiere convertir en héroe. Porque sino no puede hacer lo que tiene que hacer.

El retiro es interesante como figura, pero todavía es el camino de aquel “que se convierte en héroe y luego se retira”. Tiene que haber otro camino, menos visible aún.

AL.: Pero no puede ser tan invisible, porque sino el colectivo no puede hacer experiencia.

EC.: Tiene que ser poco visible, pero no invisible. Tiene que tener la visibilidad necesaria como para poner en evidencia que es muy natural algo que para el colectivo no es nada natural. Hacerse visible para que esa cualidad heroica sin protagonismo vaya resultando natural.

AL.: Porque si no es natural, la expresión heroica sin protagonismo se convierte en excepcional.

EC.: Exacto. Acuario sería poder des-excepcionalizar el no protagonismo. En ese sentido, me parece que necesitamos un par de ciclos cósmicos más… (risas).

AL.: Unos 50.000 años… (risas).

EC.: Y sí, no nos hagamos ilusiones. Venimos de un Cáncer-Leo tan “bajito” que a lo que podemos aspirar es a un Acuario medio despersonalizado.

AL.: Estamos hablando desde Occidente, que viene haciendo toda una experiencia sobre el mito del individuo. ¿Cómo será para Oriente o China?

EC.: Creo que en esto no tenemos que pensar en caminos lineales. Los chinos pueden perfectamente hacer en 100 años lo que Occidente hizo en 1.000. Porque, entre otras cosas, la experiencia de 1.000 millones de hijos únicos da para sentirse excepcional y, al mismo tiempo, nada excepcional.

AL.: 1.000 millones de excepcionales uniformes… (risas).

EC.: Lo creativo de esta conversación es ver cómo uno no es suficiente, porque lo importante es cómo queda inscripto en el otro, en lo colectivo. Y eventualmente descubrir qué es necesario hacer para borrar surcos en lo colectivo.

AL.: Percibir qué gestos refuerzan o disuelven el hechizo de excepcionalidad. Me parece que para todo esto es fundamental el tema de la polaridad. Vuelvo a Philip Seymour Hoffman. Todo ese encanto de Hollywood que captura tanta admiración y reconocimiento tiene como contracara esa vulnerabilidad y fragilidad extrema.

EC.: Y contracara significa origen, no consecuencia. Creo que lo que es muy complejo en la polaridad es que “aparece” como consecuencia. Pero, en verdad, ese final está implicado en el mismo origen de ese chico carismático que actúa y hace todas esas escenas porque no consiguió afecto de una manera directa. Ese chico tuvo que descollar para conseguir lo que habría que conseguir sin descollar. Ese es el punto de partida. El colectivo te hace descollar para conseguir el amor en el vínculo, un amor que tendría que estar desde un principio. Y una vez que descollaste quedás atrapado, porque tuviste que hacer una unilateralización. Lo colectivo te des-redondiza.

AL.: Lo colectivo te hace agudo. Lo colectivo te hace flecha…

EC.: Y una vez que están “todos hechos flechas” y están “todas las flechas en caja”, aquel que se da cuenta del costo que tiene el anhelo heroico de reconocimiento tiene que empezar a remar para atrás para desarmar el origen mismo de la distorsión.

Aquí es donde uno entiende esa frase de Krishnamurti que dice “lo peor que le puede pasar a un ser humano es tener talento…” (risas). Porque en el talento lo colectivo te come. El reconocimiento colectivo del talento te obliga. El colectivo te suple tus carencias con “aplausos a tus talentos”. Y cuando el colectivo te aplaudió te obliga.

 

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El miedo y el corazón

Todo esto que estamos conversando es muy doloroso. Es doloroso por la envergadura que tiene.

AL.: Todo el gasto de energía que representa esa búsqueda de reconocimiento. Un costo tan alto por algo que está allí todo el tiempo.

EC.: Es la agonía por algo que debiera ser gratuito… Bueno, no sé muy bien cómo llegamos a hablar de todo esto… (risas). Nuestros inconscientes nos han llevado aquí.

AL.: A hablar de Leo y del retiro…

EC.: En realidad, el retiro del que hablamos hasta ahora -el retiro de los héroes- es el retiro por el miedo a lo colectivo.

AL.: Del miedo a los creyentes devocionales que generaste…

EC.: Es un hechizo. Es un magnetismo genuino que en un momento te empieza a atrapar, porque te obliga a seguir alimentando ese magnetismo, te convence de que si no lo alimentás viene una catástrofe. Y te hace tener la sensación de catástrofe y de que no tendrías que retirarte. Es un magnetismo muy perverso.

AL.: Y terminás esclavo del miedo, habiendo surgido del corazón.

EC.: Ese es el punto en el que tenemos que ir muy a fondo. Evidentemente, en estas historias hay un magnetismo que brota del corazón y hay “otra cosa” que brota de una desesperación. Y la posibilidad de retiro depende de la proporción con la cual se produjo la magnetización.

AL.: Depende de las proporciones en la ecuación corazón-miedo que se puso en juego.

EC.: Exacto. Si se magnetizó por desesperación y para tapar agujeros, aparece angustia, vacío y dolor. Allí el sujeto no puede tener libertad, porque no puede convencerse de que el corazón va a seguir generando magnetismo, sino que aparece la ilusión de que “se apagó la llama y se terminó todo” .

AL.: El arquetipo del artista es muy sensible a esto. Siempre sorprende y llama la atención ese tipo de artista que logra magnetismo de idolatría con su actividad y, de pronto, corta y comienza a dedicarse a algo que no tiene nada que ver con aquello. Ese artista que comienza a dedicarse con la misma energía e intensidad de corazón a una nueva actividad, pero sin ningún tipo de búsqueda de eco, trascendencia o magnetismo.

EC.: Si, comienza a dedicarse a algo en lo que no está funcionando “a eco”. Es una creatividad que no se alimenta del eco que produce.

AL.: Pone en protagónico al corazón, antes que al eco. O la demanda de eco.

EC.: Eso es fundamental: uno no se da cuenta que está “demandando eco”. Que emitimos demandando inconscientemente eco.

AL.: En verdad, hay una forma de eco que se produce más allá de uno. Un eco que existe más allá de que se lo controle. Un eco del corazón.

EC.: Pero hay un karma generado por el anhelo de eco.

AL.: Y, como siempre, queda manifiesta esa falta de confianza en una creatividad que opera sola, que participa de una circulación que está más allá de la lógica de nuestros propósitos personales. Una creatividad que responde a la lógica del alma.

EC.: A esa creatividad del alma la ensucia la vibración del miedo. El miedo hace que se empiece a emitir un tipo de carga que produce auto-hechizo. Es irrelevante si es de los demás o no, porque el miedo hace que el sujeto inconscientemente pida reconocimiento. Y ese reconocimiento auto-hechiza y uno queda envuelto en él. Se generó magnetismo con esa carga que busca reconocimiento y uno cree que si irradia sin esa carga no va a tener comunicación con nadie.

AL.: Quizás sea cierto que no va a tener la comunicación conocida o deseada…

EC.: Y, como percibe que no va a tener la comunicación conocida, cree que no va a comunicarse con nadie.

AL.: Y ahí tenemos el artista que se amaña con lo que sabe que va a obtener resultado. Y también al otro artista, del que se dice que es “poco generoso” con su público porque está constantemente innovando y no reproduce el material conocido con el que produjo eco en el pasado.

EC.: Esto es polaridad Leo-Acuario “hasta el caracú”. Ahí está la asfixia de la creatividad, que no nos deja encontrar nuevos caminos. El hechizo del eco opera como una bruma.

AL.: El hechizo del eco sería la creatividad tomada por el polo Leo excluyendo al polo Acuario.

EC.: Claro. Y la creatividad busca algo nuevo, pero no puede salir, ya sea porque se está aferrado a lo viejo, o porque aparece el otro extremo uraniano: la sensación de desconectarse completamente del movimiento anterior, de un retiro absoluto. Esa sensación implica no confiar que hay una nueva resonancia.

Creo que para que Leo no quede como “el malo de la película” hay que investigar cómo funciona la resonancia en Leo, preguntarnos cómo se produce la resonancia leonina.

AL.: Significar esa resonancia como polaridad Leo-Acuario.

EC.: Exactamente. En el reverso de Leo hay un miedo a la autenticidad. Ese miedo lo lleva  al punto en que se descubrirá capturado por el anhelo de reconocimiento. Y entonces querrá retirarse de todo para no quedar capturado nunca más. Pero, por ese miedo a quedar capturado, ya no emite. Eso sería la fobia o desconexión acuariana.

La polaridad Leo-Acuario circula sólo con la máxima autenticidad y con ser absolutamente fiel a sí mismo. ¿Qué es realmente lo que uno siente, independientemente de lo que los demás le piden?

AL.: Ni complaciendo, ni frustrando…

EC.: Ni cuidándose. El extremo acuariano polarizado sigue siendo el miedo. El miedo a quedarse enganchado. Y entonces no irradia. El tema no es no irradiar, sino no quedarse pegado a los efectos de la irradiación.

AL.: Yo siento que profundamente hay un momento en el que se reconoce dónde está la nota que tiene que sonar y dónde se está falseando el sonido para producir el efecto complaciente.

EC.: Dónde se suena auténtico y dónde se suena queriendo seducir… Por supuesto, no se trata de plantearse el logro de autenticidades absolutas. No se trata de modelos, sino de registros: reconocer cuándo se suena auténtico y cuándo se suena con miedo, complaciendo, seduciendo…

AL.: Y entonces no insistir por ahí. Lo cual va implicar cierta forma de retiro.

EC.: Bueno, vos enfatizás el retiro. El retiro es muy interesante. Pero, yo enfocaría este punto: ¿existe una autenticidad que puede manifestarse sin convertirse en protagonismo, sin que quite libertad?

Obviamente, está todo el hechizo de la propia desesperación, del propio miedo, de la búsqueda de reconocimiento, etc. Pero también el hechizo de los que ven a esa persona como excepcional, le hacen una devolución como tal y allí le quitan libertad. De lo que uno debería retirarse es de la devolución de “ser excepcional” y proponer la devolución de “ser funcional”, porque sino lo colectivo gana y uno es obligado a retirarse.

 

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La irradiación funcional

Si se vigila el propio anhelo de reconocimiento y las propias seducciones, también se tiene que vigilar que los otros quieren poner a esa persona en el lugar de excepcional y no quieren verla como funcional. Creo que es necesaria una irradiación de lo funcional. Que veamos que el mayor talento que pueda existir siempre es una función y que ese talento debe ser valorado como función y no como excepcionalidad.

AL.: Todavía es muy sorprendente asociar funcionalidad con irradiación. Tenemos muy asociada la funcionalidad con “servir a la irradiación de otro”.

EC.: Asociamos funcionalidad a “ser una hormiguita”. Pero tiene que haber una autenticidad funcional, una irradiación funcional. Creo que ese es el doble vínculo.

AL.: Irradiación ya no como centro, sino como función, sin perder fuerza ni calor irradiante.

EC.: Y si se logra tener claro adentro que la irradiación es una función, ver cuánto eso puede clarificarse afuera.

AL.: Ahora, sería necesario resignificar el Sistema Solar, porque estamos muy condicionados a creer que lo irradiante está en el centro.

EC.: Si se tiene mirada de planeta sí. Pero si se tiene mirada de Alfa Centauri, es decir de estrella, lo irradiante no está en ningún centro. Quiero decir, cuando uno se alimenta de la irradiación de otro es cuando la irradiación está (o se pone) en el centro.

AL.: Es decir, en cierto orden -por ejemplo, el del Sistema Solar- es cierto que la irradiación está en el centro. Pero asociar irradiación con funcionalidad obliga a habitar otro orden: el del Sistema Solar inscripto en una galaxia.

EC.: El orden de una constelación. Pero seamos coherentes: esta indagación sólo es posible si se ha realizado la experiencia de la irradiación, de poner el corazón en resonancia. Si no está la experiencia de la irradiación, esta conversación es pura especulación. Pero sí puede crearse un contexto para que la experiencia de la autenticidad y la irradiación sea vista como funcional.

AL.: Es una conversación que presupone haber creído que la irradiación era centro, presupone esa experiencia. Porque si no se tuvo esa experiencia, no se pude descubrir que irradiación es funcionalidad. Quizás haya que estimular a que todos seamos solares, a que nos animemos a nuestra irradiación protagónica, para que exista luego la posibilidad de darse cuenta de ese otro orden donde irradiación es funcionalidad.

EC.: Pero también pueden crearse nuevos contextos de irradiación donde puedan verse múltiples centros al unísono. Y creo que lo que intentamos hacer es esto: crear contextos en los que puedan verse múltiples centros.

AL.: Pero, en el contexto de una vida humana, evolutivamente hablando, esta conversación es casi imposible entre los 20 y los 40 años…

EC.: O es precisamente la conversación que tenés que tener… Quiero decir, en algún momento tiene que aparecer un contexto que permita esta conversación justamente a esa edad.

AL.: Crear ese contexto, pero sin inhibir que a esa edad “tenés que creértela”, tenés que jugar fuerte tu centro irradiante protagónico. Es necesaria la experiencia de centro para que se revele conciencia de funcionalidad… No te veo muy convencido… (risas).

EC.: No me convence el supuesto de que todos tengamos que pasar por las mismas experiencias. No lo tengo claro. ¿Todos tienen que pasar por el mismo lugar? ¿O, quizás, si se crean nuevos contextos, el camino puede ser diferente?

AL.: Quizás fui autoreferrente… (risas).

EC.: Puedo aceptar que los leoninos tenemos que pasar por ahí, pero no creo que todos los seres humanos tengan que hacerlo. Hay un arquetipo psicológico leonino que parece que tuviera que aplicarse a todos los seres humanos. Pero ¿la evolución es así? ¿O la evolución crea contextos que cambian los caminos de la evolución?

AL.: Sí, es cierto. Por ejemplo, la adolescencia es una etapa evolutiva, pero en ella pueden darse contextos que contribuyan, por ejemplo, a que la conciencia no quede condicionada por el arquetipo del obediente o el rebelde.

EC.: Exacto. Y creo que esa es incluso la posibilidad de la irradiación. Uno puede ponerse lineal, reconocer que en la juventud nos comprometemos con la irradiación individual y que luego, al llegar a los 50 años, nos damos cuenta de la funcionalidad. Entonces, como uno ya tiene más de 50 años, se dedica a esperar que los jóvenes lleguen a esa edad para compartir la experiencia… Pero, también uno puede contribuir a generar contextos de irradiación que alteren esa linealidad.

AL.: Y aquellos jóvenes que participen de esos contextos a los 50 años se darán cuenta de otras cosas…

EC.: Creando nuevos contextos permitiríamos que otros se den cuenta de cosas que a nosotros ni se nos ocurren.

 

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Desde la polaridad hacia la triangularidad

AL.: ¿Y vos estás comprometiendo energía en crear nuevos contextos?

EC.: Bueno, el retiro es algo que también me atrae… (risas). El tema es que me pone un poco nervioso que todo sea tan fatalmente repetitivo. Además, la persona que más dolor me produce en su solaridad no es la de Leo, sino aquella persona que tiene su solaridad encubierta. Leo te obliga a darte cuenta que “te pasaste de rosca” con la irradiación. Pero, por ejemplo, si sós de Escorpio tenés muy a mano el truco de creerte introvertido.

AL.: Y seamos compasivos con los piscianos…

EC.: Y con los piscianos llegamos al final de todo este viaje. Psicológicamente quedan en el lugar de ser tan amorfos que, si no logran ser un centro de algo, sienten que se desvanecen en el universo… (risas). Aquí falla el contexto post-leonino, un contexto no tribal (siendo Cáncer-Leo el contexto tribal) que sea capaz de afirmar que hay una comunidad -no una individualidad- funcional irradiante. Creo que lo complejo es que se sigue con el arquetipo Cáncer-Leo que, aunque luego se retira, sigue siendo individual.

El tema es que si no emerge un arquetipo de vincularidad irradiante, la tribu siempre va estar constituida de “planetas que giran alrededor de soles”, hasta que los soles no quieren más y se retiran. Pero, como a ese sol que se retira no lo ve nadie, la tribu queda detenida en el mismo lugar reemplazando el viejo sol por otro nuevo, pero siempre dentro del mismo patrón.

AL.: Una comunidad irradiante es una constelación.

EC.: Es eso. Cuando en una película te pasan todos los títulos, es evidente que todas esas personas -todas esas irradiaciones- fueron necesarias. Y sería todo otro contexto si el Oscar se lo dieran a todos los que participaron de la película. Pero, ¿quién va a querer ver un programa en el que le dan el Oscar a todos los que aparecen en los títulos de la película? En realidad, una película es una comunidad irradiante, en la que todos pusieron su creatividad y su autenticidad. Se generó allí un magnetismo realmente creativo. Pero el problema es que lo colectivo quiere convertir eso en protagonismo. Colectivamente hacemos una jerarquización magnética, por la cual nos parece aburrido que premien al ayudante del maquillador. Separamos entre protagonismo y servicio.

AL.: La polaridad visible es Leo-Virgo y no vemos Leo-Acuario. Se nos representa como protagonismo y servicio, y no percibimos irradiación y vincularidad

EC.: Y a Virgo no se lo ve creativo. No se ve que el maquillador estaba radiante en su talento y creatividad, antes que cumpliendo funciones como “ayudante al servicio del actor protagónico”.

Creo que hay que inventar nuevos conceptos. Hemos profundizado en polaridades, pero en verdad se trata de triangularidades. Si queremos ir a fondo con el eje Leo-Acuario, se tiene que triangular con Virgo. Es decir, la secuencia también es una polaridad. Es como lo hace Rudhyar cuando aborda el tema de polaridades. Tauro polaridad de Aries, Géminis polaridad de Tauro, etc. La secuencia también es una polaridad. Y el opuesto es otra polaridad. Hay una interacción creativa entre la polaridad en el tiempo –secuencia- y la polaridad en sincronicidad –complementariedad-.

AL.: Para comprender en profundidad Leo-Acuario tenés que triangular con Virgo y con Cáncer.

EC.: Es muy obvio percibirlo. El tema es explicarlo. Ya ves lo que cuesta explicar polaridades. Imaginate triangularidades.

AL.: Pero no se puede entender la polaridad Leo-Acuario sin incluir Cáncer y Virgo…

EC.: Y Capricornio y Piscis… Y no se trata de entenderlo, sino de percibir que eso está ocurriendo. Por eso, podemos suponer que el contexto actual hiper-leonino es un contexto diferente al de los emperadores o al de Miguel Angel. Algo va a cambiar en el cerebro humano respecto al protagonismo y el narcisismo de aquí a 200 años, cuando llevemos al hartazgo el actual nivel de lo leonino. Pero quizás haya que encontrar conceptos más complejos.

AL.: Que, por ejemplo, asocien vincularidad con irradiación

EC.: Y autenticidad con servicio. Porque todavía asociamos servicio a algo que no está jugado en su deseo.

AL.: Vemos al servicio como aquello que es funcional a “otro que irradia”. En lo fáctico, en los hechos de nuestra vida, la secuencia opera de un modo contundente. Como si la polaridad en opuestos y en triangularidad fuera todavía esotérica.

EC.: Lo vertiginoso es cómo la interpretación sucesivamente arquetípica del zodíaco condiciona la experiencia. Al no tener “en catálogo” a la experiencia de irradiación funcional, llegar a vivirla implica atravesar un laberinto.

 

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Responses

  1. Muy interesante Ale. Gracias por compartirlo. abrazo Javier

  2. me recuerda a Maradona con el sol en su casa XII, creer y el colectivo lo lleva a ese pedestal, que no debe saber como bajarse por momentos, el colectivo lo sostiene en un lugar que vamos a ver como se baja o lo bajan. gracias

  3. Gracias por compartirlo. Lo leo en esta tarde lluviosa, el dia anterior a la final Argentina- Alemania :) Siento a través del dialogo entre ustedes como la sangre dentro de mis venas fluye a mayor velocidad y menos espasmodicamente. ♥

  4. Muy interesante!…por suerte apareció Virgo al final, ya que durante toda la lectura sentí que hablaban de Virgo en vez de Acuario. Por algo en estos dos signos la energía hace un salto muy particular…Gracias por compartirlo

  5. Gracias Ale. Estos diálogos tuyos con E.C. son riquísimos. E inevitable que de una u otra manera resuenen con la propia historia y los propios procesos.Siempre ofreciendo, además, una mirada que frustra maravillosa y liberadoramente ,al mas amado y consentido hechizo leonino que supimos conseguir.Lo de la polaridad en secuencia me pareció muy interesante:: Cáncer- Leo, Leo-Virgo profundizan la comprensión de la polaridad Leo-Acuario.y me ayudó mucho a comprender el texto en general.Saludos.

  6. Interesante el tema…. y visto por dos leoninos. Yo siempre sentí que el camino del héroe es el desafío de uno frente a si mismo, y en donde la tribuna es uno. ¿Para qué necesitamos héroes? Para darnos coraje? Cómo guia y espejo? Sin duda un salto de evolución será ver a los héroes por sus funciones sin la tentación de ensalzar su vanidad…pero claro, yo soy virgo ascendiente en acuario y no me siento tan lejos de eso. Saludos y gracias! Claudia Molina

    • Gracias Claudia. Su Virgo-Acuario la convierte en una autoridad en la materia. Abrazo…

  7. Gracias Ale, como siempre, por compartir y aclarar esos conceptos que están en la nebulosa diaria y que se ven totalmente creativos y nuevos en el diálogo de ustedes: funcionalidad vincular, difícil muy difícil para una leonina, pero un fantástico desafío para experimentar. El tema de polaridades y triangularidades me partió la cabeza. Gracias Ale, en tus notas llegan mucho información que baja vendas y nos hace recordar quienes somos. Abrazo y namasté amigo del camino. Cristina

    • Gracias Cristina. Qué bueno lo que compartís. Abrazo…

  8. Alfa centauris es una buena resonancia, porque si bien la mayoría de la gente no lo vé a simple vista es un complejo de 3 estrellas; 2 luminosas y una rojita….Saludos a ambos leoninos

  9. Muy bueno… me pregunto… será meramente una necesidad de los leoninos el darle un sentido a esta era de acuario? El sentir esta especie de perdida de la identidad en lo colectivo es sólo de “un leo” o les sucede a todos?… tal vez se puedan hallar otras respuestas desde otras perspectivas que se salgan de la esfera astrológica… Pienso que desde un marco teórico, (en este caso lo astrológico) el análisis mismo “se muerde la cola”…
    Sólo la razón al servicio de la comprensión alcanza…?
    Intentar comprender la psiquis presupone una cantidad de saberes previos, convenciones, en este sentido esta pagina como cualquier otro “grupo” tiene más un sentido vincular, entonces “amemos el vínculo puesto que no hay verdad” es lo que me animaría a expresar…

  10. me pregunto si en esta pagina no se sobrestima al fetichismo y no al heroe venidero del amor que en este caso se lo subestima y no se lo conoce me refiero a la furtura figura del mashiah ben david que sera lider de israel y le declarara la guerra a todas las naciones desde galilea elevando la vibra del mundo y es verdad que si bien en isaias 53 se habla de l karma de este moshe o moises siendo subestimado adquiere la gloria que no viene sino con el riesgo necesario de la lucha de castas o clases se tratara de un leonino estructural y de una antecedencia en la fama ya saldada en sus angustias para dedicarse a la meditacion kabbalistica y eliminar a edom u occidente de la faz de la tierra leer abdias completo amen

  11. un paso en la humanidad es salir de la tribu blanca eso es leo actual y el heroe es necesariamente un mestizo de origen judio amen el leon de juda

  12. Encuentro cierta relacion entre esta forma de pensar en triangularidades y la manera de encontrarnos con nuestro asendente pasando x el otro y agotando la doce

    • Vale la pena explorarlo. Gracias por compartir su percepción. Abrazo…


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