Posteado por: alejandrolodi | 30 septiembre, 2015

Hechos, significados e interpretaciones

Alejandro Lodi

(Septiembre 2015)

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Sin abusar de términos astrológicos, esta nota trata sobre los principios de Saturno y Neptuno. En tiempos en que, como planetas, configuran un diseño en el cielo: la cuadratura desde sus respectivas posiciones en Sagitario y Piscis (con participación de Júpiter desde Virgo en cierto lapso del evento).

Técnicamente, la pertinencia de esta configuración se extiende entre noviembre de 2015 y septiembre de 2016. Promueve una meditación acerca de nuestra percepción de la realidad y de nuestras traducciones. Propone observar cómo organizamos la relación entre la realidad manifiesta a nuestros sentidos (hechos), su interpretación y su significado.

Comencemos por distinguir cada término. Consultemos al diccionario (*):

.- Interpretación: Acción y efecto de interpretar. Estudio minucioso de un hecho, texto, etc., para su esclarecimiento.

.- Interpretar: Explicar el sentido de una cosa, texto o gesto. Traducir de una lengua a otra. Sacar deducciones de un hecho o acción. Atribuir a una acción un fin o causa.

.- Significación: Acción o efecto de significar. Sentido de una palabra o frase. Objeto que se significa. Importancia, influencia, trascendencia.

.- Significar: Ser alguna cosa signo o representación de otra. Ser una palabra o frase expresión de una idea o de algo material. Manifestar o hacer saber algo. Representar, tener importancia, valer. Hacerse notar, distinguirse.

.- Hecho: Acción u obra. Cosa que sucede.

La interpretación de un hecho se asocia a la necesidad de entenderlo, de explicarlo en términos de causa y efecto. La interpretación atiende al por qué. Involucra a la capacidad de nuestra mente de abrir variables y ordenarlas de un modo efectivo, sagaz y lógico. Es una acción en la que prevalece Mercurio antes que Neptuno.

La significación de un hecho, en cambio, permite incluirlo en un contexto trascendente. Remite a comprensión, a extender las fronteras de lo que reconocemos como real hasta incluir (comprender) lo que el hecho expresa más allá de nuestro entendimiento. La significación alude al para qué. Es una acción en la que Júpiter canaliza a Neptuno.

El hecho, finalmente, es el impacto de la experiencia de lo que es. La evidencia saturnina.

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La interpretación narcótica

En el plano de la interpretación, los hechos quedan subordinados a una explicación conveniente al yo. Nuestra habilidad mental juega con las posibilidades que el hecho ofrece para mantenerlo dentro de los bordes en los que definimos nuestra realidad. El potencial creativo de ese hecho queda frustrado a favor de conformar nuestras expectativas de la realidad. El hecho ya no amenaza, porque es ahora reconocido y explicado. El hecho tiene un por qué y un causante. Su incómoda oscuridad es esclarecida. Yo sigo siendo el mismo y “el mundo sigue andando”.

La sagacidad interpretativa de nuestra mente brinda un beneficio esencial al yo: negar la realidad. La posibilidad de negar la realidad asegura la supervivencia de la imagen que tenemos de nosotros mismos. Negar lo que es resulta una necesidad de la personalidad. Bajo la forma de idealismo, por necesidad de creer. Bajo la forma de cinismo, por necesidad de engañar y de dominar. En definitiva, siempre por necesidad de poder: la compulsión a que la totalidad se ajuste a mi subjetividad, a que el universo se someta a lo que quiero, a que los demás hagan lo que confirma mi imagen.

¿Cuándo se niegan los hechos de la realidad? Fundamentalmente, cuando nos disgustan. Negados los hechos, sólo tienen realidad nuestras interpretaciones. Porque, si lo que llamamos “hechos” son en verdad meras  “interpretaciones”, podemos convertir entonces a la realidad en lo que necesitamos que sea: una realidad “justa”, que confirma que el mundo es lo que creo. Toda jerarquía se relativiza, porque toda interpretación de la realidad es tan engañosa como verdadera. Nadie puede, por lo tanto, despertarme de mi sueño. La realidad es lo que mi subjetividad decide que sea. La realidad es mi fantasía. La realidad es mi deseo.

La sentencia que afirma que “los hechos no existen, sólo las interpretaciones…” es un hallazgo filosófico que enamora al yo. Es casi imposible que nuestro narcisismo se resista a su encanto. “La realidad será lo que yo interprete que sea y nadie podrá objetarla. La realidad y mis necesidades serán una sola cosa…”. Para los astrólogos: “Saturno será Luna (y será Sol)…”. Una actitud existencial que delata regresión patológica, narcisismo enmascarado de postura filosófica, irracionalidad emocional confundida con sagacidad intelectual.

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Significados construidos, significados impuestos

Ahora bien, sostener que “no existen los hechos, sino sólo la interpretación que hacemos de ellos…” resulta muy distinto a tener la percepción de que los hechos no son algo definidos de por sí, sino el significado que les damos. Esta percepción implica reconocer que los hechos existen, pero los vivimos (o percibimos) de acuerdo a cómo los significa nuestra conciencia.

Pero quizás aquí también el yo “meta la cola”. Porque podríamos distinguir entre un significado construido y otro impuesto.

El significado construido es elaborado por nuestra personalidad. Implica atribuirle a la experiencia un sentido que se ajusta a los intereses de nuestra identidad personal, a las metas que ha fijado como beneficiosas, al futuro necesario para confirmar que “soy quien creo ser”. Supone desconfiar de la información que puedan traer los hechos y reducirla a nuestro plan. Es un “significado defensivo” y, en ese sentido, es posible detectar en él cierta tendencia a la paranoia, a la confabulación y, sobre todo, a la fabulación.

El significado impuesto, por su parte, es obra del alma. Y esto implica que, en tanto acción de una dimensión transpersonal, afecta al yo personal. ¿Qué quiere decir esto? Que nuestra personalidad siente que ese significado es un atentado a su seguridad. En verdad, tiene razón: el significado emergente de la experiencia no valida la imagen personal y exige entonces a la conciencia arrojarse al vacío de la incertidumbre. Ese significado transparenta los propósitos de la vida que nos anima más allá de lo que podemos entender o explicar (es decir, más allá de nuestras interpretaciones, tanto como de nuestros significados construidos). El significado que impone el alma desborda vitalidad creativa, pero, por eso mismo, expone a nuestra conciencia a lo desconocido. Aceptar el significado impuesto exige coraje espiritual.

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El hecho absoluto

Pero quizás existe un momento en el que, más allá de interpretaciones y significados, el hecho es absoluto. Es el momento del impacto o del trauma. Un momento en el que el hecho sorprende a la conciencia y se manifiesta de un modo absoluto en nuestra realidad.

En el momento del hecho absoluto zozobra nuestra capacidad de dar significado o de interpretar. Ante el hecho desconocido, no hay forma de contenerlo dentro de nuestra organización del mundo y quedamos expuestos entonces a una oportunidad creativa o de quiebre psicológico.

Un hecho absoluto se distingue. Conserva una calidad especial en nuestra memoria. Se constituye en una referencia obligada de nuestras meditaciones, una fuente constante de información, una íntima sensación de que allí nos vimos cara a cara con un destello de la verdad que nos excede, como el fugaz rayo verde del crepúsculo y del atardecer.

¿Cuál sería un hecho absoluto?: la persona amada ha muerto, nos hemos enamorado, estamos enfermos, nos hemos curado… Un hecho absoluto es el llanto inesperado de la compasión que brota ante el sufrimiento de otro ser, es el asalto de la risa que provoca la tierna astucia de un gato… El hecho absoluto es el instante en el que esa realidad se hace evidente y contundente, de un modo ineludible y sin opción. Asistir a (o aceptar) lo que es, sin que participe aun proceso mental alguno, sin poder ubicar el hecho en el contexto narcótico de nuestras creencias, de nuestras ideas, de nuestras necesidades.

El hecho absoluto representa crisis.

Las crisis del hecho absoluto son los momentos de mayor autenticidad existencial, de mayor contacto con la pulsión vital. Por lo tanto, pueden arrojarnos a la vida o sumergirnos en la autodestrucción. Discernimiento radiante u oscura angustia. Y, muchas veces, ambas cosas a la vez. Eros y Tánatos.

El hecho absoluto: el loro está muerto…

.

Monty Python. “Loro muerto”.

(*) “Diccionario Enciclopédico Ilustrado”. Editorial Norma.

Ilustraciones: Alex Grey.

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Responses

  1. Gracias Ale!!! Que regalo cuando la vida nos acerca la dimension de lo absoluto..a veces en cosas tan simples…siento que ir callando al loro..o dejar de alimentarlo al menos…nos da la posibilidad de estar mas despiertos..menos defensivos..y mas receptivos a los hechos y sucesos que la creatividad de la vida nos brinda constantemente ..callar al loro…o ponerlo a meditar..jejej nos hace ,menos distraidos a lo esencial! Abrazo!!

  2. Sospecho que el hecho absoluto sería comparable a esos instantes y experiencias que nos enfrenta sin mediación a lo sutil de lo transpersonal con todo su misterio e infinitud.
    Muchas gracias!

    • Comparto la sospecha. Gracias Claudia. Abrazo…

  3. Hecho absoluto, hecho irreversible.
    El tiempo que pasa jamàs vuelve.
    Gracias por el articulo gran mago del espíritu!
    Espero verte pronto Lodi!

  4. las personas que tiene tendencia a ver los hechos absolutos (que las hay, son las famosas que no tienen filtro porque no se detienen en las interpretaciones por supuesto los sobreentendidos no son su fuerte) son apedreadas hasta morir, loca, neurotica deshubicada, mira lo que dice mira lo que hace seguro que, me quiso decir que…quien se cree que es y 100.000 etiquetas mas UNA MARAVILLA!

    • Gracias Pilar. Cada etiqueta es un prejuicio. Abrazo…

  5. Gracias Ale !!!!!.Como siempre ,es un placer revelador leerte.

    • Gracias María Rosa. Aunque habría que ver revelador de qué. Abrazo…

  6. Cuántas veces fui ese vendedor! Qué horror! Me regalaste un amuleto para estar atenta, como el trompo en El Origen, me llevo al loro en bolsillo! Gracias!

  7. muy bueno tu comentario y esclarecedor gracias Ale

  8. Muy interesante Alejandro. Resuena…gracias

  9. Gracias por la claridad Ale, abrazo

  10. El loro o el parloteo mental….la meditacion y el observar la respiracion me es de gran ayuda para mantenerme presente…Muchas gracias

  11. Muchas gracias por compartir esta explicación tan clara. Reconozco algunos hechos absolutos que me pusieron en situación de discernimiento radiante. Algunos duelen!!!

    • Gracias Patricia. Dolor como llave al discernimiento. Abrazo…

  12. Los hechos objetivos, inesperados, que nos rompen los esquemas puede que para siempre. Sufrimiento y trauma. Conseguir transformar eso, o permitir la transformacion. Digerir los hechos y ver aparecer un nuevo marco, enriquecido, de mayor calidad, que nos guíe en la vida, en la nueva vida, es lo deseable y, seguramente, a donde debemos apuntar. Pero…ufff… a veces los esquemas quedan rotos hasta nuestro final y no son sustituidos por otros, generando ese gran dolor más o menos consciente (que lleva al mundo de las adicciones con frecuencia). Hace falta valor, y muchisima humildad, para adentrarse en la primera opción que, a la larga es la que presenta más incertidumbre pero seguramente sera la que de los mejores frutos * Tiernamente clarificador y muy constructivo, como siempre, Alejandro : )

    • Gracias Ariel. Puede resultar difícil. El punto es que no hay opción. El hecho es absoluto. Abrazo…

  13. Me gustó !


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