Posteado por: alejandrolodi | 6 noviembre, 2016

La tres edades de la vida, según los ciclos de Saturno (Nota en “Clarín”)

Beatriz Leveratto y Alejandro Lodi

(Noviembre 2016)

Nota con Marta Rodriguez Santamaría, especial para “Clarín”. Domingo 6 de noviembre de 2016.

nota-clarin

Saturnazo. Para algún desinformado, la expresión evocará ritmos cumbieros de esos que suenan en las bailantas. Error: no es cuestión de partituras sino de mapas astrales. Los entendidos en el terreno cósmico sostienen que nuestras vidas, según el parámetro Saturno, se articula en tres ciclos, cada uno de 28 años. Tres etapas a través de las cuales nos afianzamos o modificamos en nuestras personalidad y carácter o, para decirlo más llanamente, vamos siendo los que somos.

El astrólogo Alejandro Lodi aclara: “Los grandes Saturnazos se producen a los 29, los 58 y los 87 años, cuando el planeta completa cada ciclo. Y esto es algo universal, nos pasa a todos al alcanzar esas edades. Por eso, cuando se hace una carta, es fundamental identificar con precisión en qué momento de esos ciclos se encuentra, qué lugar de la carta natal transita (la casa de la Salud, la Pareja o la Profesión), sobre qué planeta (el Sol afecta a la identidad personal; la Luna el mundo emocional, a la familia o la madre) y por último, la posición de Saturno en la revolución solar (en la carta del cumpleaños).”

Los límites y la madurez

Llegado a este punto, vale preguntarse ¿por qué Saturno? ¿Qué propiedades tiene el planeta de los anillos para incidirnos de esa forma? Dice el astrólogo: “A Saturno se lo llama el ‘Señor del Límite’ porque representa el principio de realidad. Es el planeta que señala lo que es posible y lo que no: expone nuestras fantasías. Y justamente por eso incentiva nuestras posibilidades reales de concretar cosas, nos invita a poner manos a la obra y nos vuelve responsables de lo que hacemos. De nada vale oponerse. Porque Saturno nos obliga, nos frena sin derecho a la protesta ya sea por un tema de salud, o por la decisión de una persona con autoridad”.

A Lodi no se le escapa: Saturno no goza de buena prensa. Y lo admite: “Se lo connota negativamente porque a nadie le gusta desprenderse de sus sueños o de sus ideales. Y a Saturno se lo ve como el que impide, limita o reprime. Pero la verdad es que Saturno solo plantea desafíos de madurez. Ya lo dijo Freud, madurar es frustrar fantasías. Además, encarna la figura del padre, de la autoridad, el deber, la ley. Y todo eso le da forma a nuestro principio de realidad”.

El astrólogo sostiene que a lo largo de nuestras vidas Saturno tiene tiempo de dar esas tres vueltas que nos marcarán y nos moldearán de manera nítida. “En cada uno de esos ciclos de 28 años se desarrolla una estructura de identidad, un modo de organizar ese yo personal con el que nos desplegamos en el mundo. A los 28, 56 y 84 cada una de esas estructuras se agotan, dejan de ser funcionales externa e internamente y dan lugar a una nueva identidad personal, comienza a construirse una identidad renovada y se asume una nueva responsabilidad con relación a nuestra propia vida”.

Momentos bisagra

Para la astróloga Beatriz Leveratto, esos tres momentos en los que culmina cada ciclo son clave: “Ahí se plantea una bisagra, de alguna manera nos reinventamos, somos personas nuevas y con un cambio en nuestra conciencia”.

Para caracterizar estos tres ciclos, Lodi explica que “hasta los 28 construimos una personalidad inevitablemente condicionada por la tradición familiar y sus mandatos. A partir de los 28 estamos en condiciones de hacernos responsables de la construcción de una identidad más autónoma que genera la constitución de la propia familia y la posición alcanzada en la sociedad. A los 56, esa estructura que comenzó a los 28 ya está desarrollada (estemos satisfechos con ella o no) y el proceso de la conciencia individual tiene la oportunidad de orientarse a la conformación de una identidad esta vez no condicionada por los mandatos de origen, ni por la necesidad formar familia o de obtener reconocimiento social”.

A los 56, se inicia la “construcción de esa personalidad que responde a un sentido profundo, a un sinceramiento espiritual. Entonces nos preguntamos quiénes somos, qué es nuestra vida, hasta que llegamos a los 84 y entramos en el proceso de conciencia individual que se funde en el misterio de la muerte”, concluye el astrólogo.

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Responses

  1. excelente!!


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