Posteado por: alejandrolodi | 10 febrero, 2016

Eslóganes, consignas y frases hechas

Alejandro Lodi

(Febrero 2016)

“Cuando suena la campana te sacan hasta el banquito…”, advierte Bonavena.

Sin alusiones astrológicas explícitas, esta nota trata acerca de la dinámica entre sensibilidad perceptiva y creencias (es decir, de la relación entre Neptuno y Júpiter). Y del desafío de mantener esa dinámica abierta a revelaciones creativas sin ceder a la comodidad de cristalizar nuestras intuiciones en credos (es decir, de la relación entre Urano y Saturno-Luna).

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El amparo del acuerdo perceptivo

Eslóganes, consignas y frases hechas son lugares comunes. Un espacio mental (una idea, una creencia, un supuesto inconsciente acerca de la realidad) donde habitar y permanecer junto con otros. Dan la seguridad de que no seremos amenazados por la percepción de los demás, ni que nuestra propia percepción entre en conflicto con la realidad consensuada. La comodidad de compartir la misma percepción de la realidad sin necesidad de cuestionarla, ni someterla a prueba de verdad, convencidos de que es auténtica y definitiva. Bajo el cobijo de eslóganes, consignas y frases hechas un cierto diseño mental de la realidad adquiere (o parece adquirir) una evidencia natural.

Cuando su contundencia distorsiona a la percepción (anticipándola, condicionándola), entonces un eslogan, una consigna o una frase hecha se transforman en un prejuicio: nos definen de qué se trata una experiencia antes de ser vivida, nos imponen un significado sobre una situación sin necesidad de exponernos a percibir por nosotros mismos. Y, al ser compartidos por todos, esos prejuicios nos dan pertenencia. La percepción uniformada disuelve la angustia del aislamiento, aunque el costo sea desatender nuestra potencial percepción diferenciada. Ser fiel al impacto perceptivo que sorprende a nuestra conciencia puede hacernos sentir que traicionamos el acuerdo del grupo. Confiar en ese rayo de percepción es peligroso, mantenerse en el prejuicio perceptivo es seguro.

Todo depende de cómo signifiquemos la fidelidad.

Al entender «fidelidad» como coherencia con el pasado nos obligamos a repetir las respuestas que otros creyeron oportunas ayer, convirtiéndolas hoy en reacciones mecánicas incapaces de considerar nuevos contextos. Pero, si entendemos «fidelidad» como coherencia con el futuro acaso surjan respuestas que sepan confiar en nuestras intuiciones y se abran oportunidades creativas que contemplen las condiciones del presente.

Cristalizados en nuestra conciencia, un eslogan, una consigna o una frase hecha bloquean la emergencia de intuiciones creativas.

Apegados emocionalmente a eslóganes, impedimos la revelación de intuiciones.

Adheridos a consignas, somos injustos con lo que percibimos.

Identificados con frases hechas, subordinamos nuestra percepción a la mirada de otro.

Krishnamurti

“La verdad es una tierra sin caminos…”.

Quedarse en el molde

Los eslóganes, las consignas y las freses hechas son moldes de la percepción. Marcan bordes que definen cómo debe ser significada la experiencia perceptiva. Quitan libertad porque dan seguridad, bloquean creatividad porque uniforman. Generan la fascinación de que todos percibimos lo mismo.

Todos estamos condicionados por nuestros supuestos perceptivos inconscientes, pero la dinámica del discernimiento consciente genera al menos dos actitudes respecto a ellos:

.- Por un lado, nuestra percepción puede entrar en conflicto con aquellos supuestos inconscientes. Una súbita intuición asalta el refugio de nuestras creencias y no logramos que “lo que percibimos” coincida con “lo que acostumbramos a creer”. Y aunque esto resulte molesto, incluso doloroso, no obstante, es sano. Es el estado de una muy creativa neurosis, un “doble vínculo” generador de lo nuevo, una incómoda crisis que forja la expansión comprensiva.

.- Pero, también, nuestros supuestos perceptivos pueden cristalizarse en la fidelidad a dogmas o en la devoción a líderes o personalidades extraordinarias que tomamos como modelos, subordinando de un modo absoluto nuestra percepción a sus catecismos, a sus configuraciones de la realidad, a sus mandamientos. Y aunque esto nos resulte cómodo, incluso placentero, allí estamos en riesgo de patología. El rasgo característico de cualquier tipo de psicosis es el convencimiento total, la ausencia de duda. Es la pérdida irreversible de espontaneidad, la atrofia de la frescura necesaria para que la conciencia se deje impactar por la sorpresa: cualquier cosa que ocurra confirma el diseño predeterminado por  el credo verdadero. En el extremo patológico del dogma y la devoción no hay duda, sólo confirmación de lo cierto. Y la pérdida de discernimiento crítico es el modo más seguro de ceder al extravío delirante.

Lo políticamente correcto, lo ideológicamente correcto, lo religiosamente correcto, lo espiritualmente correcto, lo astrológicamente correcto, es un modo de deber ser. Pensar lo correcto, percibir lo correcto, sentir lo correcto, es adherir a algún modo de autoridad. Es decir, pensar lo correcto anula pensar por sí mismo, percibir lo correcto impide percibir por si mismo, sentir lo correcto bloquea sentir por sí mismo. El inconsciente, no obstante, dará albergue a nuestro pensamiento reprimido, a nuestra percepción negada, a nuestros sentimientos abortados, y los expresará bajo alguna forma “inorgánica con lo correcto”, distorsionada respecto del modelo al que se pretende guardar fidelidad. Es el caso, por ejemplo, de la situación de “ser más papista que el Papa”: en nombre de la autoridad a la que se rinde obediencia, actuar de un modo en el que esa autoridad no actuaría, como un fallido obra de no confiar en lo que realmente percibimos, o como una sobreactuación que intenta ocultar el temor ante lo que esa percepción inorgánica nos indica.

El credo correcto impide percibir por sí mismo. El contacto con la propia visión de la realidad, en cambio, implica el riesgo de la incorrección, la confianza en desprolijidades. El abrigo de las consignas es el destierro de la creatividad. Las frases hechas deshacen (engominan, acartonan, tensan) la espontaneidad. Los eslóganes gestan prejuicios que cristalizan el corazón. Detrás de consignas, frases hechas y eslóganes, hay captores de libido, apropiadores de energía vital que la congregan al servicio de su voluntad de poder.

Fieles a consignas somos refractarios a la empatía con los demás.

Refugiados en eslóganes distorsionamos los hechos de la realidad.

Repetidos en frases hechas nos disociamos del contacto directo con lo que nos sucede.

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Metáforas, koanes y paradojas

Los eslóganes, consignas y frases hechas, son sellos. Marcas que graban nuestra conciencia. Cada marca es un condicionamiento a nuestra percepción. Un condicionamiento es un surco. Los eslóganes, consignas y frases hechas, son huellas en las que nuestra percepción encaja. Huellas que trazan un orden pretérito y que pugna por ser reproducido. Encajar es contener y también condicionar. Encajar es “poner en caja”. Lo contenido ya no es libre.

La libertad nos trae el miedo a lo imprevisible e incierto, a la deriva caótica. En los eslóganes, consignas y frases hechas, lo que deambula atravesado por la angustia de caos es contenido y encuentra así resguardo, seguridad, calma. La desolación de la intemperie encuentra el abrazo de una verdad acogedora y definitiva. Ya no habrá que cuestionarse. La percepción no amenazará con impresiones de duda. El eslogan nos cobijará para siempre. El sentido de nuestra vida se alimentará de consignas unánimes. Las frases hechas expresarán una autoridad indiscutible.

No obstante, el destino es muerte. Por lo tanto, ruptura, discontinuidad, descomposición, contradicción. La única forma segura es la muerte, es decir, la vida, la creatividad, la impermanencia constante, la destrucción generadora (o la generación destructiva). Antes que eslóganes, frases hechas y consignas, el destino traduce metáforas, koanes y paradojas.

Inevitablemente, el impacto perceptivo detona lo inédito: lo que no encaja. Y, ante ese efecto de la súbita revelación, nuestras consignas, frases hechas y eslóganes exponen sus prejuicios. Los prejuicios son el amparo de nuestro miedo ante la aparición de lo nuevo, es decir, de lo inseguro y amenazante. Nuestros prejuicios asocian lo nuevo a transgresión, no a creatividad. A traición, no a amplitud. A pérdida, no a expansión.

Eslóganes, consignas y frases hechas exigen repetición. Preservan las formas. Cristalizan la conservación. En la devoción a eslóganes, la necesaria capacidad de conservar lo nutritivo deriva en conservadurismo. La valentía revolucionaria implica exponerse a quedar huérfanos de consignas. Confiar en la percepción intuitiva exige desprendernos del mundo de frases hechas en las que forjamos nuestra propia imagen y estar dispuestos, entonces, a correr riesgos por nosotros mismos en un espacio desconocido. Sólo el hartazgo de sentirnos repetidos nos empuja a asumir ese coraje.

“La montaña es la montaña...”, sugiere Spinetta.

“La montaña es la montaña…”.

El juego de polaridad

Eslóganes, consignas y frases hechas son severos y definidos límites que nos aseguran una tierna protección, en la calidez del contacto con los nuestros. (Son Saturno-Luna). Para nuestra intuición, no obstante, resultan asfixiantes.

En cambio, metáforas, koanes y paradojas nos dejan expuestos a una sugerencia, transparentan una verdad contundente sin poder definir de qué se está hablando. (Son Urano). Para nuestra necesidad de seguridad y modelos objetivos, sin embrago, resultan evanescentes.

Cuando prevalece la seguridad, la incertidumbre es angustia, la libertad es parálisis, la creatividad es miedo. Cuando impera la creatividad, la contención es cepo, el resguardo es retención, la seguridad es ahogo.

Nuestra conciencia se debate en polaridad. Es el despliegue de la conciencia en la dinámica de polaridad, con el riesgo -siempre presente- de distorsionarse en polarización. Cada definición de la realidad es, al mismo tiempo, eslógan y paradoja, consigna y koan, frase hecha y metáfora. Como los símbolos.

“La verdad es una tierra sin caminos…”, anuncia Krishnamurti.

“Cuando suena la campana te sacan hasta el banquito…”, advierte Bonavena.

“La montaña es la montaña…”, sugiere Spinetta.

Lennon aporta lo suyo: “Todos tienen algo que ocultar excepto yo y mi mono…”.

Sume usted su favorita.

(Fin)

Krishnamurti Jiddu, La verdad es una tierra sin caminos.

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Spinetta, Luis Alberto. La montaña.

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Responses

  1. En lo personal, creo en la Inteligencia y Sistema del Todo .Creo que el universo es un “programa” por el que pasamos, experimentando, corrigiendo y finalmente superando etapas-
    Gracias por preguntar. Saludos y buen 2016.

  2. la libertad nos trae el miedo a lo imprevisible… claro como siempre Ale. Gracias !!! Abrazo!!!

  3. Los prejuicios son el amparo de nuestro miedo ante la aparición de lo nuevo, es decir, de lo inseguro y amenazante.
    …llevarlo en el llavero pa abrir las puertas del cotidiano!! Gracias Ale!!

    • Gracias Cecilia. Tengamos paciencia y seamos persistentes con esas oxidadas cerraduras. Abrazo…

  4. La propuesta es fascinante, me quedo con la reflexión y la agradezco.
    No obstante, encuentro que algunas afirmaciones -por ser tajantes- le restan fuerza a la audacia -bienvenida, sin duda alguna- de cuestionar la pretensión de seguridad en favor de la libertad de elección y la potencial creatividad que deviene de atreverse a cuestionar lo que se da por sabido, o por conocido.

  5. No me van slogans, ni frases hechas… Es exacto “La libertad como decis, nos trae el miedo a lo imprevisible e incierto…..” Me quedo con ello.

    Despues de 20 años de Bodhisatva ( budismo Zen). La IMPERMANENCIA es parte integrante de mi vida .

    Muy interesante tu propuesta para interiorizarnos en nosotros mismos,, en una de esas hablo desde mi Urano en cuspide de IX trigono a Luna. GRACIAS

  6. Gracias Ale por tu aporte de siempre. Cuantas veces creemos ser creativos y sin embargo caminamos con la manada sin percibirlo. Cuántas veces hacemos lo que parece correcto sin preguntarnos para quién es correcto.
    Cuántas veces creemos tener un pensamiento totalmente propio sin percibir que antes de nacer estaba condicionado. El tema es darnos cuenta de ello y reflexionar sobre nuestra capacidad de dudar lo que parece tan obvio, buscando los supuestos en los que se apoya ese pensamiento, buscar en lo más profundo de nosotros mismos, qué es lo que nos liga a esa frase o pensamiento en común, perseguirlo -como decía Krishnamurti- hasta el último rincón de la mente. Creo que es un camino para acercarnos a nosotros mismos y reconocernos en la creativa discrepancia interna. Nuevamente gracias Ale por mover nuestras neuronas. Abrazo de oso y namasté amigo mío

  7. He tenido experiencias fuertes de percepción intuitiva incluso a la distancia últimamente por lo que busco conocer y comprender mas. Esto se dio de manera esporádica pero cuando comencé un camino de libertad en mis pensamientos son mas frecuentes. Ahora entiendo. Creo que solo añadir que ganamos autenticidad aunque también soledad. Gracias Alejandro.

    • Gracias Gabriela. Es cierto: la libertad de pensamiento invita a la intuición y también trae una particular soledad… Abrazo…

  8. Sin desperdicio!

  9. Muy interesante el artículo, como siempre. Y me viene justo porque ayer Di un taller sobre Lunas y había pautado varias consignas cuando invite a los participantes pero salio algo totalmente diferente, fluido, emocional, creativo y desordenado. Por supuesto no me sentí a gusto con ello y algunas de las alumnas demandaban lo que yo había puesto en el proyecto. No me gustó que pase esto e hice una autocrítica muy profunda. Con este texto me siento aliviada y entendí que fui auténtica y el grupo también lo fue y me hace bien sentirlo. Muchas gracias

    • Gracias Gisela. Me hace feliz conocer las beneficiosas (e involuntarias) aplicaciones del artículo. Abrazo..

      • No entiendo porque me envian este mail. Si me lo explican lo agradecere .

      • Marcela, si el remitente del mail es mío es probable que, por algún motivo, esté en mi listado. Disculpas, y ya la retiro. Saludos…

      • Hago comentarios cuando tengo algo para decir, en este caso no lo habia…. eso simplemente. Lamentablemente ni siquiera vi el articulo, de ahi mi pregunta.

      • Si es así me queda la duda de a qué mail se refiere…


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