Posteado por: alejandrolodi | 12 agosto, 2019

Audacias lejanas de una tarde agosto

Alejandro Lodi

(Agosto 2019)

El 6 de agosto de 1984, bajo el lema “Toda guerra es injusta”, el Frente Opositor al Servicio Militar Obligatorio (FOSMO) se presentaba a la sociedad argentina con un acto en la Plaza de los Dos Congresos, en Buenos Aires. Don Eduardo Pimentel, su fundador (en la foto con su barba blanca), me invitó a que fuera uno de los oradores, porque creía en el valor de “mi aporte a la causa” desde mi condición de ex-soldado combatiente en Malvinas. Honrado por su confianza y asustado por el compromiso (no eran tiempos sencillos para oponerse al militarismo y no soy valiente), no pude negarme a la propuesta de ese auténtico prócer de los derechos humanos en Argentina. Me alegro de haber compartido ese encuentro que, sin saberlo, era una despedida: ya enfermo, don Eduardo moría tres días después. Fue así que esa tarde, con mis piernas temblando y prometiéndome nunca más volver a hacerlo, subí al escenario y expresé algunas palabras ante quienes allí nos reunimos. Muchos años después, Pablo Pimentel, su hijo, me sorprendió con el generoso envió de un cassette con la grabación de aquel breve y nervioso discurso, que hasta hoy conservé como un íntimo recuerdo y que ahora, 35 años después, comparto. Acaso la memoria -casi- de una vida pasada que también me constituye, como tantas otras vidas.

“…A dos años ya de los acontecimientos del Atlántico Sur mucho es lo que se ha escrito y muchas las palabras que se han escuchado sobre el tema. Algunos han reivindicado el 2 de abril considerándola una gesta patriótica. Otros se han dedicado a cuestionar la derrota. Pero pocos han declarado públicamente su rechazo a la guerra. Muchos se han propuesto convencernos de que nuestra experiencia nos ha otorgado el título de héroes y que, en realidad, no fuimos un grupo de jóvenes a los que se decidió sacrificar para favorecer los intereses de determinados sectores de privilegio, sino valientes soldados convocados para defender a la patria.

Pero, quienes vemos en la Guerra de Malvinas un trágico episodio que destruyó cientos de hogares y se burló de toda una sociedad, no queremos que se nos reconozca como ex-combatientes de la guerra, sino como combatientes de la vida que aspiramos, a través de nuestra labor diaria, desde cada puesto de lucha (sean fábricas, oficinas, universidades, etc.), a contribuir al logro de una sociedad más justa donde nadie decida quién debe morir y quién debe vivir.

Mientras un pedazo de tierra sea más importante que el hambre de los niños, mientras que un pedazo de tierra sea más importante que su educación, que el respeto a la integridad de la persona, que el derecho a obrar según nuestra propia conciencia, ese pedazo de tierra no sólo no nos hará libres, sino que sólo servirá para agrandar nuestro calabozo. 

A nuestra generación se la educó marcándole sus deberes, la sumisión a la autoridad, el culto a los símbolos, y ocultando la verdad de nuestra historia, omitiendo marcar nuestros derechos. La generación de la Guerra de Malvinas fue, a su vez, sucesora de otra, aniquilada de la forma más irracional y macabra. Un instrumento de aquel atropello a la dignidad y a la humanidad, que fue la Guerra de Malvinas, fue el servicio militar obligatorio. La terrible experiencia vivida nos exige tomar una determinación decisiva y contundente: mientras exista servicio militar obligatorio se asegura la humillación y el sometimiento de generaciones enteras a una disciplina que, como la militar, se basa en valores de ninguna manera absolutos ni inobjetables.

Nuestro futuro no puede quedar condicionado a la eventual decisión de quienes consideran que la paz se construye con armas y ejércitos. Por eso, debemos lograr que esos futuros jóvenes puedan crecer y desarrollarse como personas en una sociedad sin deberes impuestos ni derechos denegados.

Muchas gracias…”.



Responses

  1. 2 años antes y como miembro del movimiento pacifista y no violento argentino, yo participaba de mitines junto a las 8 restantes organizaciones (pimentel y el premio nobel de la paz Adolfo Perez Esquivel que tambien esta junto a el en la foto) que reclamaban por el fin de la dictadura y nosotros por la defensa de las vidas humanas mas que de cualquier pedazo de tierra , fuimos acusados de proingleses alli donde todos los domingos al pie de la catedral con nuestras pancartas, condenabamos la violencia de ambos lados y proclamabamos la defensa de la vida por sobre todas las cosas, lo de las malvinas para muchisima gente (si se la puede llamar asi) significo otro partido de futbol sin siquiera advertir que se morian pibes enviados al suicidio, contra un ejercitos de gurkas profesionales que estaban entrenados y pertrechados para matar, por un loco borracho hdp que con esta absurda declaracion de guerra solo queria extender lo que a todas luces ya no iba mas, un estado de facto que solo vino a cumplir ordenes del imperio endeudando al pais y borrando a miles de pibes del mapa de la geopolitica a traves del plan condor, para luego allanado el camino se hiciera lo que ya sabemos, privatizaciones mediante etc etc.
    mis saludos estimado Lodi

  2. Alejandro:totalmente vigente y más que nunca necesario!

    Abrazo!

  3. Excelente nota!!!

  4. Conmovedor Alejandro y de una lucidez contundente, mis respetos y felicitaciones al jovencito y verdaderamente valiente Lodi (como se dice por ahí “no es valiente quien no tiene miedo sino quien a pesar de tenerlo se aventura”)


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